06/Dec/2019
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

 

Mayo 18 de 1897: nace en Linares, Nuevo León, Rodrigo Gómez, quien llegara a la Dirección General del Banco de México. Rodrigo Gómez Gómez estudia la educación primaria y un año de contabilidad, y así con ese pobre bagaje educativo pero enorme inteligencia natural, accede a una institución bancaria –Banco Mercantil de Monterrey- a los 22 años de edad, donde desarrolla un especial talento para la actividad cambiaria, convirtiéndose rápidamente en indispensable cuando de realizar operaciones cambiarias se tratara, pues en esa época existía incertidumbre respecto a la oscilación del precio del oro, la plata, el peso mexicano y el dólar.

La moneda de plata fluctuaba contra el oro y el oro más la plata, fluctuaban respecto del dólar. Y sucede que, en 1933, durante los tiempos de la gran depresión norteamericana que devino en crisis económica mundial, el Banco de México, ya establecido como el órgano oficial del país en materia económica, requería de un funcionario capaz de realizar lo necesario para proteger los intereses nacionales en el vital aspecto cambiario. Se realizó en todo México una auscultación en el medio bancario y financiero, llegándose a la conclusión de que el idóneo para el puesto requerido, era precisamente nuestro paisano Rodrigo Gómez. Así entró a laborar ahí Gómez Gómez, y se inicia la más brillante carrera que se conozca entre los directores históricos de esa poderosa institución económica nacional.

Llegó a ser Director General del Banco de México desde 1952 hasta su muerte en 1970, tocándole ser artífice del llamado Milagro Mexicano, mediante el cual nuestra nación pasó de tener una economía semi feudal a una desarrollada que permitió a los gobiernos revolucionarios construir la infraestructura en todos los rubros, desde el educativo, de salud, el agrícola y el industrial, entre los más relevantes. El talento y personalidad de Don Rodrigo permitieron la estabilidad cambiaria del peso respecto al dólar de 12.5 pesos, admitiendo libertad cambiaria absoluta, y generando una reserva monetaria creciente durante todo el tiempo que dirigió las finanzas nacionales, sin ingresos petroleros. Casó con Luisa Benítez Martínez, hermana del ex gobernador José Benítez, con quien procreó una hija de nombre Luisa. Murió el 14 de agosto de 1970. La Presa La Boca es llamada Presa Rodrigo Gómez en su honor.