22/Aug/2019
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Mayo 17 de 1942: nace la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística, con la presidencia del maestro Timoteo L. Hernández. Ese mismo día, pero del año 1889 había nacido Alfonso Reyes Ochoa, quien sería un eminente hombre de letras, bien llamado El Regiomontano Universal. Décadas después, el 17 de mayo de 1989 se inauguró el Museo de Historia de Nuevo León –antiguo Palacio Municipal de Monterrey, hoy Museo Metropolitano-, adecuado para ello durante la alcaldía de Sócrates Rizzo. Hemos escrito de los tres acontecimientos en años anteriores, así que hoy hablaremos generalidades de Alfonso Reyes: nació en nuestra ciudad en el hogar del general Bernardo Reyes Ogazón y doña Aurelia Ochoa. Desde niño, Alfonso mostraba vocación hacia las letras y estudió en el Colegio Civil de Monterrey. Se trasladó a la ciudad de México donde continuó sus estudios –llegando a la Escuela Nacional Preparatoria- hasta graduarse de abogado en 1913, por la Escuela Nacional de Jurisprudencia. Desde que inició su carrera se involucró con escritores e intelectuales de la talla de José Vasconcelos y Antonio Caso, entre otros, que fundan el Ateneo de la Juventud. Al irrumpir la revolución mexicana, Reyes ve morir a su padre al inicio de la llamada Decena Trágica y va a Europa, residiendo en Francia y después en España de 1914 a 1924, donde cuaja como escritor e investigador literario, traduciendo obras clásicas. Se interesa en Sor Juana Inés de la Cruz, a quien dedica uno de los primeros estudios profundos del personaje. Se convirtió, gracias a sus textos y poemas, en conferenciante de clase mundial, yendo a dictar conferencias a las más importantes universidades y foros del planeta. Fue ministro en Francia y embajador en Argentina, donde se vinculó con Bioy Casares así como con Jorge Luis Borges, quien fue su discípulo. Se convierte en el más encumbrado ensayista latinoamericano según el criterio de Borges. Preside la Casa de España en México, antecedente del Colegio de México, presidiendo y fundando El Colegio Nacional. En 1949 estuvo a punto de obtener el premio Nobel de literatura propuesto por Gabriela Mistral, pero como suele suceder en nuestro país, un movimiento nacionalista mexicano se le atravesó arguyendo que Reyes escribía mucho sobre la cultura griega y poco sobre la cultura mexicana. No se le concedió. Una década después, el 27 de diciembre de 1959 murió en la ciudad de México, descansando sus restos en la rotonda de las personas ilustres. Hoy habrá diversos eventos conmemorativos de su natalicio en la UANL encabezados por el rector Rogelio Garza Rivera y el secretario de extensión y cultura, José Garza. En su honor existe la biblioteca “Capilla Alfonsina”, que dirige la poetisa Minerva Margarita Villarreal; en nuestra ciudad metropolitana. Además, hay calles, avenidas, colegios y universidades con su nombre.