23/Oct/2020
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Septiembre 26 de 1612: Sufre tremenda inundación la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey, fundada por Diego de Montemayor el 20 de septiembre de 1596. Las pocas casas que existían –se calcula menos de una veintena- construidas de materiales perecederos, fueron arrasadas casi todas por el agua y hubo necesidad de reubicar a la ciudad en otro sitio de mayor altimetría, al sur del río Santa Lucía y al norte del río Santa Catarina. Para esa fecha ya había muerto el fundador Diego de Montemayor y a los pocos meses igual sucedió con su hijo del mismo nombre. La nueva ubicación tenía como punto central y de referencia la Plaza Mayor, hoy denominada Plaza de Zaragoza, trazada por el justicia mayor Diego Rodríguez, quien ejercía las funciones de gobernador interino.

Esta fue la primera gran tragedia que vivió Monterrey, y con el paso del tiempo se han registrado cíclicamente, cada dos o tres décadas, alguna tormenta o ciclón que genera inundaciones importantes en nuestra Ciudad. Sin embargo, los cambios climáticos y otras circunstancias vinculadas con el desarrollo urbano e industrial –como el crecimiento del área pavimentada-, hacen de cada temporada anual de lluvias, una bendición para el suministro de agua a la Ciudad y de bienestar al campo, pero de inestabilidad climática que trastoca muchas veces la vida productiva de los regiomontanos. Recientemente pasó por el cielo reinero el ciclón disminuido a tormenta tropical llamado Hanna, y causó daños a algunas vialidades que aún no se han podido reparar.