16/10/2018
Editoriales

Octubre 31 de 1861: Se celebra en Londres, una reunión formal entre los representantes de Inglaterra, Francia y España

Octubre 31 de 1861: Se celebra en Londres, una reunión formal entre los representantes de Inglaterra, Francia y España –llamada la Convención de Londres- cuyo resolutivo es venir a México a intervenir las aduanas para cobrar la deuda que tenía nuestro país con esas tres potencias mundiales.

Habida cuenta del atraco que a México infligió Estados Unidos, dijeron que en el fondo se nos estaban protegiendo, pues en cualquier momento los vecinos del norte vendrían por más.

Estas naciones aducían que México les debía: a Inglaterra, 70 millones de pesos; a Francia 27 millones de pesos y a España, 10 millones de pesos.

Apenas terminó la junta, cuando de inmediato comenzaron los preparativos para que zarparan los barcos de guerra con tropas de: España, consistentes en 6 mil 200 soldados al mando del conde de Reus; Francia, con 3 mil soldados al mando del almirante Jurien de la Gravière; más los 800 soldados ingleses que venían dirigidos por sir Charles Wyke.

Este trío de grandes potencias estaba asesorado por tres mexicanos traidores de corazón monárquico, que eran: José Miguel Hidalgo, Juan Nepomuceno Almonte, hijo natural de José María Morelos; y José María Gutiérrez Estrada, conocido activista en contra del presidente Benito Juárez.

Por cierto, el presidente Juárez había reconocido la deuda con Inglaterra, pero no con España y menos con Francia.

En fin, que estas tropas aliadas desembarcaron en Veracruz, y el gobierno juarista los atendió, llegando a la conclusión de regresarse a su país de origen las fuerzas de Inglaterra y España, pues México argumentó su realidad económica.

Pero Francia invadió a nuestra nación en diciembre de 1861, con los resultados que ya comentamos aquí mismo en otra efeméride, favorables a nuestra nación.

Los franceses querían, más que cobrar una deuda inventada, instalar aquí una monarquía pues para eso tenían apalabrados a muchos mexicanos conservadores a quienes les urgía ser súbditos de un monarca de sangre azul.

Pero no contaban con la grandeza de Juárez y del resto de los mexicanos…