03/Dec/2020
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

 

Octubre 30 de 1873: Nace en la Hacienda El Rosario, de Parras de la Fuente, Coahuila, Francisco I. Madero, quien sería empresario y político grande. Madero era de estatura baja, voz algo chillona y gustaba de practicar el espiritismo, características que hacían dudar a algunos de que podría enfrentarse con el presidente Porfirio Díaz, hombre que, respaldado por su gran trayectoria militar y la seguridad que otorga el ejercicio del poder por largo tiempo, le imprimía a sus discursos la credibilidad necesaria para conquistar voluntades del electorado.

Sin embargo, Madero mostraba signos inequívocos de liderazgo, tal vez porque su estirpe le imprimía seguridad en sus palabras. Su abuelo Evaristo fue un estimado gobernador coahuilense que murió en Monterrey en mayo de 1911. Francisco I. Madero descubrió su vocación política cuando el gobernador coahuilense Miguel Cárdenas pretendió reelegirse en 1905 y él reaccionó fundando el Partido Democrático Independiente, y patrocinó el periódico El Demócrata en el cual exponía su ideario político. No consiguió impedir la reelección, pero la política le hacía vibrar, y a eso de dedicó.

Cuando el presidente Díaz declaró en 1908 a James Creelman del Pearsons Magazine que dejaría de ser presidente de México en 1910, Madero inició el proceso para ser candidato a la Presidencia de la República. Y ya con ese objetivo publicó en San Pedro de las Colonias Coahuila, su histórico libro La Sucesión Presidencial de 1910, cuya autoría le regateaban sus detractores. Decían que el texto era de Rafael Hernández, o de Francisco Sentíes, o de Juan Sánchez Azcona, o de Roque Estrada, pues aún dudaban de su capacidad. Sin embargo, estudios serios demuestran pasado el tiempo, que sí es de su autoría. Así Francisco I. Madero dio el primer paso que, luego de muchos avatares le llevaría a ser Presidente de la República, aunque después sería asesinado para arrebatarle el mando de un país que reclamaba justicia social.