27/May/2022
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Mayo 13 de 1942: El buque petrolero Potrero del Llano, es hundido en el Golfo de México frente a las costas de Florida, muriendo 14 tripulantes mexicanos. Un año antes, en abril de 1941, esta nave había sido incautada a Italia por el llamado derecho de Angaria, que es el confiscamiento de una embarcación extranjera en casos de emergencia o por enemistad bélica. Un año después, el 20 de abril de 1943, los presidentes Ávila Camacho y Franklin Roosevelt se reunirían en Monterrey, para suscribir el Tratado del Buen Vecino, que posibilitaría el pago de la indemnización petrolera y para que más de 300 mil trabajadores mexicanos pudieran pasar a trabajar al campo norteamericano, pues los jóvenes gringos partirían al frente de guerra.

Oficialmente fueron submarinos alemanes los que hundieron a Potrero del Llano, así como a Faja de oro y a otros cuatro más. Sin embargo, unos meses antes México había vendido petróleo a la Alemania Nazi en virtud del embargo o boicot petrolero en su contra construido por Inglaterra y Estados Unidos. Se supone que los ataques  de los submarinos nazis fueron en represalia por haber roto el boicot comercial y vendido petróleo a Estados Unidos, aunque en realidad no había equipos técnicos suficientes para estar totalmente seguros de que fueran enviados de Hitler (la corriente germanófila mexicana decía que eran submarinos norteamericanos los que dispararon).

Así las cosas, nos convertimos en socios con El Tío Sam y de pronto hubo buen trato para nuestros braceros. Nuevo León salió ganando porque se crearon nuevas industrias y varias empresas de alemanes pasaron a manos regiomontanas. El proceso que inició un acto de guerra, hundiendo barcos mexicanos, dio un giro favorable para la economía nacional, pues acto seguido llegó el llamado Milagro Mexicano que elevó la productividad al funcionar adecuadamente los programas de sustitución de importaciones.