22/Jul/2024
Editoriales

Ahora todos le iban a Claudia

Las elecciones ya pasaron y México tiene una presidenta electa. Ciertamente viene el litigio electoral que se debe agotar, pues existe una ley que lo permite y mientras no se cambie, es un derecho existente y que es común en las naciones democáticas.  

Pero ya es momento en que los mexicanos nos unamos para enfrentar los retos que como nación tenemos, olvidarnos del paréntesis histórico que por más de un lustro no dividió entre liberales y conservadores, o chairos y fifís, como se nos motejó.

Todos somos iguales y debemos superarnos en nuestro trabajo para que, sumados nuestros avances, seamos un país competitivo en todos los aspectos, no sólo en el fútbol que pareciera ser lo único que nos provoca sueños de grandeza unificada, que nuestra selección nacional sea una gran potencia goleadora.

Sí debemos estar unidos, y eso no significa que todos hayamos sido seguidores de la misma candidata, sino que próximamente tendremos a una sola presidenta.

A nadie engañaremos tratando de justificar nuestras filiaciones políticas antes del 2 de junio. Albert Einstein, el carismático e inteligente científico entendía muy bien, que la aceptación de las personas tiene mucho qué ver con su éxito y personal, es decir que él unificó la opinión en su favor de todos, porque triunfó en sus tesis científicas. 

Como se sabe, Einstein fue muy famoso y orgullo de tres potencias internacionales que aceptaron con marcada pedantería sus nacionalidades: alemana, suiza y estadounidense. 

Cuando su salud había mermado, un periodista le preguntó qué repercusiones habían tenido sobre su fama personal sus éxitos científicos. Einstein respondió:

_ 'Si mis teorías hubieran resultado falsas, los estadounidenses dirían que 

yo era un físico suizo; los suizos que era un científico alemán; y los 

alemanes que era un astrónomo judío'.

Cuando triunfemos en lo nuestro, se sumarán todos nuestros avances al éxito nacional.