22/09/2018
Editoriales

Banca internacional cree que AMLO está “lulalizado”

Primero fue el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), un organismo que aglutina a 500 bancos de diferentes países y que fue creado a finales de los años 90s precisamente para vigilar el “riesgo” para estos bancos en los llamados “mercados emergentes”, el que dijo, la semana pasada, que si Andrés Manuel López Obrador (AMLO) llega a la presidencia habrá una “transición suave” y “no traumática” en la economía nacional.

  Después vino el Fondo Monetario Internacional (FMI), también la semana pasada, para presentar cifras alegres de crecimiento del PIB de México para el 2018 y el 2019 y una serie de cálculos positivos para el comportamiento de la economía nacional en el 2020 y 2l 2022. El FMI, fiel a su costumbre, recomendó que el nuevo gobierno “mantenga la agenda de las reformas estructurales” y destine para el pago de la deuda “los recortes constantes en la masa salarial y en el gasto de inversión”. 

   Después la Sociedad de las Américas de los hermanos Rockefeller, organizó en Nueva York un seminario llamado: “Las elecciones en México”, y donde un vocero de Credit Suisse dijo simple y llanamente: “la banca internacional está bien con que gane AMLO, son sólo las elites empresariales de México, la BMV y los bancos, los que tiene la ilusión de que no ganará”. 

  Dado que AMLO ha mandado señales constantes a la banca internacional de que mantendrá la disciplina financiera, la autonomía del Banco de México y la apertura económica, por la vía del empresario Alfonso Romo y otras, al parecer se sienten conformes con lo prometido y piensan que AMLO es un nuevo Ignacio Lula Da Silva, el presidente brasileño que para llegar al poder en su tercer intento en el 2001, aceptó mantener las políticas económicas de su antecesor Fernando Cardoso y complacer a la banca internacional en sus demandas principales.