17/01/2018
Editoriales

QUIEREN GOBIERNO REGRESAR A BRASIL A LA EDAD DE PIEDRA E IMPONER GENOCIDIO

El martes 25 la Cámara de Diputados de Brasil votó abrumadoramente a favor de aprobar la enmienda constitucional 241, exigida por Wall Street. La enmienda congela por los próximos 20 años todos los gastos públicos al nivel que tienen hoy, más una corrección por la inflación del año anterior, excepto los pagos de la deuda.

El director fundador de la EIR Lyndon LaRouche comentó hoy que esta enmienda es una sentencia de muerte para Brasil y su población. LaRouche, quien visitó Brasil en junio del 2002 junto con su esposa Helga, destacó que él entiende la situación brasileña bastante bien.

"Esta es una situación de pánico" dijo. "El desplome de toda una nación, y de los seres humanos de esta nación". Helga LaRouche agregó que este hecho recuerda los crímenes económicos documentados por el ex economista del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) John Perkins, en su libro que fue un éxito de ventas, "Confesiones de un sicario económico"

PEC 241, como se le conoce, anula el mandato actual de la Constitución de que los gobiernos tienen que aportar los recursos requeridos para garantizar el derecho de la población a la educación pública gratuita y de la atención médica. Si no se permite ninguna "corrección" para hacer frente a las necesidades de una población creciente, la medida en realidad no es un "congelamiento" del gasto, sino que es un recorte salvaje permanente. No se puede cambiar el techo, sin importar si la economía crece o se desploma; ni tampoco las necesarias inversiones en ciencia, tecnología o infraestructura tienen participación alguna en los recursos públicos. Solamente los buitres financieros tienen derechos, ¡y eso por mandato constitucional!

Una de los motivos principales que tuvieron los banqueros internacionales para ordenar el derrocamiento de la Presidente Dilma Rousseff mediante un golpe de Estado parlamentario, fue la imposición de este genocidio económico. Desde que fue instalado en el poder a fines de agosto el gobierno ilegítimo ha tenido como su primera prioridad la aprobación del PEC 241. El Presidente Michel Temer le dijo a los miembros del Congreso que no se aceptaba ninguna oposición al PEC de parte de ningún diputado que deseara obtener algo del gobierno. Su Secretario del Tesoro, el ex presidente del FleetBoston, Henrique Merielles, ha insistido repetidamente que el gobierno no tiene un "plan B"; o esto se aprueba o se aprueba.

La ex ministro de Desarrollo Social y de Combate al Hambre, Tereza Campello advirtió hoy que Brasil va a aparecer dentro de poco de nuevo en el mapa mundial sobre el hambre; pronto regresará el trabajo infantil en la medida en que se destrocen los programas de asistencia social; la esperada paralización de programas tan simples como la construcción de cisternas en las empobrecidas tierras semiáridas del noreste, significará que de nuevo las desesperantes sequías abrumarán de nuevo a los brasileños en esta región. El economista José Carlos de Assis, que encabeza el "Movimiento Brasil Ahora" advirtió correctamente que la eliminación de la protección social con el PEC provocará una guerra de clases en Brasil.

Para poder convertirse en ley, una enmienda constitucional tiene que someterse a votación dos veces en la Cámara de Diputados y dos veces en la de Senadores. La Cámara de Diputados ya aprobó la PEC 241 dos veces y la enviaron de inmediato a la Cámara de Senadores. El liderato en el Senado ha prometido aprobarla antes del receso de Navidad, y si no hay un cambio radical en la situación internacional, está lista para convertirse en ley.