14/11/2018
Editoriales

El TLCAN (NAFTA) chupó faros

 

Hoy al anunciarse el logro de un acuerdo “sobre el TLCAN”, los presidentes de México y EU hablaron por teléfono y dieron a conocer el contenido de la llamada.  Enrique Peña Nieto se congratuló por lo logrado sobre “el NAFTA” y repitió ese término en inglés para referirse al TLCAN. Donald Trump lo corrigió diciéndole “prefiero llamarle a esto un Acuerdo Comercial México-EU”  porque el término NAFTA o TLCAN “tiene muy mala connotación acá porque ha sido injusto”.  En realidad fue injusto para ambos países.   A México lo condenó a ser un reservorio de mano de obra barata, la más barata del mundo, a cambio de casi nada en progreso y desarrollo. A los Estados Unidos les quitó sus plantas industriales  y dejó desempleados a millones de trabajadores altamente calificados que terminaron trabajando en hamburgueserías y consumiendo heroína.  Es muy difícil que resucite el “acuerdo trilateral”.

   Trump ha decidido que eliminará los acuerdos de libre comercio y buscará un acuerdo de “comercio justo” con cada país.  Esto podría evolucionar, si el próximo gobierno de México lo decide, a una situación en donde los salarios de México se eleven sustancialmente debido a que una de las cláusulas firmadas obliga a que “un 40% del contenido de los automóviles que se fabriquen sean con trabajadores que ganen 16 dólares la hora”.

    México podría tomar una porción de ese 40% y elevar sus salarios.  Igualmente, si como informó AMLO en el acuerdo se “se sostiene la soberanía de México sobre sus recursos energéticos” y además el “derecho soberano a modificar sus leyes”, entonces quiere decir que el petróleo de México ya no será parte de una “reserva estratégica norteamericana” manejada por EU como lo estipula el tratado de 1994.  En pocas palabras el TLCAN está muerto.