31/Mar/2025
Editoriales

La reflexión del día

Ser un buen diputado (a) implica tener un compromiso genuino con la representación y defensa de los intereses de la sociedad. Un buen diputado debe ser honesto, ético y transparente en sus acciones, tomando decisiones basadas en el bienestar de la mayoría  y no en intereses personales. Además, es importante que sepa escuchar a sus electores, trabajar en equipo y ser responsable en la gestión de recursos públicos. Ser un buen diputado requiere de vocación de servicio y sacrificio, pero también es una oportunidad única para contribuir al desarrollo y mejoramiento de su comunidad, y del país.