03/Mar/2024
Editoriales

Mayo 23 de 1844: Benjamin E. Green, encargado de negocios de Estados Unidos en México, informa a José María Bocanegra, ministro de Relaciones, que su país firmó la anexión de Texas.

Mayo 23 de 1844: Benjamin E. Green, encargado de negocios de Estados Unidos en México, informa a José Marí­a Bocanegra, ministro de Relaciones, que su paí­s firmó la anexión de Texas.

Esto es el eslabón que cierra la cadena de intrigas que provocaron la separación de Texas pues desde el principio del conflicto polí­tico y después el armado, se vio la mano que moví­a esa cuna tení­a sus brazos, cuerpo y cerebro en Washington, ya que los colonos de origen sajón –iniciadores de la revuelta independentista- fueron los que emanciparon a la mayorí­a de los texanos pero sostení­an que su movimiento era ajeno a los intereses norteamericanos y "sólo" querí­an que Texas fuera una República soberana.

Una semana después, 30 de mayo, el ministro Bocanegra responde a Green que México no renuncia a sus derechos sobre Texas en aras de sostener la integridad de la nación, y que el presidente Valentí­n Canalizo no tomará acciones hasta que haya el cambio del poder Ejecutivo, pues Antonio López de Santa Anna ya habí­a sido declarado presidente electo. Así­, el 4 de junio rinde protesta Santa Anna una vez más como presidente de México y anuncia en su toma de posesión que el general Isidro Reyes será el ministro de guerra, sustituyendo a José Marí­a Tornell, y nombra a Canalizo el jefe de la plana mayor del ejército.

Como parte de las pomposas ceremonias, se asiste a un Te Deum en Catedral, pues se avecinan tiempos de lucha. Un poco antes, el 22 de abril, John Tyler, presidente de Estados Unidos, habí­a turnado al Senado el tratado con Texas en donde se anexaba a su paí­s. Sin embargo, en Estados Unidos habí­a campañas electorales y el Senado rechaza esa iniciativa por 35 votos en contra y 16 a favor. Pero esta resolución senatorial es tomada a bote-pronto por el candidato demócrata James K. Polk, quien modifica sus lemas de campaña para incluir la "reanexión" de Texas, y "reocupación" de Oregon, lemas que le llevan a la victoria, para desgracia de México. Por tanto, estaba "cantada" la guerra contra México para arrebatarle los territorios nórdicos, así­ que lo sucedido no es más que el colofón de un plan elaborado en décadas anteriores, pues El Destino Manifiesto de esa nación le obligaba a crecer en todos los sentidos, incluyendo desde luego el territorial, para dominar el mundo. Uf.