01/Mar/2024
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Noviembre 24 de 1939: Se crea el Parque Nacional Cumbres de Monterrey, en el estado de Nuevo León, cuyo territorio de 177 mil 395 hectáreas y se ubica en la parte norte de la Sierra Madre Oriental, que incluye parte de los municipios de Allende, García, Montemorelos, Monterrey, Rayones, Santa Catarina, Santiago y San Pedro Garza García. Para su creación se tomó en cuenta la condición natural de estos terrenos en donde hay partes desérticas, además de los verdes bosques de pinos y encinos a lo largo de ríos, arroyos y cañadas. El espíritu de esta ley es la necesidad de mantener en un estado estable los recursos hídricos; conservar el estado actual del territorio evitando la erosión de las tierras, y controlar los riesgos de inundaciones del Río Santa Catarina. 

  El presidente Manuel Ávila Camacho decretó el 24 de julio de 1942, que sí se pueden explotar los terrenos del Parque Nacional Cumbres de Monterrey en materia agrícola, pero señaló específicamente que los cultivos que se emprendan no deben perjudicar las ideas medulares que inspiraron la creación de los Parques Nacionales en general.

  Posteriormente, el 17 de noviembre del año 2000, se decretó que este gran Parque Nacional Cumbres de Monterrey, fuera Área Natural Protegida, toda vez que se ubica en la parte norte de la Sierra Madre Oriental, un apetitoso terreno que es proclive a ser fraccionado para la construcción de viviendas o empresas agroindustriales.

 

  Desde el año 2006 el Parque Nacional Cumbres de Monterrey forma parte del Programa sobre el Hombre y la Biosfera, pues se caracteriza  por albergar una importante biodiversidad. Hay Mil 368 especies de flora y fauna, de las cuales 73 se consideran en peligro de extinción, y algunas de las especies más preciadas que son parte de la fauna endémica y regional son: el venado cola blanca, la zorra gris, el tejón, el coyote, el puma, el jabalí, la liebre, la ardilla gris y la ardilla roja, así como las aves halcón peregrino, el cardenal, el pájaro carpintero, el halcón pálido, la cotorra serrana, y otras que son realmente seductoras para el turismo, pero también para la caza. Dentro de las especies de flora natural de este gran Parque, existen: el pino piñonero, la palma samandoca, el encino enano, la magnolia macrophyll dealbata, el maguey huasteco, la biznaga barril de lima, la palma samandoca, el maguey huasteco, el madroño, y otras que configuran un gran pulmón ecológico para México y el mundo. La conservación de tan rico patrimonio hizo que se atendiera lo contemplado por los artículos 65 y 66 de la Ley General del Equilibrio, para la debida conservación de esta rica región de nuestro gran país.