01/Mar/2024
Editoriales

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Noviembre 26 de 1794: Coloca el obispo Ambrosio Andrés de Llanos y Valdés la primera piedra de La Nueva Catedral de Monterrey, obra que nunca se terminó de construir, ubicada en el cruce de las ahora calles de Juárez y Tapia. Desde su fundación la ciudad de Monterrey dependía en lo religioso de Diócesis lejanas desde donde llegaban los sacerdotes que atendían la Iglesia Parroquial que hoy conocemos como Catedral Metropolitana de Monterrey. En el año de 1777 se creó la Diócesis de Linares, pero ningún obispo despachó en esa ciudad, haciéndolo desde Monterrey. Así que el obispo Llanos y Valdés, asesorado por el arquitecto Juan Crouset propuso hacer “una nueva Ciudad”, al norte de los ojos de agua, lejos de inundaciones y acequias con sus charcos. La espina dorsal sería la calle del Roble -hoy Juárez- que incluía un Hospital y su plaza -el Colegio Civil y su Plaza-; un convento de madres Capuchinas y su plaza -hoy el mercado Juarez-, Casas Reales, Plaza mayor y varias plazas más. Ahí ubicaba la Nueva Catedral, con tres naves, dos campanarios,  sacristía, oficinas para el Cabildo Eclesiástico, y atrio. Pero el gobernador Simón de Herrera y Leyva no aceptó por falta de recursos el proyecto que el obispo De Llanos y Valdés iniciaría con dinero de la Iglesia. Sin embargo, el peso económico de esta nueva Ciudad estaba por encima de las posibilidades de la Ciudad, por lo que la construcción de la Nueva Catedral quedó abandonada, y los muros servían de parapeto en los ataques de los indios, hasta que en 1846 llegó de gobernador militar Rómulo Díaz de la Vega quien convirtió esas ruinas en una Ciudadela, es decir, un fortín que servía de defensa, cuartel, prisión y polvorín. Sólo reforzó la estructura con torreones en sus cuatro esquinas, y colocó al frente unos cañones. Ante la inminente invasión norteamericana en agosto de 1846  Díaz de la Vega fue sustituido por Pedro de Ampudia que movió el polvorín a la Catedral. Luego de la rendición de la Ciudad, el ejército norteamericano tomó la Ciudadela el 25 de septiembre de 1846 que fue entregada por las autoridades mexicanas sin disparar un tiro, arriando la bandera mexicana con respeto por las tropas norteamericanas y recogiéndola los soldados mexicanos. Después volvió a servir para diversos hechos de armas. En el Siglo XX se edificó en los restos de la “Catedral Nueva” la Biblioteca municipal Felipe Guerra Castro que conserva un torreón con algunos cañones de reliquia, y el Teatro Calderón que tiene poco uso debido a la falta de los actualmente necesarios cajones de estacionamiento para automóviles.