18/Apr/2024
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Enero 15 de de 1915: El general hidalguense Felipe Ángeles (Felipe de Jesús Ángeles Ramírez), lugarteniente del Centauro del Norte, Francisco Villa, toma el poder del estado de Nuevo León, sentándose en la silla del gobernador, así como también la comandancia militar del estado. El reciente gobernador del constitucionalismo fue el lampacense Antonio I. Villarreal, quien había ejercido su mandato con energía y enfrentado a la Iglesia al derrumbar el Templo de San Francisco, pero salió de la Ciudad cuando supo que las tropas villistas se acercaban a Monterrey, dejando provisionalmente de gobernador al general y doctor Rafael Cepeda de la Fuente, quien no opuso resistencia a la llegada de Ángeles. Al empezar su breve periodo gubernamental, Felipe Ángeles convocó a un plebiscito para elegir un nuevo alcalde de Monterrey, que saldría de entre el villista José F. Sepúlveda, y el exgobernador interino del Estado José Videgaray. La diferencia en los discursos fue que Videgaray propuso que el Ayuntamiento debería hacer lo necesario para que no faltara ni maíz ni frijol, pues la ciudad estaba sin estos importantes productos agrícolas en virtud de una prolongada sequía que azotaba a la región. 

  Se convocó a la votación con el esquema plebiscitario, y el lugar fue el Arco de la Independencia, o monumento a la Mona del Arco, como le decía el pópolo. El resultado fue claramente el triunfo de Videgaray, y el gobernador Felipe Ángeles respetó la voluntad popular. Desde ese momento, el alcalde Videgaray se avocó a incorporar a su cruzada en pro del abasto de granos a la Ciudad, a varios de los personajes de la iniciativa privada porque un grave problema era que las comunicaciones podían en cualquier momento ser bloqueadas, pues los grupos revolucionarios habían entendido que quien poseyera el control de las vías del ferrocarril, tendría el control político. Así que Videgaray buscaba gente que tuviera medios propios para enfrentar esas emergencias en bien de la ciudad. Oficialmente, el cabildo presidido por el alcalde Videgaray tomó una postura apolítica, y así se lo hizo saber al gobernador Felipe Ángeles. Un oficio que le entregó firmado por todos los funcionarios, decía que ese ayuntamiento no tendría relación con los grupos revolucionarios que tomaran en el futuro la ciudad. La respuesta de Ángeles fue lacónica: si ese oficio se le entregara al general Villa, todos serían pasados por las armas.

 En los siguientes días hubo un trato respetuoso, a diferencia de cuando gobernaba Villarreal, pues Ángeles era de un trato más elegante. Sin embargo, de inmediato empezaron a circular los billetes emitidos por Villa en Chihuahua, conocidos por las “sábanas” o “bilimbiques” que fueron válidos solo por el tiempo que el villismo gobernó el estado.

 

 El día 16 de febrero hubo elección de gobernador y se utilizó el sistema militar, es decir, que votaron los generales de brigada de acuerdo con el Plan de Ayala, en su artículo número 13. Quien se alzó con la victoria electoral fue el general Raul Madero, hermano del prócer Francisco I. Madero, que fue, a partir de ese momento gobernador del estado.