13/Apr/2024
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Febrero 20 de 1813: Nace en Guadalajara José Eluterio Raimundo González Mendoza, quien sería médico, político, filántropo, escritor y catedrático. ‘Gonzalitos’ llegó a Monterrey en noviembre de 1833, como pasante de médico, cuando la epidemia de cólera morbo afectaba a la ciudad, y su entrega y abnegación no tuvo límites en la atención de las víctimas contagiadas. Era filántropo, pues como médico recibía a los pacientes y no cobraba, acaso lo que quisieran o pudieran darle.  

 Además de buen médico, fue culto y apasionado de la historia regional. Sus textos en la materia son verdaderas joyas de investigación, dignos de elogio y en literatura su nombre merece también un reconocimiento aparte.

 Engrandeció con su trabajo la Escuela de Medicina y el Hospital Civil que ahora lleva su nombre. Fue gobernador en tres periodos entre 1870 y 1874 con un trabajo legislativo muy importante, pues propuso y promulgó la primera Ley de la Escuela Normal de Profesores, y una Nueva Ley de Instrucción Pública, primera liberal y laica.

 A partir de abril de 1876, su salud menguó, habiendo sido nombrado en vida Benemérito de Nuevo León. 

 

 Su historia es fascinante. Comenzó trabajando de ayudante en el Hospital San Juan de Dios en Guadalajara, y al llegar a Nuestra Ciudad en 1833 se colocó como practicante del Hospital del Rosario que era llamado ‘El Hospital de los pobres’. Para el 1 de abril de 1835 Gonzalitos ya había abierto una cátedra de farmacia en la botica del hospital con sólo cuatro alumnos. En 1836 Gonzalitos casó con Carmen Arredondo, hija del general Joaquín Arredondo, temido Jefe Militar de las Provincias Internas de Oriente, pero su matrimonio naufragó pues ella lo abandonó  por el general Mariano Arista quien llegaría a ser presidente de la República. Obtuvo el título de médico en 1842 y al  mes estaba abriendo el curso de ciencias médicas con sus apuntes personales como libro obligatoria. En 1853 abrió un curso de obstetricia para hombres y mujeres, comenzando a planear la apertura de la primera universidad pública en el año 1859 en la que estaba una Escuela de Medicina. Todo iba viento en popa, hasta que llegaron los invasores franceses. Gonzalitos tenía muy claro el concepto de nacionalismo, por lo que rechazó el elogio del conde Liverman, un médico que venía con los franceses quien lo propuso para que el emperador Maximiliano de Habsburgo le otorgara el honor de pertenecer a la Orden de Guadalupe. Se le declaró Benemérito del Estado, en 1867, ratificado con un segundo decreto en 1873, como protector de la juventud y benefactor de la humanidad. En vida fue erigida en su honor la municipalidad de Dr. González, por decreto No. 18 de 5 de noviembre de 1883, precisamente cundo Gonzalitos inició con los problemas en sus ojos. Durante sus últimos años estuvo ciego, y el 4 de abril de 1888 falleció de un mal hepático y fue sepultado en la capilla del propio Hospital Civil.