18/Apr/2024
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Enero 22 de 1864: toma el ejército francés a sangre y fuego, durante la invasión acaecida entre los años 1862 y 1867, la ciudad de Campeche. Hay cierta resistencia en referirse a este hecho histórico con el término ‘invasión’ y prefieren mejor decirle ‘segunda intervención’. La amurallada ciudad de Campeche estuvo resistiendo la metralla de las lanchas cañoneras L’Eclair, Magellan y Fleche, las cuales tenían un alto nivel en capacidad de fuego, pero los campechanos se defendieron como gato boca arriba pues sus ancestros habían construido las murallas con toda la mano, para repeler los ataques continuos de los históricos Piratas del Caribe, así que Francia estaba batallando para vencer la defensa mexicana. 

Sin embargo, el cielo se teñía de negros nubarrones, pues toda la península de Yucatán estaba rodeada por los seguidores del Imperio de Maximiliano, y los ataques franceses apoyados por un amplio grupo de conservadores imperialistas eran furiosos. 

Y sucedió que, ese mismo día 22 de enero, se llevó a cabo la Capitulación en pleno mar, a bordo del vapor francés  ‘Brandon’ anclado en la Bahía de Campeche. Este acto de franca rendición fue redactado y firmado por el comandante en jefe de la División de Operaciones de Yucatán, general Felipe Navarrete y por el capitán Georges Charles Cloué, comandante de la fuerzas navales de ocupación francesa. 

Con este documento en la mano, los franceses ya pudieron entrar a la Ciudad y puerto de Campeche, y tuvieron acceso a las instalaciones así como a las armas campechanas, con la condición de que se respetara la vida y el patrimonio de los campechanos.

Pero como siempre nos ha sucedido, pues rendirse es mal negocio, el comandante Cloé no cumplió, mandando a Cuba a quienes habían firmado la Capitulación y se adjudicó la artillería de bronce que tenía la Plaza Amurallada el puerto de Campeche.

Los franceses disfrutaron de las exquisitas viandas campechanas y de su maravillosas puestas del sol, hasta que la República triunfó y fueron echados del territorio nacional, tras su derrota del 15 de mayo de 1867 en Querétaro.