13/Apr/2024
Editoriales

Junio 28 de 1834: El Cabildo metropolitano de México ordena a los sacerdotes que al celebrar la eucaristía rueguen por la salud, vida y acierto del presidente Antonio López de Santa Anna

Junio 28 de 1834: El Cabildo metropolitano de México ordena a los sacerdotes que al celebrar la eucaristí­a rueguen por la salud, vida y acierto del presidente Antonio López de Santa Anna, como restaurador de las libertades de la Iglesia Católica.

El 13 de junio anterior, una muchedumbre habí­a proclamado a Santa Anna como defensor de los intereses públicos mientras éste anunciaba la adhesión al plan de Cuernavaca. El 17 de junio, destituye el Presidente a los consejeros de Gómez Farí­as: José Marí­a Luis Mora, José Marí­a Espinosa de los Monteros, Bernardo Couto, Manuel Crecencio Rejón, y Juan Rodrí­guez Puebla. Y como se esperaba, el 23 de junio se suspendieron varias leyes de reforma, lo que hace estallar en júbilo al Clero religioso.

El enfrentamiento de Antonio López de Santa Anna con Valentí­n Gómez Farí­as terminaba recurrentemente en cambio de sistema polí­tico conforme uno llegaba a gobernar y borraba lo hecho por su antecesor. No podí­a ser más evidente en esta efeméride, pues Gómez Farí­as fue el impulsor de las leyes de reforma que terminarí­a de consolidar años después Benito Juárez. Y Santa Anna, en su naturaleza saltimbanqui, cuando regresaba al poder, podí­a estar en cualquiera de los extremos, liberal o conservador, centralista o federalista. Cuando sustituye a Gómez Farí­as era un conservador a ultranza, protegiendo al clero y en 1836 culmina promulgando la Constitución de las Siete Leyes, limitando los derechos y potestades de los estados, concentrando todo el poder en su persona.

Antonio López de Santa Anna es un fenómeno polí­tico y militar que se explica sólo estudiando la idiosincrasia del pueblo mexicano. A pesar del daño causado a la nación, fue presidente ¡once veces! Lo que indica que el tipo algo tení­a, pues lo elegí­an de presidente de la república, acto seguido se iba a su rancho "Manga de Clavo" en Veracruz, se nombraba un presidente interino pero al poco tiempo iban a pedirle que hiciera el favor de regresar a gobernar. Todo un caso excepcional. Y me refiero a la combinación de Santa Anna y los mexicanos.