26/May/2024
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Febrero 16 de 1888: Nace en el Mezquital, Apodaca, Moisés Sáenz Garza, quien sería un destacado personaje de la educación en el país, y casi toda su vida la pasó estudiando. Hijo del ranchero presbiteriano Juan Sáenz, y hermano de Aarón, un militar y político quien con los años sería entre otras cosas importantes, gobernador de Nuevo León. Moisés, siendo niño aún, se mudó a Monterrey y estudió en el Colegio Civil, para luego trasladarse a la ciudad de México, donde estudió en la preparatoria presbiteriana de Coyoacán. Estudió para profesor en la escuela Normal de Jalapa, y luego de ser maestro, salió del país a estudiar en las universidades de Jefferson y Washington, donde se especializó en Ciencias Químicas y Naturales, y aún así busca especializarse en educación, yendo a la Sorbona de París a hacer post grados. Regresó a Estados Unidos, donde obtuvo el título de Doctor en Filosofía de la Universidad de Columbia. Con esa gran preparación académica –adelantada para su época- inició su carrera en la educación de México, siendo director de educación en Guanajuato y posteriormente en el Distrito Federal. Director de la Escuela Nacional Preparatoria y lo mismo de la Escuela de Verano de la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue catedrático de filosofía en la Escuela Nacional de maestros, y lo nombraron Oficial mayor, después subsecretario y posteriormente encargado del despacho de la Secretaría de Educación Pública. En su paso por esa institución educativa, obtuvo grandes méritos pero él sólo gustaba de saberse creador de la educación a nivel secundaria del país, en el año de 1925. Además del educativo, le atrajo el tema del indigenismo, así que investigó mucho y escribió de ello, siendo presidente del Comité de Investigaciones Indígenas. Su talante de estudioso le abrió nuevas e inéditas responsabilidades como las del sector diplomático en donde fue Embajador de México en Perú y Ministro de México en Dinamarca. En 1940 fue nombrado director del Instituto Indigenista Interamericano. Al desempeñar la función de Embajador en Perú, murió en la capital Lima, el 24 de octubre de 1941. Cuatro décadas después, sus restos fueron inhumados en 1981 y trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres de la ciudad de México. Su obra escrita es vasta: Some mexican problems ; El sistema de escuelas rurales en México; Reseña de la Educación pública en México; La educación rural en México; The mexican situation discussed; Carapan; México íntegro; Perú, joyas, telas y cerámica, entre otros más. En nuestro estado se le recuerda con honores cada año en su municipio de Apodaca y una de las más importantes escuelas secundarias de Monterrey lleva su nombre.