24/Sep/2022
Editoriales

Invasión a Morena un “fenómeno natural”

LA INVASION A MORENA UN “FENOMENO NATURAL”…O sea, lógico, obvia,  wee.  

  Igual que la lluvia o los eclipses, la invasión del PRIANRD al partido Morena ocurrido el 30 y 31 de julio fue algo natural: Después de todo, Morena es el partido en el poder, el que tiene, nada más y nada menos que la Presidencia de la República; 22 gubernaturas y podría tener pronto otras 2; y la mayoría simple en Congreso Federal. Es natural que en los partidos venidos a menos, como el PRI que parece estar en extinción; o el PAN que está sumamente debilitado; los grupos políticos, los “profesionales de la política”, los que  viven de ella; busquen “mejores horizontes” o;   “un mejor futuro”  y “una vida mejor”, en Morena. Por eso formaron esa avalancha de votantes que todos vimos en esos días. 

   Claro, el problema es ahora para Morena en su interior. La invasión pone en peligro el proyecto de la 4T  obviamente. Nada que no se haya estudiado mucho por los pensadores políticos: Que tienes que hacer cuando los que fueron tus enemigos o formaron parte de los ejércitos de tus enemigos, se quieren unir a ti. Y más en el caso de México donde la característica del PRI y el PAN durante el periodo neoliberal, es que eran muy “excluyentes” ---´para usar un término de moda—y sólo se repartían el poder y las posiciones dentro de grupos compactos. El clásico para estudiar este fenómeno es el caso de Alejandro el Grande y “la rebelión de las satrapías” ; es decir, los otroras gobernantes de las provincias del Imperio Persa, que se unían a Alejandro y su ejército, en la medida que este avanzaba y triunfaba. .  ¿Cómo los trató?; ¿Cómo los unificó a su proyecto?. Alejandro era un genio en esto y el caso se debe estudiar; igual que los escritos de Makiavelo como El Príncipe o La Primera década de Tito Livio”, que tratan el tema abundantemente. . También por supuesto, aquí más cerca de nosotros, el caso de Venustiano Carranza y la construcción del Ejército Constitucionalista, otra hazaña de unificación y, finalmente, y creo que es el ejemplo más cercano; El PNR de Calles en 1929.  Y, claro está,  en el ejemplo más ramplón, las tesis de Mao Tse Tung y aquella famosa frase de: “El enemigo de mi enemigo, es mi amigo”. 

    Para entender mejor esto hay que reconocer que quien impuso el neo liberalismo en México durante 36 años a partir de 1983, no fue el PRI como partido; fueron los tecnócratas que Carlos Salinas de Gortari encabezaba desde la SPP en el gobierno de Miguel de la Madrid, los que impusieron las ideas y las acciones.  Los priistas fueron aterrorizados con los doctorados de los tecnócratas obtenidos en “prestigiosas universidades del extranjero” y con frases como; “tenemos que programar, reestructurar y re planificar” la economía o, aquello de que “se requiere un esfuerzo multi sectorial y de conjunto”, etc. Fue la “conspiración” del ITAM, la escuela creada en 1946, 7 años después del PAN; para eliminar la Constitución de 1917, sobre todo los artículos 27, 3ro y 123, y regresar al país el porfiriato. Lo lograron plenamente en 2013 y 2014 con las “reformas Estructurales de Peña Nieto. Como lo demuestran Oriol Mallo en su tesis: “La Victoria Cultura del ITAM”; y Ma. Eugenia Romero Sotelo en su libro: “EL Origen de la Ortodoxia en México”; el ITAM fue creado por los Bailleres, los Truyet y los Rockefeller, asesorados por los santones de la “Escuela Austriaca”, Von Hayek y Von Mises, para destruir el legado “socialista”, decían ellos,  de la Revolución Mexicana. EL PRI fue sólo un instrumento. Los que no lo fueron abandonaron ese partido en 1987-88 cuando el “destape” de Carlos Salinas de Gortari como candidato a la presidencia de la República. Cuando el desprestigio y el repudio popular, fruto de la política económica neo liberal, acabó con el PRI, entonces el propio Ernesto Zedillo organizó la “transición” vía “la alternancia” y llevaron a Vicente Fox y al PAN a la Presidencia.

   Después, los resultados de los gobierno de Fox y Calderón y el “regreso del PRI”, con Peña Nieto, manejados todos ellos por la mafia del ITAM (Videgaray, Carstens, Guillermo Ortiz, Gil Díaz, Pedro Aspe, etc.) , provocó el descontento y el proceso de masas, que AMLO condujo, en el tercer intento, a la victoria electoral.

No fue la izquierda, ni “las izquierdas” sino el enorme descontento y el carisma la popularidad de AMLO. La izquierda coadyuvó con algunas funciones, como también lo hicieron otros grupos convocados por AMLO, provenientes de otros partidos, de otras “vertientes”, etc. 

   Los que después integraron Morena, se asumen como fundadores y piensan que a invasión del PRIANRD fue contra ellos. Pero, al menos aquí en NL, son bien conocidas sus limitaciones. No tienen ninguna fuerza significativa o relevante. El trabajo de formación entre la gente común o  las clases populares no se les da. Existe una barrera ideológica para poder relacionarse y movilizar a la sociedad de Nuevo León que tiene un perfil y una ideología conservadora y pragmática, para la cual no han desarrollado ninguna propuesta de, por ejemplo, desarrollo industrial para el estado vis a vis el centro financiero y maquilador en que se ha convertido, etc.  Las llamadas “bases” de Morena no tienen con qué hacer frente a la invasión. Su única  fuerza potencial está en los más de 500 mil votantes y simpatizantes de AMLO en el estado, una fuerza a la que ni siquiera voltean a ver, enfrascados en el internismo, la enfermedad de la guerra de tribus.  Se aplica la frase: “NO llores como morenista, lo que no supiste defender como activista”.