13/Jun/2024
Editoriales

Abril 19 de 1998: muere el Nobel mexicano de literatura, Octavio Paz.

Abril 19 de 1998: muere el Nobel mexicano de literatura, Octavio Paz. Octavio Paz Lozano nace en la ciudad de México, el 31 de marzo de 1914. Hijo de Octavio Paz Solórzano, abogado y escribano de Emiliano Zapata. Polí­tico vasconcelista que heredó a su hijo Octavio su gusto por las letras. Paz Lozano se va a España para combatir en la guerra civil española y luego regresa a México.

En 1937 empieza a escribir en Yucatán, Entre la Piedra y la flor, poema acerca de la sufrida vida de los campesinos yucatecos. Casa con Elena Garro con quien procrea a su hija Laura Elena y se divorcian en 1950. Su vida se confunde con su obra, siempre en busca de la modernidad como poeta, como ensayista, como traductor y como crí­tico. Siempre alegó que México deberí­a tener un mejor sitio en el concierto de las naciones del mundo, tema que eligió para su discurso de aceptación del premio Nobel de literatura en Estocolmo en 1991. Su mejor obra es el ensayo "El arco y la lira" y su poema mayor es "Piedra de sol" que en una parte dice: "¿La vida cuándo fue nuestra?/ ¿Cuándo somos de veras lo que somos?/ bien mirado, no somos, nunca somos/ a solas sino vértigo y vací­o/ muecas en el espejo, horror y vómito/ nunca la vida es nuestra, es de los otros/ los otros todos que nosotros somos.

Durante su última aparición en público, el 17 de diciembre de 1997, al fundar la casa que lleva su nombre en Coyoacán, dijo: México es un paí­s solar. Y siendo un paí­s en donde el sol abunda, un paí­s rico de sol, pródigo de sol, es también un paí­s negro, un paí­s oscuro. Estoy seguro que se preparan nuevos dí­as para México, y que esos dí­as serán de luz, de amor y con sol. Los jóvenes son la luz de México. En sus manos está la verdad de México. Esa verdad, alternativamente cruel y luminosa; esa verdad que puede llevarnos a la oscuridad o a la luz. Los jóvenes mexicanos son eso: la luz de México y por ser la luz son también su oscuridad... tení­a 84 años de edad cuando murió, y su poesí­a era fresca, joven. En casa tengo atesorados los ensayos "El laberinto de la soledad" y "Convergencias", que he disfrutado por años.