13/Jun/2024
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Mayo 15 de 1867: vence México al ejército franco-mexicano en la Ciudad de Querétaro, terminando así con la Invasión Francesa, fusilando a Maximiliano de Habsburgo, quien se había instalado como emperador de México. La principal característica del ejército nacional que se alzó con la victoria es que estaba integrado por muchos neoleoneses que dirigía Mariano Escobedo. 

Se daba por terminada una larga gesta militar que tenía cinco años de duración, y que se gestó como consecuencia de la Guerra de Reforma o Guerra de Los Tres Años de 1857 a 1860; misma que fue ganada por el presidente Benito Juárez.

Porque la economía nacional terminó devastada, y el presidente Juárez suspendió el pago de la deuda externa. Ante ello Inglaterra, España y Francia, acreedores de México, enviaron tropas al puerto de Veracruz, a “cobrar”.

Las tropas extranjeras desembarcaron en Veracruz; y el 19 de marzo de 1862 el gobierno mexicano llegó a un acuerdo que reducía los intereses y aplazaba el pago. Inglaterra y España, satisfechos se retiraron, en cambio Francia invadió el país. 

El 5 de Mayo de 1862 se dio el primer enfrentamiento formal entre el ejército Mexicano comandado por Ignacio Zaragoza y el ejército francés dirigido por el Conde de Lorencez; la victoria en Puebla fue para los mexicanos; a los invasores franceses se le sumaron belgas, austriacos y mexicanos partidarios mexicanos de la monarquía.

El ejército mexicano además de los  guerrilleros republicanos estaba integrado por cuatro grandes ejércitos: el del Norte, encabezado por Mariano Escobedo; el del Centro, de Vicente Riva Palacio; el de Occidente, que mandaba Ramón Corona; y el de Oriente, comandado por  Porfirio Díaz. El comandante nacional era Manuel Doblado, y combatieron desde 1862 a 1867. Luego de la batalla de Santa Gertrudis, en Tamaulipas, los invasores no volvieron a ver una victoria importante. Para 1867 solo quedaban en poder de los imperialistas México, Puebla y Querétaro.

Esto forzó a Maximiliano a refugiarse en Querétaro la "Nueva Capital del Imperio" donde concentró las fuerzas leales que le quedaban, alrededor de 9 mil hombres, y los generales Leonardo Márquez, Santiago Vidaurri, Quiroga y el príncipe de Salm-Salm, que lo acompañaban, y los generales Miguel Miramón y Tomás Mejía que esperaban en Querétaro. 

El ejército imperial quedó atrapado en Querétaro, pues desde el 6 de marzo de 1867 el ejército republicano cerró todos los accesos. Maximiliano nombró al general Leonardo Márquez al mando del estado mayor; a los generales Miguel Miramón y Tomás Mejía al frente de la infantería y caballería respectivamente; a Manuel Ramírez Arellano como comandante de artillería y a Ramón Méndez como jefe del ejército de reserva. Por su parte, el general francés Gustave Léon Niox se puso al frente de las tropas extranjeras de élite, que eran como 5 mil.

A Escobedo, se le dio el grado de jefe de operaciones del Ejército Republicano, y se volvió el comandante del sitio a Queretaro, con un ejército de 25 mil hombres; al frente del Ejército del Norte, Gerónimo Treviño; el Ejército de Occidente a las órdenes de Corona, con las divisiones de Manuel Márquez, Félix Vega y Nicolás Regules; más Vicente Riva Palacio, Francisco A. Vélez, Juan N. Méndez, Ignacio Alatorre y Aureliano Rivera.

El 22 de marzo de 1867 Leonardo Márquez, acompañado de Santiago Vidaurri y mil dragones de la caballería de Julián Quiroga salieron sin resistencia hacia la Ciudad de México debiendo regresar con refuerzos, pero se desviaron a Puebla al observar que  Porfirio Díaz amenazaba la Ciudad de México. El general Severo del Castillo quedó al mando del estado mayor en Querétaro.

El 24, Ramón Corona asaltó El Fuerte imperialista de Casa Blanca, pero lo derrotaron  Miramón, Mejía y Méndez.

El 11 de abril de 1867 los imperialistas intentaron romper el sitio pero fracasaron; mientras tanto, el 12 de abril Porfirio Díaz rodeó la Ciudad de México con 15 mil soldados.

El 17 de abril incomunicado Maximiliano, sin noticias de Márquez y sufriendo una grave escasez de víveres y municiones, intentó otra vez romper el sitio, pero de nuevo fracasó. 

El 27 de abril en la Batalla del Cimatario, Miguel Miramón, como gran estratega con dos mil hombres atacó este punto defendido por diez mil elementos del Cuerpo de Ejército de Occidente y logró abrir una línea de escape por el sur de Querétaro.

Pero el 1º de mayo, los republicanos derrotaron a los imperialistas en hacienda de Callejas. 

El sitio en Querétaro duró setenta y un días, mientras en otras partes del país los imperialistas eran derrotados. El coronel imperialista Miguel López, quien dudaba de la salud mental del emperador, el 13 de mayo de 1862 abandonó al Emperador entregando el Convento de la Cruz y con ello a Maximiliano y sus generales Miramón y Mejía. 

El 14 de mayo, Maximiliano decide hacer una salida rompiendo el sitio, que se efectuaría esa misma noche, pero ante la falta de organización se aplazó 24 horas.

Desesperado, el emperador Maximiliano tomó sus pistolas y acompañado de algunos hombres, se fue al Cerro de las Campanas, diciendo: "Salir de aquí o morir es el único camino". 

En un panorama totalmente adverso el emperador entregó su espada al general Mariano Escobedo, e inmediatamente por vía telegráfica, se comunicaron las siguientes líneas “¡Viva la Patria! Esta mañana a las ocho fue tomado Querétaro a viva fuerza. Cayeron prisioneros Maximiliano, Mejía, Castillo y Miramón.”

Un mes después, Maximiliano y los generales Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados en el Cerro de las Campanas.

El ejército que venció a Maximiliano estaba encabezado por neoleoneses: Mariano Escobedo con grado de jefe de operaciones del Ejército Republicano. Francisco Naranjo, jefe del Ejército del norte. Gerónimo Treviño que participó en el sitio de Puebla, en las batallas de San Lorenzo, Santa Gertrudis, San Jacinto y el sitio de Querétaro. y Porfirio Díaz 

Además de cientos de soldados de toda graduación nacidos en Nuevo León. La victoria de Querétaro es un verdadero orgullo para Nuevo León.