22/04/2018
Editoriales

La Escuela Vienesa

En mi artículo de la semana pasada dije: "La demagogia que está utilizando Donald Trump se llama "populismo", el cual se basa en una maligna simplificación de los problemas y situaciones, que siempre divide a la población en dos partes: "nosotros la mayoría de virtuosos" y "ellos, las minorías de malos" a quienes indiscriminadamente y de un plumazo se les acusa de "atentar contra los valores de la mayoría"".- Ahora lo complemento con la historia de la democracia liberal, de la cual el populismo es una degeneración: La revista The Economist la describe en reciente artículo y la llama "La Escuela Vienesa".

Entre los años de 1880 y 1914 la ciudad de Viena, que era la capital del Imperio de Austria-Hungría, se convirtió en la más prolija forja de ideas básicas del mundo occidental, por la rica mezcla de intelectuales que ahí convivían en paz y mutuo respeto, descollando los judíos, los alemanes, los checos y los italianos, siendo común a todos los métodos generales de estudio de las humanidades: Recurrir a todas las ciencias exactas para trabajar con los datos más apegados a la realidad posibles y luego manejarlos con extremo rigor académico: Así nacieron la psicología de Sigmund Freud, el positivismo lógico de Wittgestein, la arquitectura moderna de Loos y la pintura simbolista de Klimt. Como reacción contra ese universalismo liberal, también nació en Viena el nacionalismo germano antisemita, del cual tomó sus ideas básicas Adolfo Hitler.

Durante los años de la Postguerra, de 1919 a 1932 ahí en Viena y después en el exilio, descollaron los economistas políticos Joseph Schumpeter, Ludwig von Mises, Friedrich Hayek y Karl Popper, quienes después de la Segunda Guerra Mundial marcaron el regreso de todo el mundo occidental al riguroso y complejo rejuego y acomodo político de las democracias liberales, las cuales culminaron en los años 1980´s con los gobiernos de Margaret Thatcher en Gran Bretaña y de Donald Reagan en los EUA.

Pero a partir del derrumbe del Comunismo Soviético de 1989 a 1991, la democracia liberal, embarcada en la Globalización, perdió su rigor académico y trató de vivir de lo ya logrado, creyendo, como Francis Fukuyama, que había llegado el "Fin de la Historia". Esa falta de revisión económico-política propició que se fueran acumulando defectos, como luego los señaló el economista francés Thomas Piketty, como son la desigualdad económica, por rendir más el capital que el trabajo creativo y por el manejo selectivo y personalista de las enormes corporaciones, cuyos consejos directivos los manejan "especialistas" que no son dueños mayoritarios.

En vista de esto ¿Qué debemos hacer los mexicanos? En lo interno acercarnos a la democracia liberal con políticas de igualización social, desterrando la corrupción y mejorando cualitativamente la educación pública; En lo externo, haciéndole ver al gobierno norteamericano y a los medios de comunicación, que sus problemas tienen causas internas de las cuales no tenemos la culpa, por lo cual no permitiremos que se nos trate como tales, aunque en el terreno amistoso y de mutuo respeto podemos tratar de ayudarlos: Como ejemplo, podríamos combatir juntos el narcotráfico si ellos reducen su consumo ilegal, capturan a los "importadores" y prohíben la venta indiscriminada de armas y municiones que vienen a dar a México y nosotros hacemos un esfuerzo para combatir la "producción". En cuanto al TLC, hacerles ver lo que se ahorran en el costo de los productos con el sistema actual y cuáles serían nuestras alternativas si ellos se niegan a ver la realidad.

En fin, que nos esperan temporadas tormentosas, por lo que conviene saber bien cuáles son los verdaderos problemas, para así poder desenmascarar los falsos o y sus pseudo- soluciones simplistas.

Atte.- JVG.- 25-01-17