17/11/2018
Editoriales

Entre la Demagogia y la Corrupción

En vista de nuestras circunstancias políticas, nos dan ganas de decir ¡Pobre México! Porque de un lado lo amenaza una demagogia paternalista, enfocada hacia un pasado ya duramente superado y, por el otro, una continuidad del “clientelismo” Priísta, basado en el poder político usurpado por los sindicatos “nacionales”, que obran en un marco asfixiante de corrupción impune, que impide un combate frontal al crimen organizado, que permita llegar a un Estado de Derecho, donde impere la justicia y cuyo camino de ascenso lleve al desarrollo de la ciencia, la informática y la tecnología, que vayan subiendo la calidad de nuestra economía y esté respaldado por un sistema de educación pública eficiente y de alta calidad.

 

   Las encuestan nos dicen que la porción de ciudadanos que fueron entrevistados y que accedieron a contestar, que apenas representan al 60% del total, se inclinan en un 46% por AMLO, casi en un 28% por Ricardo Anaya, un 19% por Meade y un 7% por todos los independientes. Faltando poco más de 5 semanas para las elecciones, parece difícil que estas tendencias se puedan revertir, excepto en el caso de que se formalizara una alianza PRI-PAN, pero eso significaría otro pacto “de tapaderas” que sólo nos llevaría a otro círculo vicioso.

 

   No: Se requeriría un triunfo de Anaya tanto contra la demagogia retrógrada, como contra la corrupción “clientelar” ¿Qué probabilidades existen de lograr esto? Pues mucho depende de que este candidato deje de actuar como un “listillo” que brilla en los alto círculos y “se lance al ruedo” ante las grandes mayorías, con cara y sentimientos de grave preocupación y logre convencerlos de ser su “caballero andante” que puede derribar gigantes, es decir que puede subir su nivel de vida y de educación mirando hacia un futro de buenos empleos de calidad, respaldados por una buena y avanzada educación pública, y no retrocediendo hacia un pasado de supuestos “regalos” paternalistas, que al final resultan contraproducentes, por caros y dispendiosos.  

 

   ¿Cómo puede influir la ciudadanía para que esto ocurra? Pues organizándose en grandes bandos que les exijan a Ricardo Anaya y a sus seguidores del PAN, PRD y MC que lo respaldan, que este es el único camino que los puede llevar al triunfo: Sólo hay que convencer al 40% de los no encuestados o que no respondieron, más a todos los que se le agreguen por haber abandonado a AMLO, a Meade o a los independientes.

 

Todavía es tiempo de actuar, ciudadanía ¡Es ahora o nunca!

 

 

Atte.- JVG.- 23-05-18.