23/Apr/2024
Editoriales

La venganza de AMLO y el empuje de Xóchitl

Ayer, al desayunar en el tradicional restaurante Manolín, ubicado en la antigua Calzada Unión, hoy Madero, en el primer cuadro de Monterrey, mi oreja biónica pudo escuchar a variados comensales que bebían mucho café, degustaban huevos con machaca o chorizo, o simplemente remataban una deliciosa empanada de piña al horno. Comentaban…

  Que en el tema de la contaminación del aire bajo un cielo gris, negro o rojizo en Nuevo León, provocada principalmente por la empresa federal PEMEX, esto es una ácida venganza del presidente Andrés Manuel hacia los regiomontanos. Desde 2018, una inmensa mayoría cataloga al actual mandatario de la nación como demagogo, cruzado con una personalidad de dictador y líder mesiánico. Por ello, el Presidente de la República no olvida los desprecios de la sociedad nuevoleonesa hacia él en distintas etapas de su carrera política.

  Sólo hay que recordar que el eje principal de su actuar es destruir una jovial democracia en el país. Entre menos derechos tenga la población, como el derecho a la vida, supervivencia y desarrollo, mejor le va a un gobierno populista. Además, hemos sido testigos de su fama de mentiroso, al grado de minimizar sus grandes desaciertos. Recordemos que López Obrador se siente más cercano e identificado con detestables personajes como Nicolás Maduro, Evo Morales, Díaz-Canel, Daniel Ortega y Vladimir Putin, que con algunos de sus propios hermanos de sangre.

  López Obrador sabe perfectamente que en nuestra tierra, el Monterrey de las Montañas, como dijo el regiomontano universal Alfonso Reyes en sus obras completas, debido al perfil emprendedor, honorable y democrático de sus ciudadanos, nunca aceptarán volver a retroceder a conceptos y sistemas de gobierno cupulares y anárquicos que buscan satisfacer egos personales para consolidar un sistema de gobierno popular y autoritario. Por ello, se percibe que la gran mayoría de los nuevoleoneses, al depositar su voto en las próximas elecciones, derrotarán al lopezobradorismo.

  Por otra parte, da entusiasmo que la precampaña de Xóchitl Gálvez, al término de la misma, volvió por sus fueros, al marcar líneas de mensajes positivos y estratégicos en contra del régimen actual, señalando y retando a los actores políticos en las figuras de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum.

  Por cierto, se observó nuevamente un discurso coherente y de altura que volvió a interesar al ciudadano común. Cierto es que también se ajustaron y apretaron tuercas y tornillos en la operatividad y logística del War Room opositor. Se notó la fuerza y empuje que genera nuevamente optimismo. Esperemos que no afloje, y se cumpla aquel refrán de la sabiduría popular que dice "caballo que alcanza, gana".

 

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