29/Jun/2022
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

23 de junio de 1988: sucede a las 14: 40 horas una grave tragedia en Ciudad Guadalupe que termina cobrando la vida de once trabajadores, al explotar un tanque de almacenamiento de diesel en las instalaciones de PEMEX en San Rafael, ubicadas por la autopista Monterrey – Aeropuerto, en una zona industrial.

 Esta explosión fue seguida por otras dos y se originó cuando se realizaban trabajos de soldadura por parte de trabajadores del departamento de mantenimiento de la empresa paraestatal, provocándose accidentalmente un incendio gigantesco que pintó el despejado cielo azul de esa calurosa tarde con los colores negro y gris del fuego y el humo, por lo que el ejército y el municipio, así como el gobierno del estado reaccionaron declarando una emergencia con el desalojo de los vecinos de las colonias aledañas San Rafael, Jardines de San Rafael, Nueva Linda Vista, Villa de San miguel y La Purísima, pues nadie sabía hasta dónde se extendería el fuego.

 Ipso facto llegaron 300 cadetes de la Academia de Policía, y el Vigésimo Primer Regimiento de Caballería Motorizada de la Zona Militar, estableciéndose de inmediato un plan parecido al DNIII pero sin haberlo declarado por falta de tiempo, porque el director de la policía judicial, Hernán Guajardo lideró el resguardo de los vecinos, mientras el ejército se hizo cargo de las instalaciones colapsadas por el accidente.

 Las versiones periodísticas eran diversas, debido a que un trabajador sindicalizado de PEMEX que salió con quemaduras en las manos de segundo grado, declaró que él vio al menos unos treinta cadáveres.

 Las imágenes de las llamas y el humo le dieron la vuelta al mundo, marcando a Monterrey como una ciudad de tragedias, algo que en el mes de septiembre de ese año se confirmaría con otra gran tragedia que costó muchas más vidas: el ciclón Gilberto.