14/Apr/2024
Editoriales

Urnas ensangrentadas

La política sexenal de seguridad bajo la premisa de “abrazos, no balazos” ha dado importantes resultados, pero no en el sentido que esperaríamos los ciudadanos, sino totalmente al contrario.

 En lo que va del actual sexenio, y aún faltan 9 meses para que concluya, han muerto 176,155 personas por homicidio. (www.TResearch.Mx) En todo el sexenio pasado, el de Peña Nieto, fueron asesinados 156,066 personas, 20 mil menos que en el actual y en el de Felipe Calderón, a quien repudia la 4T por ser, según ellos, uno de los más violentos de la historia, se registraron 120,463 homicidios, 56 mil menos que en el actual. Pero ahora no se gobierna con datos duros, con evaluaciones serias, sino con mentiras tan evidentes que dan pena ajena, lo malo es que este modelo lo están replicando en los estados una buena parte de gobernadores.

 Pero este tema es adyacente al que pretendo abordar, el de la violencia homicida contra candidatas y candidatos, tema que se presenta en cada entidad o municipio donde habrá elecciones el próximo 2 de junio.

 De acuerdo con una fuente citada por el editorialista de Excélsior, Mario Luis Fuentes, desde el 2018 hasta inicios del 2024, la organización Data Cívica ha registrado 546 ataques de violencia criminal contra candidatos o personas relacionadas con candidaturas. La mayoría de las víctimas han sido de la alianza PAN, PRI, PRD; aunque también cayeron bajo las balas criminales de las bandas del crimen organizado, candidatos de otros partidos.

 Es de esperarse que ante la polarización política que se promueve todos los días desde “las mañaneras” las poderosísimas bandas del crimen organizado comiencen a amenazar y, en grado extremo, a eliminar a las o los candidatos que no sean de su agrado o que no se sometan a sus ilícitos objetivos.

  Se trata de mafias poderosas como el Cártel de Sinaloa y el de Jalisco Nueva Generación, las cuales han ampliado sus operaciones a Centro y Sudamérica a través de alianzas con grupos criminales de aquellas regiones.

  Sin duda es muy lamentable para la democracia que los candidatos o precandidatos que buscan participar legítimamente en un proceso democrático, sean amenazados y pierden su vida, por atender su interés y su derecho de participar en la vida política de su municipio, estado o país.

  La democracia de México está en un alto riesgo, no solo por la sombra del autoritarismo dictatorial que se cierne en el territorio nacional, sino porque el crimen organizado amenaza y elimina a los políticos que no son bien vistos por ellos.

 Entonces se sobrepone la duda, de si los políticos que no padecieron amenazas, ni enfrentaron las balas asesinas, corrieron con suerte o están vinculados a un grupo criminal, y éste es, sin duda, el mayor daño que le pueden hacer a nuestra democracia.