24/Apr/2024
Editoriales

Ciudad Apodaca, va por más nivel

Hablar de Apodaca en sus inicios automáticamente nos transporta a una tierra fértil y llena de grandes oportunidades. Así lo sabía el portugués Capitán Gaspar Castaño de Sosa (Sousa), su principal fundador, quien en el año 1585 pobló una antigua estancia en las proximidades del ojo de agua denominada San Francisco, hoy integrada a la mancha urbana de la ciudad. Apodaca y su gente fueron concebidos para ser una metrópoli de valores y tradiciones, donde el pasado, presente y futuro se entrelazan lentamente en el interior de la vigorosa ciudad, formando una caja de gratas sorpresas. De la nada floreció un campo de grandes oportunidades.

  En sus inicios, Apodaca estuvo conformada por ganaderos y campesinos, para luego integrarse con la fuerza de obreros, comerciantes e industriales. A lo largo de los años, la pulsante Apodaca ha sumado más actividad profesional destacando la calidad de su mano de obra y la acertada administración de sus representantes municipales. Se destacaron alcaldes como Lombardo Guajardo Guajardo, Raymundo Flores Elizondo, Jesús Rafael García Garza (finado), José Antonio Elizondo Garza y el actual Presidente Municipal, César Garza Villarreal, además de regidores y síndicos, así como diversos diputados, conformando una fuerza representativa unida e institucional.

  Hoy en día, nadie duda de que esta gran ciudad está predestinada a ser la metrópoli del futuro en el estado. Al cierre de este año 2024, se proyecta que Apodaca alcance una población estimada de más de 850,000 personas. Voces autorizadas en la materia incluso hablan de que en poco tiempo, quizás en 5 años, la población asentada superará a la de Monterrey.

  ¿Quién habría imaginado que los dos conquistadores de ambas ciudades, amigos de lucha y batallas, Diego de Montemayor y Castaño de Sosa, seguirían compitiendo en espíritu desde el valle de los muertos para observar qué ciudad tendrá más proyección económica, social y poblacional?

 Por ahora, confiamos en que el progreso y desarrollo de la gran urbe apodaquense continúen fortaleciéndose en la renovación de cuadros políticos conformada, entre otros, por una nueva generación de jóvenes honestos, inteligentes, capaces y democráticos. Ellos pueden seguir conduciendo la marcha ascendente de esta gran ciudad para elevar al municipio a un alto grado de nivel, ya que la ciudad y sus ciudadanos lo merecen.

  Sin duda, Apodaca seguirá siendo el orgullo de Nuevo León y la capital industrial del Norte de México, a menos que se quiera un retroceso y se vote por políticos advenedizos, de ocasión o de moda, que sólo buscan el poder para servirse, no para servir.

 

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