Desde los años noventa del siglo pasado se puso de moda en México la frase ‘El Maratón Lupe – Reyes’, para referirse a las fiestas populares que inician desde la noche del 11 de diciembre, previo al día dedicado a la Virgen de Guadalupe y continúan prácticamente todo el resto del mes de diciembre hasta el día de Reyes, el seis de enero.
Algunas personas lo toman como broma pero en realidad el concepto existe, desde luego no con tal denominación, porque es uno más de los llamados ‘memes’ tan populares en la locución típica de la cultura moderna mexicana. Existe, si queremos ser tolerantes, pero con la seriedad de la fe en el Calendario Litúrgico o Año Religioso, que para los católicos se divide en:
Tiempo de Adviento que empieza cuatro semanas y media antes de la Navidad que se celebra el 25 de diciembre.
El tiempo de Navidad va del 25 de diciembre al 2 de febrero, Día De la Candelaria, que conmemora la presentación de Jesús en el Templo y la devoción de Nuestra Señora de la Candelaria.
Le sigue el llamado tiempo ordinario.
Luego llega la Cuaresma que inicia el miércoles de ceniza y concluye el jueves santo (las fechas son móviles)
Y luego el triduo de Pascua que abarca la pasión y muerte del señor Jesucristo y el Domingo de Pascua, que se celebra el domingo siguiente a la primera luna llena luego del equinoccio de primavera.
Después sigue el tiempo ordinario hasta el día de Cristo Rey en el que concluye el año litúrgico.
El otro periodo litúrgico es el Adviento-Navidad cuyas fechas son móviles, que acabamos de pasar pues inició el 30 de noviembre y terminó el 25 de diciembre de 2025.
Vale aclarar que hay diferencias en los periodos religiosos en cada país. Es lógico que entre más ecuatoriales-tropicales las celebraciones sean más festivas, como los carnavales de Brasil que es el más famoso, pero hay otros también notorios como el de Veracruz y Mazatlán. El carnaval es una festividad masiva para divertirse antes de entrar en el recogimiento de la cuaresma que concluye con el Mardi grass o martes grasoso, el último día para pecar antes del Miércoles de Ceniza.
Volviendo al tiempo de Navidad – Adviento, también en todo el mundo se practica de forma diferente: En China y Qatar es familiar, pues en este último está prohibido el catolicismo público; en Medio Oriente y en la Europa nórdica es formal; y de forma festiva entre latinos y franceses.
Eso de alguna manera justifica que en México haya tomado fuerza la versión del maratón Guadalupe-Reyes que tiene además algunas festividades anteriores y posteriores.
Lo invito a que hagamos un breve recorrido por todo el Calendario Litúrgico.
EL ADVIENTO
Desde el inicio del Adviento (finales de noviembre, principios de diciembre) hay familias que se reúnen los domingos a encender las velas de la Corona de Adviento, una cada domingo, a rezar el rosario y cenar, que puede ser desde una cena discreta hasta una festiva con carne asada en nuestra región, e incluso algunas bebidas alcohólicas con moderación.
La Corona de Adviento llegó a Nueva España paulatinamente a partir del ascenso de la dinastía de los Borbones al trono en 1700. Al principio solo se colocaba en las iglesias mayores de villas, pueblos y ciudades y era una forma de preparar a la congregación para la Navidad, luego en la misa se encendía la vela, se rezaba el Rosario y las letanías, luego se repartían dulces; aquí en nuestra tierra eran a base de piloncillo y nueces de la región como mahuacatas, nueces silvestres o pepitas de calabaza. Con los años además de colocarse en iglesias y escuelas católicas esta celebración permeó a los hogares.
EL DÍA DE LA VIRGEN DE GUADALUPE
Desde la noche previa al Día de la Virgen de Guadalupe -12 de diciembre- se inician en México las festividades llamadas coloquialmente ‘Maratón Lupe-Reyes’ con millones de personas peregrinando a una basílica cercana, a un templo dedicado a la Virgen de Guadalupe o a cualquier templo o capilla que cuente con un retablo de la Morenita.
Las peregrinaciones inician desde el 12 de octubre, con la participación de empresas, centros educativos, familias, oficinas de gobierno realizando sus peregrinaciones en medio de un ambiente festivo. Generalmente hay en las afueras de los templos de que se trate, dulces, antojitos mexicanos como churros, atoles, champurrados y otros que dan la nota de sabor al fervor guadalupano de los regiomontanos en el caso de nuestra ciudad.
Muchos feligreses van al santuario a agradecer un favor o milagro, otros a pedirlo y muchos simplemente a felicitar a la querida Madre Celeste.
Monterrey tiene la particularidad de que la Ermita del siglo XVIII, luego Templo del Siglo XIX y la Basílica del Siglo XX dedicados a la Virgen de Guadalupe están del ‘otro lado de la ciudad’, en lo que fue el barrio San Luisito y ahora Colonia Independencia, que para llegar se debe cruzar el rio Santa Catarina, lo que le da cierto encanto de realizar una verdadera peregrinación extramuros de la ciudad.
La devoción guadalupana masiva la introdujo el obispo Andrés Ambrosio de Llanos y Valdez, entre los años 1791 y 1799, sin negar que desde antes y sobre todo con la presencia de tlaxcaltecas, desde 1714 ya era una devoción popular en la ciudad.
LAS POSADAS
Solo cuatro días después del día de la Emperatriz de las Américas inician los 9 días de las posadas, es decir del 16 de diciembre hasta la Noche Buena -24 de diciembre-, donde vecinos o en la intimidad de la familia, se reza el rosario ante el Belén, Nacimiento, Pesebre o Portal. Luego generalmente hay dulces para los niños, comida y ¿por qué no? baile y bebida en forma moderada.
Las posadas son una tradición colonial traída por los franciscanos para catequizar a los naturales de forma teatral. Hoy se celan en casa, o entre vecinos, escuelas católicas o iglesias. Y también se llaman posadas a las fiestas laicas o semilaicas que empresas y gobiernos realizan para dar un banquete, fiesta y rifa antes del periodo vacacional de invierno.
LA NAVIDAD
Con Diego de Montemayor en 1596 llegó a nuestra tierra la Navidad; las familias de los colonos hispanos la celebraban de forma diversa, cada familia según su origen.
Los castellanos y leoneses tenían entre sus principales tradiciones instalar el Belén, es decir una serie de imágenes que representaban pedagógicamente, todos los aspectos de la Navidad desde Los Ángeles que anuncian la venida del Salvador, los pastores, los reyes magos, propiamente la Sagrada Familia e incluso el Diablo, vencido por la llegada del salvador. Era una forma gráfica de representar el nacimiento de Nuestro Señor (tradición iniciada por San Francisco de Asís en el Siglo XIII), los colonos jugaban a la lotería de Navidad, consistente en una rifa de objetos valiosos como podrían ser peines, sombreros, adornos; y dar el ‘aguinaldo’ a los niños es decir una moneda o un dulce o pan.
Los valencianos visitaban los belenes de los demás, comían puchero (caldo) y buñuelos u otros panes de dulce.
Los aragoneses ponían el Belén, cantaban villancicos y comían mazapanes (nueces molidas con azúcar o piloncillo y anís).
De tradición traída de los primeros africanos asentados en el Caribe viene la tradición de colocar ‘Ángeles’ en las iglesias, a veces toscos de paja y trapo; otras veces de gran belleza tallados en madera.
Aunque aún eran escasos los indígenas mesoamericanos, en los primeros años de Monterrey estos celebraban la Navidad con belenes, adornos florales, danzas y canto de villancicos. Ante la escasez de maíz comían alimentos de la región o al estilo castellano. Es hasta después de 1624 con la migración masiva de náhuatles y tlaxcaltecas que abundaba el maíz, cuando aparecieron tamales, atoles y otros alimentos del rico cereal.
Los migrantes de las regiones que ahora son Italia (que en ese momento pertenecían a la corona española) cenaban pescado, comían dulces como el ciciole (pasteles hechos con los ingredientes de la región) y realizaban una procesión del Niño Jesús.
Los asturianos iluminaban los belenes con velas y luego de cenar (alimentos de la región) encendían una fogata en la entrada del solar para espantar al Diañu ‘diablo’ y El Niño Jesús pudiera llegar a casa sin molestia.
Los vascos luego de cenar cantaban villancicos toda la noche y luego de la misa de Navidad cargaban a un burro con los regalos para los niños.
Por su parte los españoles celebraban la Noche Buena y la Navidad, según la costumbre de los frailes franciscanos, con una posada y las misas obligatorias según las reglas católicas.
Era obligatoria tanto para indígenas como españoles la misa de Noche Buena (24 de diciembre) y canto de villancicos (cantos religiosos y populares) y luego en Navidad dulces de piloncillo a veces combinados con leche, con nueces o frutos de cada región del país.
Es hasta 1782 con la llegada del primer Obispo, con el que Monterrey se uniformó con el resto del virreinato. La celebración navideña en nuestra ciudad consistía en cena familiar y luego se celebraba Misa, Posada, el Rezo del Rosario, las Letanías, y Villancicos. En Navidad se repartían dulces y algunos objetos de utilidad y otra vez Misa, aunque los ritos formales eran en latín y la mayoría solo ‘oía’, sin que pudiera entender.
La Misa de Noche Buena llamada “de Gallo” se celebraba tarde para que terminara cerca de la media noche y la misa de Navidad al medio día. Las celebraciones se hacían en todas las iglesias del Nuevo Reino de León, con procesiones, fiestas y fuegos artificiales en las plazas cercanas.
La cena fue evolucionando en tantas variedades como familias llegaron, con guisados (de puerco, carnero, res o aves), tamales, romeritos, guajolote, moles, y pescados.
A partir del Siglo XIX se agregó una feria en la Plaza de Armas para después de la misa de Navidad, donde la gente podía comer (a veces pagados por el Rey, por el Cabildo, otras veces por la Iglesia y otras veces se cobraba), ver maromas (acrobacias), marmotas y otros animales amaestrados, así como algunos juegos de azar.
El Nacimiento o Belén se exhibía todo el tiempo de Adviento (cuatro domingos antes de Navidad) en principio solo en templos y conventos, luego en las casas más adineradas y finalmente en todos los hogares, esparciéndose esa costumbre por toda la ciudad.
Desde la fundación hasta 1857 mientras el estado y la iglesia estaban unidos, cabildos, gobernadores, comandantes militares, tropas, y otros funcionarios reales estaban obligados a acudir a los oficios religiosos. Ahora los funcionarios pueden practicar sus credos en privado, pero no acudir a funciones religiosas en su calidad oficial (excepto aquellos que se realicen como parte de actos diplomáticos con la Ciudad del Vaticano, como estado soberano).
Las costumbres navideñas se mantuvieron idénticas al tiempo colonial, hasta que con la invasión francesa (1862-1867) llegó el Árbol de Navidad.
El Árbol de Navidad fue traído a México por el emperador Maximiliano de Habsburgo, en la Navidad de 1865. Instaló en su residencia del palacio de Chapultepec el primer Pino de Navidad en México, ipso facto, la novedad fue copiada por algunas familias acomodadas del territorio nacional.
De nueva cuenta, como otras cosas, se sincretizó ahora la Navidad, y bajo el Árbol de Navidad se colocó el pesebre, nacimiento o belén de origen italiano. Las misas seguían siendo y siguen siendo dos, la de gallo y la de Navidad.
Cuando llegó la paz con Juárez, Lerdo y Díaz y sobre todo un mayor intercambio cultural y comercial con los Estados Unidos, las familias empezaron a incluir en la cena de Navidad el pavo y a sustituir los regalos útiles para los niños como ropa y calzado por juguetes que, hasta esos tiempos en nuestra ciudad los ‘traía el Niño Dios’.
En el porfiriato (1876-1910) empezaron a aparecer los árboles de Navidad en oficinas públicas, las cenas oficiales de navidad y posadas sin embargo no se instauró como una tradición, pues le siguieron algunos gobiernos revolucionarios antirreligiosos.
En los años 40 del siglo XX inició la tradición de que los municipios adornen las ciudades con motivos navideños. Se colocan luces, candiles, arreglos con forma de corona, esferas y caramelos. Al principio los gastos de este esfuerzo se compartían con la iniciativa privada.
Después llegó a partir de la década de los años cincuenta la figura de Santa Claus impulsado por la empresa refresquera de Coca Cola, y esa imagen dominó la publicidad navideña.
Desde los años 60 se fue desarrollando un gran comercio navideño informal, consistente en venta de dulces, lonches y refrescos, hasta que llegó la llamada “fayuca” es decir chucherías y productos de baja y mediana calidad de contrabando que se vendían en puestos semifijos que afeaban la ciudad, algo que ha venido a más y en forma permanente.
DÍA DE LOS INOCENTES
El día 28 de diciembre la Iglesia Católica conmemora a los primeros mártires cristianos. Los niños asesinados por el rey Herodes en su fallido intento por asesinar a Jesús de Nazaret a los pocos días de su nacimiento, pero que su padre putativo San José ya había movilizado a Egipto.
Ese día, en los países hispanohablantes se acostumbra hacer bromas (inocentadas) a familiares y amigos. También algunos medios de comunicación difunden noticias falsas y ridículas.
AÑO NUEVO
El Año Nuevo no es una festividad religiosa, ni empata con el inicio de un ciclo astronómico o estacional, es una fecha aleatoria seleccionada por el papa Gregorio XIII en 1582 cuando se estableció el Calendario Gregoriano.
Como festividad, el Año Nuevo llegó a nuestra tierra en los años 50 del Siglo XX como un evento comercial, de cenas en restaurantes, fiestas en bares, discoteca y en las casas. Algunas familias acostumbran una cena familiar de año nuevo con alimentos como tamales, pierna o lomo de cerdo, bacalao, o carne asada como especialidad gastronómica de nuestra tierra.
Es más una fecha propicia para evaluar los logros del año y hacer propósitos para el siguiente.
DÍA DE REYES
Luego sigue la fiesta de la Epifanía del Señor Jesucristo el día 6 de Enero, llamado el Día de Reyes; donde se realizaban procesiones, Misa Solemne y se anuncia al mundo que Jesucristo es El Salvador, mostrándolo a reyes y autoridades del planeta como el soberano.
En la Colonia adquiría un valor importante pues se expresaba que los Reyes Magos, extranjeros (no judíos) fueron partícipes de la gloria del Señor, y que también los indígenas estaban dentro de los planes divinos.
En la Colonia se cocían panes con distintas formas, prevaleciendo el círculo o rosca que emula la continuidad, lo eterno. El niño en la rosca y la invitación de tamales es una tradición del siglo XIX, aunque se le ha tratado de empatar con costumbres prehispánicas, no hay relación alguna.
Con esto concluye el maratón “Guadalupe Reyes” que como casi todo en México, es una increíble confinación de profundo sentido religioso con festividad que va desde el recuerdo de que somos hijos privilegiados de la Virgen de Guadalupe, hasta la inclusión sin distinciones de nuestra filiación con Dios el Día de la Epifanía, el día de Reyes.
EL DÍA DE LA CANDELARIA
Finalmente, luego del maratón “Guadalupe-Reyes” está el día 2 de febrero día de la Virgen de la Candelaria o festividad de las Candelarias que termina formalmente las navidades.
En tiempos coloniales la Iglesia, los ayuntamientos, los vecinos adinerados pagaban una comida, se popularizaron los tamales por no necesitar platos, ni cubiertos; en el ámbito religioso se bendicen las imágenes del Niño Jesús y las semillas con lo que inicia el trabajo en la milpa luego de un periodo de descanso, reflexión, y festividades.
Actualmente quien se ‘ganó’ el Niño Dios en la rosca de reyes debe pagar la comida de este día, y de nuevo la tradición marca tamales pero el menú se ha ampliado, pues algunas familias antes de partir la rosca del Día de Reyes anuncian lo que servirán de cenar en el día 2 de febrero en caso de verse afortunados.
Todo este proceso de sincretización ya se volvió una tradición que continúa vigente.
El maratón Lupe-Reyes es un periodo festivo para nuestro país, que nos une religiosa y comunitariamente. Cuenta con elementos reflexivos, de renovación de la esperanza para quienes profesamos la fe cristiana.
Esta es una de las tradiciones que debemos conservar por ser elemento importante de unidad familiar y social. La ciudad se ilumina y se alegra cuando nos miramos con amabilidad y nos deseamos felicidades en Navidad y en Año Nuevo.
Aún el alcohol en su sabia medida es bueno para alegrar el alma, los juguetes aún los más sencillos alimentan la imaginación de los niños que luego se convertirá en creatividad e inventiva, a unos les saca los pesos de las bolsas pero otros hacen ‘su agosto’ y sus negocios sobreviven parte del año.
Ojalá que las condiciones económicas y sociales nos permitan seguir disfrutando del Maratón Guadalupe Reyes con nuestras familias y amistades.
