13/Jun/2024
Editoriales

Marzo 7 de 1821

Marzo 7 de 1821: el virrey Juan Ruiz de Apodaca, el Ayuntamiento y el arzobispo de la ciudad de México se enteran del Plan de Iguala. La primera reacción de Apodaca es ofrecer a Agustí­n de Iturbide el indulto si se arrepiente. Pero este Plan de Iguala, proclamado el 24 de febrero de ese año por Agustí­n de Iturbide y Vicente Guerrero, representando a los dos ejércitos en lucha -el primero, realista y el segundo insurgente- iba muy en serio y planteaba cuatro metas: Independizar a la América Septentrional de España; apoyar a la monarquí­a con Fernando VII al frente, o con alguien que este enviara; permanecer como un paí­s de religión única (Católica); y unir a todas las clases sociales, incluyendo a las castas. El dí­a primero de marzo de 1821, Iturbide se lo habí­a dado a conocer a sus tropas (el Plan de Iguala), que le aclamaron como jefe del Ejército de las Tres Garantí­as: Religión, Independencia y Unión. Para el dí­a siguiente, la ciudad de Sultepec, con el coronel realista Miguel Torres al frente, secundó el Plan de Iguala. Una semana después de su exhorto a Iturbide y en vista de que no le contesta, Apodaca declaró el 14 de marzo fuera de la ley a Iturbide y sus partidarios. Y el Plan libertario sigue adelante, nombrando Iturbide a los principales jefes del ejército trigarante, tan solo escribió Iturbide el 16 de marzo a las Cortes de España, informándoles de los hechos. Ya para el 20 de marzo, los generales Anastacio Bustamante y Agustí­n Parrés se adhieren al Plan de Iguala, y el 8 de abril, Vicente Filisola, desde Zitácuaro, se suma a este irreversible surgimiento de una nueva nación que se llama México. Guadalupe Victoria, López de Santa Anna, José Joaquí­n de Herrera y tdos aquellos militares que tení­an a su cargo regiones importantes del paí­s, se declaran apoyadores de la independencia nacional. Hasta en Monterrey, Joaquí­n de Arrendondo, el 3 de julio se adhiere al Plan de Iguala y proclama la independencia.