02/Mar/2024
Editoriales

Encuesta alrededor del Palacio de Moctezuma II y el té afrodisiaco

De viaje por la antigua capital del Imperio Mexica, en compañía de 2 amigos eruditos del arte y cultura, propusimos ir a tomar algunas infusiones al Centro Histórico, cuya construcción se remonta al siglo XVI. Allí recordamos la grandeza de la Ciudad que maravilló a Hernán Cortés y dejó sin habla al cronista y capitán, Bernal Díaz del Castillo, quien lo describió en su texto "Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España".

 Fue en los alrededores de un balcón del Zócalo donde consumimos, de sorbo en sorbo, aromáticos brebajes de café y té. Mi amigo el erudito 1 solicitó un té verde, ya que nos confesó que le ayuda a fortalecer su sistema inmune, fortalecer la memoria y reducir el colesterol. Agregó que siempre lo sugiere a sus invitados al atardecer en su casa. A lo cual respondimos al unísono que sería bueno tomarlo más seguido.

 Por el contrario, el erudito 2 levantó la mano para pedir otro tipo de té. Le preguntó al mesero si tenían raíz de maca. El mesero consultó con el gerente y este le dijo que sí tenían de esa raíz, pero combinado con Ginkgo Biloba. Curioso como soy, le pregunté en qué le beneficiaba esa infusión. Un poco sorprendido por mi fina intromisión, nos confesó que era una potente infusión afrodisíaca para preservar sus habilidades sexuales. Al escuchar sobre sus habilidades, entendimos en silencio por qué lleva dos divorcios y no sé cuántas novias. Nos volteamos a ver, el erudito 1 y yo, con pequeñas sonrisas inconsistentes, más parecidas a sobrias muecas, quizás por el redescubrimiento del mentado té. Yo, por mi parte, le pedí a la joven y bella mesera, nacida en Cuernavaca, un latte descafeinado sin azúcar.

 Al calor de la plática con tintes de guerra que sostuvimos, donde versamos sobre el arte y la astronomía local, al erudito 1 se le ocurrió hacer una sencilla encuesta verbal a los comensales de las mesas de alrededor, así como incluir a los jóvenes meseros del lugar, sobre qué pensaban de México y de las próximas elecciones presidenciales de 2024. Mi amigo solicitó pluma y libreta donde planteó cuatro preguntas al respetable público. La primera pregunta fue si estaban de acuerdo en cómo marchaba el rumbo del país, ya sea bien o mal. De los 22 entrevistados (5 meseros y 17 comensales), 13 respondieron que mal y 9 dijeron que bien.

 La segunda pregunta fue si percibían o sabían si existía inseguridad pública, falta de empleo y espacios de movilización. De los entrevistados, 12 respondieron rápidamente que inseguridad pública, 5 por espacios de movilización y 5 por falta de empleo.

 La tercera pregunta fue por quién de los tres precandidatos votarían el próximo año. Once respondieron por Claudia Sheinbaum, 8 por Xóchitl Gálvez y 3 por cualquier precandidato del partido político MC. La cuarta pregunta fue si su voto estaba decidido o podría cambiar de opinión. Trece respondieron que ya estaba decidido y 9 contestaron que podrían cambiar de decisión.

 Al día siguiente, con actitud de desgane por la cena desvelada, nos despedimos los tres en el aeropuerto, ya que cada uno de nosotros partía a diferentes ciudades. Coincidimos sobre el ejercicio del día anterior sobre las presidenciales, en que todavía no hay ganadores absolutos y que sigue latente el voto de los indecisos que podría marcar la gran diferencia.

 Por lo pronto, he de confesarles, apreciados lectores, que al bajar del avión, fui directamente a comprar el té del erudito 2, pero sé bien que la cordura de mi ser me mantendrá inerte ante las expectativas de las fiestas decembrinas que pecarán en desmedidos festejos y bullicios de la sociedad regiomontana.

 

Nota: Amigo/a, le recuerdo que no malgaste su aguinaldo en productos chinos innecesarios para la economía del hogar; mejor invierta ese apreciable dinero en fomentar una verdadera amistad, comenzando con los amigos como el que esto escribe.


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