13/Apr/2024
Editoriales

Los Alcaldes de Monterrey. Cuadragésima parte

El paso del tiempo deslava los hechos y permite que algunas veces la historia peque de injusta, sea por omisión o por la sobrevaloración de ciertas actuaciones heroicas en tiempos difíciles. Tal es el caso de la Batalla de Monterrey, uno de los más importantes hechos de armas que posibilitaron el ingreso de las tropas extranjeras con rumbo a la Ciudad de México, durante la Invasión Norteamericana de 1846.

  Poco o nada se ha dicho en relación a la actuación del alcalde de Monterrey que estaba en funciones en ese trágico evento. Como en todos los años anteriores hubo una elección, y para 1846 fue electo el alcalde primero José María De la Garza García, un hombre del que poco se puede hablar, pues su actuación no correspondió a la emergencia que inició con los hechos ocurridos a partir de la derrota del Ejército Mexicano en la Resaca de la Palma de Brownsville, Tejas, el 9 de mayo de 1846.

 

El alcalde Garza García permaneció abúlico frente a la Invasión Norteamericana

No se requería ser experto en cuestiones bélicas para entender que era inminente un ataque del ejército norteamericano a nuestra Ciudad. Sin embargo, el alcalde Garza García no tomó ninguna acción defensiva, dejando todo en manos del gobierno estatal, que supuestamente estaba en coordinación con el mando militar nacional, aunque en realidad la estrategia y la operación militar estaban solamente en las manos de López de Santa Anna.

 

El misterioso regreso de Santa Anna

A este personaje le habían repatriado -estaba en el exilio viviendo en el Caribe- para que dirigiera al Ejército Nacional que enfrentaba al Norteamericano. Hay un registro curioso de su regreso, pues los buques de guerra norteamericanos tenían bloqueado el Puerto de Veracruz, y casualmente la embarcación donde venía Santa Anna atracó sin problemas en el muelle conocido anteriormente como Villa Rica de la Vera Cruz. 

 

Exigía el alcalde Garza García, madera para los toros cuando urgían 

estructuras para la defensa de la Ciudad

Regresando a lo nuestro, llama la atención que el alcalde José María de la Garza García siguiera atendiendo los asuntos cotidianos en forma ordinaria, e incluso con evidente indiferencia ante la amenaza. Llegó al grado de exigir madera para la construcción de la Plaza de Toros de la Feria de Monterrey, a sabiendas de que el general Francisco Mejía, comandante de la defensa de la Ciudad, la requería para las estructuras militares.

 

La organización bien desorganizada de la defensa de Monterrey

En esas condiciones ya para el mes de agosto, el ataque a la Ciudad era inminente. La población huía en masa llevándose de su casa lo que podía cargar, y el general Ampudia -ahora a cargo de la defensa de la Ciudad- actuaba erráticamente; primero desmontó las estructuras defensivas construidas por el general Mejía y luego mandó recomponerlas. 

  Mejía proponía una batalla en campo abierto y Ampudia no, quería enrocarse en la Ciudad. El gobernador Juan Nepomuceno de la Garza y Evia emitía proclamas y discursos fomentando el patriotismo, pero todo cambió el día primero de septiembre de 1846. Garza y Evia dejó el gobierno, el alcalde primero de Monterrey José María De la Garza García y otros miembros del Cabildo huyeron.

 

Ante la estampida de funcionarios huyendo de la guerra, 

nombran alcalde de Monterrey a Julio Gutiérrez

Ante la ausencia del alcalde primero, la presidencia del Cabildo recayó en el regidor Julio Gutiérrez. Se trataba de un personaje oscuro que resultó ser un héroe, pues no sólo estuvo al frente del Cabildo durante los agónicos 20 días previos a que llegara el temido ejército invasor y los cuatro que duró la Batalla de Monterrey, sino que del día 24 de septiembre al 31 de diciembre de 1846 dirigió con decoro el único órgano gubernamental regido por leyes mexicanas, en un estado ocupado por el ejército norteamericano que gobernó a través de una Comandancia Militar de Nuevo León y Coahuila.

 

Julio Gutiérrez, alcalde único de Monterrey, del 1º de septiembre al 31 de diciembre de 1846. 

 

En medio del vacío de poder, y sin poder determinarse aún bajo que método fue seleccionado, el regidor Julio Gutiérrez fue el alcalde en sustitución de José María De la Garza García y de los demás alcaldes, por lo que merece un reconocimiento especial. Cierto que su gobierno fue breve, pero fue pleno de acciones valerosas para intentar aplicar el derecho mexicano en la Ciudad ocupada por el invasor, especialmente buscando evitar los abusos de los invasores y de sostener dignamente la mexicanidad de Monterrey.

 

Pide Ampudia reclutas faltando una semana para la Batalla de Monterrey

Los primeros veinte días de su gobierno son -no por culpa de Julio Gutiérrez- una muestra de la deficiente organización de los mexicanos ante la invasión. El 12 de septiembre de 1846 el gobernador político y militar de Nuevo  León, general Pedro de Ampudia, pedía al alcalde que realizara una campaña de reclutamiento, faltando solo ocho días del inicio de las hostilidades:

  “(12 de septiembre de 1846) Por decreto del Secretario de Guerra y Marina, general Mariano Salas, el gobernador político y militar del Estado de Nuevo León, Pedro de Ampudia, establece se publique en Bando la ORDEN consistente el reclutamiento de todo mexicano en edad entre diez y seis y cincuenta años para que se enrole en las tropas que han de defender el territorio nacional de la invasión norteamericana. En copia del impreso para el alcalde de la Capital”.

 

Advierte el alcalde Julio Gutiérrez que habría castigos a quienes 

comerciaran con los invasores

Para el día 14 de septiembre el ejército mexicano aún no tenía almacenados alimentos y Ampudia se vio en la necesidad de ordenar al alcalde Gutiérrez que castigara a quienes comerciaran con los norteamericanos:

  “(14 de septiembre) Pedro de Ampudia, gobernador político y militar del Estado de Nuevo León, solicita al alcalde 1º de Monterrey que dé orden a todos los dueños de los ranchos de su jurisdicción, para que auxilien cuando sea necesario a las tropas mexicanas con abastecimientos como maíz, carne, frijol o de cualquiera otra. En caso de negarse la ayuda, serán tomados como  adictos a las tropas americanas, que se dirigen a la Ciudad con el objetivo de tomarla“.

 Entre los días 19 y 23 de septiembre de 1846 se dio el encuentro bélico, y la ventaja tecnológica y estratégica de los norteamericanos arrasó a las defensas. Ampudia, jefe del Ejército del Norte se rindió y entregó la Ciudad a los norteamericanos, abandonó la plaza dejando al estado sin gobierno militar, ni civil. El Congreso designó a Francisco de Paula Morales, e inmediatamente el congreso se disolvió. De Paula Morales pronto dejó la ciudad y estableció un gobierno errante entre Cerralvo y Linares. Con esto Julio Gutiérrez, alcalde de Monterrey quedó como única autoridad de origen mexicano en Monterrey y sus alrededores.

 

El gobernador Francisco de Paula huye a Galeana y se queda 

el alcalde Julio Gutiérrez como única autoridad

“(17 de octubre) Gobernador del Estado de Nuevo León, Francisco de Paula Morales, comunica al Sr. Receptor de Guadalupe y de Monterrey, que ha trasladado a la Villa de Galeana el Poder Ejecutivo del Estado, así como una sección de la tesorería, por lo cual solicita que toda receptoría económica se le remita mensualmente a esa Villa“

 

Desobedece el alcalde Julio Gutiérrez al general Zachary Taylor

Enterado de que algunos comunicados entraban y salían de Monterrey, el comandante norteamericano que gobernaba la región, Zachary Taylor, prohibía que se publicara cualquier instrucción dada por el gobierno o por el ejército, prohibición que con sumo valor el alcalde Julio Gutiérrez desobedeció:

  “(25 de octubre) por orden del general Taylor, sólo podrá publicar en la Ciudad las órdenes y circulares, no así las del Supremo Gobierno de la Nación. De la misma forma, participa las medidas de seguridad implementadas por el jefe americano a toda persona que llega a la Ciudad“

 

Intenta el alcalde Gutiérrez cobrarles a los invasores los daños de la Batalla

Pero el alcalde Julio Gutiérrez, desobedeció la instrucción y comenzó a levantar los datos de daños ocasionados por los invasores durante la batalla. Y cuando se presentaron los abusos posteriores, los denunció presentando a la Comandancia un bien fundamentado archivo en reclamación de su inmediato pago. No existe constancia de que se haya seguido algún trámite o que se haya hecho algún pago:

  “(6 de noviembre) a la mayor brevedad posible, dé aviso a los vecinos de la Ciudad, para que si han sufrido daños o perjuicios motivados por el ejército americano, presenten su queja ante el juzgado de esta capital”

 

A pesar de los pesares, el alcalde Gutiérrez apoyaba al Hospital de los Pobres

Cuando Nuevo León estaba ocupado, los norteamericanos cobraron “impuestos de guerra” tanto en dinero como en especie: animales, alimentos, viviendas, aunque no estaban tabuladas, se aplicaban a criterio del invasor. Es por eso que el ayuntamiento recolectaba pocos impuestos, pues había poca productividad y mucha rapiña por parte de los norteamericanos. Aún así el Ayuntamiento apoyó al Hospital de Pobres cuando este se declaró sin recursos.

  “(21 de noviembre) José Antonio de la Garza Cantú, director del Hospital de Pobres de Monterrey, avisa al alcalde de la Ciudad, que debido a la falta de enfermeros y criadas en el referido hospital, no le es posible admitir los enfermos que se remiten”.  

 

Ante los desmanes de la tropa extranjera, regula Gutiérrez la venta de alcohol

En cuanto al comportamiento de los soldados norteamericanos, como la mayoría no eran de línea, es decir un ejército disciplinado, sino “salvajes montaraces” durante su estancia en Monterrey se la pasaron peleando en entre ellos y con paisanos, con borracheras y todo tipo de abusos. Por ello el Cabildo de Monterrey se dio a la tarea de redactar un reglamento para regular la venta de bebidas alcohólicas:

  “Sesión del 23 de Noviembre de 1846. Leida y aprobada la acta, se dió cuenta con lo siguiente… Por unanimidad del H. Presidente se acordó que para evitar los desordenes que de lo politico y moral se estan causando a consecuencia a la embriaguez, que una comision se encargue de redactar unos artículos prohibitivos del espendio a todo licor en calles, plasas, Establecimientos y casas particulares con imposición de las penas que deben sufrir los contrabertores”

 

Salva el alcalde Gutiérrez de los bárbaros sajones, los archivos

Ante la amenaza que significaban los norteamericanos beodos y abusivos, el alcalde Julio Gutiérrez rescata y pone a buen resguardo, los archivos estatal y municipal. Esto porque en verdad que corrían peligro así que durante el mes de diciembre de 1846 mandó se les recogiera, aunque se ignora quién y en dónde se custodiaron:

  “Sesión del 14 de Diciembre de 1846. Leida y aprobada la acta anterior se dió cuenta con lo siguiente..  con motivo de haberse dejado solos los archivos de la E. Asamblea y Comandancia General se cometieron algunos desordenes… se recogió el archivo”

  A fines de año llegó a Monterrey la noticia de que se había instalado un Congreso Constituyente. Como era lógico, por estar Nuevo León ocupado por las fuerzas extranjeras, no eligió diputado constituyente.

  “(16 de diciembre) por oficio del Ministerio de Relaciones Exteriores, el gobernador Francisco de P. Morales, comunica al alcalde de Monterrey la instalación del Soberano Congreso Constituyente de la Unión”.   

 

Expresa el alcalde Gutiérrez la simpatía del estado a la Federación Mexicana

Aunque el estado de Nuevo León no envío representante al Congreso Constituyente de 1846-1847, el alcalde Julio Gutiérrez, valientemente, desafió la orden del comandante norteamericano y se comunicó con el Congreso Constituyente para expresar la simpatía del estado por el sistema federal y la hermandad con los demás estados federados.

   “En la Ciudad de Monterrey, Capital del Estado Libre y Soberano de Nuevo León, uno de los Unidos Mexicanos a los treinta y un dias del mes de Diciembre de mil ochocientos cuarenta y seis, reunidos el Ylustre Ayuntamiento y vecindario de la Ciudad del modo y forma que lo han permitido las actuales circunstancias con motivo de la ocupación de esta plaza por una parte del ejercito americano que ha invadido a la República de Mejico, manifestó á los concurrentes, el Señor Presidente de dicha Corporación que el objeto de aquella reunión, era para que el vecindario declarase franca y especialmente su espontanea y libre voluntad sobre la forma de gobierno que deba regir en lo sucesivo á la Nación Mexicana, é impuestos del motivo y fin de la reunión, habiendo meditado y discutido en el acto, se resolvió y declaró por unanimidad de los concurrentes ser su libre y expontanea voluntad que se restablesca por el futuro regimen de la Nación el sistema republicano, representativo popular federal bajo las bases de religión, independencia y división de poderes constituidos en la carta de mil ochocientos veinte y cuatro, y que el Estado de Nuevo Leon, á que pertenece este Distrito recobre el pleno goce y ejercicio de su Soberanía y que en virtud de ella declare ser su voluntad celebrar de nuevo el mas firme y eficaz pacto de alianza con los demás Estados Mexicanos sus hermanos”

 

Debe Monterrey un reconocimiento al alcalde Julio Gutiérrez

El gobierno de Julio Gutiérrez es una prueba de valor y patriotismo, que abiertamente enfrentó al ejército invasor norteamericano; cuando todos los poderes y autoridades huyeron, se quedó a defender a la comunidad reinera de los abusos del invasor.

  Exigió el pago de los daños causados por los norteamericanos, y también les exigió el pago de impuestos municipales para limpieza y alumbrado.

  Mantuvo comunicación con el gobierno estatal de Francisco de Paula Morales y con el gobierno nacional, así como con el congreso constituyente.

  Incluso hizo posible que se celebraran las elecciones para el Cabildo que funcionaría para el año de 1847 y que seguiría su ejemplo -el de Julio Gutiérrez-.  Se continuaría la defensa de los derechos y la dignidad de las familias reineras en la época más aciaga de la historia de nuestra Ciudad, una metrópoli declarada vencida y conquistada militarmente, pero que luchaba por su dignidad.

 

 

Fuentes

ARCHIVO HISTÓRICO DE MONTERREY

COLECCIÓN GUERRA MÉXICO-EEUU

Volumen 1, Expediente 1, Folio 10

Volumen 2, Expediente 1, Folio 11

Volumen 1, Expediente 1, Folio 12

Volumen 1, Expediente 1, Folio 17

Volumen 1, Expediente 1, Folio 19

Volumen 1, Expediente 1, Folio 20

COLECCIÓN ACTAS DE CABILDO

23 de Noviembre de 1846

14 de Diciembre de 1846

31 de Diciembre de 1846