01/Mar/2024
Editoriales

Los alcaldes de Monterrey, Quinta Parte

Alcalde Primero GONZALO FERNÁNDEZ de CASTRO, en 1630

 

Estudiemos ahora a Gonzalo Fernández de Castro, que había sido (Cuarta Parte) alcalde segundo de Monterrey en el año de 1626. Este peninsular nació en Llerena, Nueva Galicia en 1578, y  llegó a la Ciudad en 1602, destacando en el combate a los indios, aunque fue herido en 1624, perdiendo la movilidad en una de sus manos, pero ganó prestigio y un ascenso al grado de capitán.

 

Tres años después de haber sido alcalde segundo, en 1630, Gonzalo Fernández de Castro fue electo alcalde primero de la Ciudad de Monterrey. Veamos el   acta electoral.

 

‘En la Ciudad de Nuestra Señora de Monterrey del Nuevo Reyno de León, en primero día del mes de enero de mil y seiscientos y treinta años, estando en las casas de cabildo, como lo han de uso y costumbre, para elegir nueva justicia y regimiento.. da de alcaldes ordinarios de primero voto a el capitán Gonzalo Fernández de Castro y de segundo a el capitán Diego González, residente en esta villa…’

 

En su administración ya se reflejaba la directriz del gobernador Martín de Zavala, concediendo abundantes mercedes mineras, como en la “Serranía de Nuestra Señora de los Remedios (Patrona de la nueva España), que parece ser la Sierra Madre a la altura de San Pedro:

 

“Alonso de Torres, residente en éste real registra una mina en la serranía de Nuestra Señora de los Remedios, "frontero de los jacales de la gente que labra las otras, y están junto a la dicha mina de dos peñas grandes y corre su veta de norte a sur y pongo por nombre la Tesorera”.

 

Las acciones de pacificación de los indígenas que había desarrollado durante el gobierno de Agustín de Zavala (1614-1625), consistían en invitarlos a la civilización o combatirlos, y ya comenzaban a dar frutos por lo que había cierto remanso de paz.

 

 

GONZALO FERNÁNDEZ de CASTRO, Alcalde Único 1635, segundo periodo

 

En 1635 se presentó una situación especial. En la Villa de Cerralvo -nombre con el que Martín de Zavala trató de bautizar a Monterrey-, se eligió un nuevo Cabildo, pero el gobernador Zavala detectó ciertas irregularidades en la elección y que al parecer ya se habían repetido, pues las describe como ‘maña vieja’. 

 

El gobernador Martín de Zavala decidió sancionar a los electos irregularmente con una multa de sesenta pesos de oro común y anulando su elección. Entre ellos estaban Miguel de Montemayor, Lucas García y otros descendientes directos de los fundadores. Y para que la Ciudad no quedara sin gobierno, el gobernador nombró a Gonzalo Fernández de Castro alcalde único y al “Caudillo” Bernardo García alguacil mayor y juez del crimen, con su cuerpo de regidores y su respectivo síndico procurador.  

 

 

“En la villa de Cerralvo de la gobernación del Nuevo Reyno de León, en ocho días del mes de marzo de mil y seiscientos y treinta y cinco años, ante el señor don Martín de Zavala gobernador y capitán general del dicho reyno y sus provincias por el rey nuestro señor, contenido en la elección del cabildo de este dicho año, hizo presentación de la dicha elección y pidió a Su Señoría fuese servido de confirmarla, pues era fecha conforme a derecho… por qué no lo acepta y no siendo legítimas… requiriéndole escribano de cabildo despachase persona por la confirmación de las elecciones es ya maña vieja, desprecio, poco temor y reverencia a sus superiores, pues los más de los años, en dos o tres meses no venían a pedirlas, alegando estar por la mucha y continua guerra que había.. Por tanto para que adelante tengan más atención, condenó a todo el cuerpo del dicho cabildo de este dicho año, en setenta pesos de oro común aplicados para la fábrica de la iglesia de la Ciudad de Nuestra Señora de Monterrey. Así lo proveyó, mandó y firmó. Don Martín de Zavala. Ante mí, Juan de Zavala, secretario nombrado.”

 

Urge el alcalde Fernández de Castro al alguacil que cobre impuestos atrasados

Una de las primeras acciones del gobierno municipal encabezado por Gonzalo Fernández de Castro fue ordenar al alguacil cobrar los impuestos pendientes, debiendo exceptuar a los pobres; además de cuidar que el dinero destinado a la iglesia se utilizara para impartir los sacramentos a todas las castas, sin distingo;

 

“(22 de marzo de 1835) “en esta ciudad y su jurisdicción que tengan algún trato o caudal cuya elección se deja al dicho cabildo, sobre que se les encarga la conciencia como en cosa grave y del servicio de ambas majestades, exceptuando los pobres que no tuvieren caudal ni trato ninguno, cuyo repartimiento se haga como hasta agora se ha hecho por el dicho cabildo mandando la justicia con todo rigor y apremio, pague cada una de las dichas personas lo que se les repartiere por el dicho repartimiento y hecho, el alguacil o a quien se remitiere la cobranza haga las diligencias con los apremios que se le ordenaren, para que tenga efecto y cumplimiento la dicha paga y no siendo suficiente ni bastante la dicha diligencia, Su Señoría como mejor había lugar de derecho daba y dio poder y comisión en forma, para que lo pueda cobrar por censuras el dicho vicario: Atento a que los dichos cuatrocientos pesos que se le adjudicaron, son procedidos de limosna que la dicha ciudad y sus vecinos le dan por la administración de los sacramentos… asi a los españoles, mestizos y mulatos, negros, indios, que asistan en esta ciudad o en sus haciendas…”

 

Viaja el alcalde Fernández de Castro a Zacatecas; queda de encargado Miguel Sánchez

El 27 de marzo de 1635 el Cabildo de Monterrey autorizó al alcalde Gonzalo Fernández de Castro para viajar a Zacatecas donde estaba la Caja Real (especie de delegación tributaria de la Corona), y como no había alcalde segundo, quedó como encargado de la Ciudad el regidor Miguel Sánchez Sáenz:

 

“(27 de marzo de 1635) El cabildo, justicia y regimiento desta Ciudad de Nuestra Señora de Monterrey del Nuevo Reyno de León, en veinte y siete de marzo de mil y seiscientos y treinta y cinco años, conviene a saber:.. que el dicho capitán Gonzalo Fernández de Castro quiere hacer ausencia a la ciudad de Zacatecas y porque conviene a la administración de la real justicia, para hacerla en los casos que convinieran al pro y utilidad de la dicha república, mandan la alce el dicho capitán Miguel Sánchez Sáenz (ilegible), como regidor de primer voto y que le viene de derecho y en ausencia del dicho capitán Gonzalo Fernández, el de segundo y así lo proveyeron y firmaron. Juan Reynaldos. Francisco Sánchez de la Varrera. Juan Cabassos. Gonzalo Fernández de Castro. Miguel Sánchez Sáenz Montion. Pedro García.”

 

Ordena el Cabildo al Procurador que modere para los pobres el precio de los alimentos

En julio de 1635 el Cabildo ordenó al procurador Juan de Taranco Vallejo que realizara una evaluación de lo que productores agrícolas y ganaderos producían para fijar sus tributos; pidiendo que se moderaran los precios de los alimentos básicos a los pobres:

 

‘ …29 de junio de 1635…, ante el cabildo, justicia y regimiento della, pareció el capitán Juan de Taranco Vallejo, procurador general deste reyno y pidió que por cuanto convenía y se le ofrecía tener que tratar y pedir en utilidad desta república se juntasen a cabildo, para cuyo efecto estando juntos y congregados en las Casas de su Ayuntamiento, dijo que como era notorio por el exceso que los labradores tenían en distribuir las cosechas de sus haciendas sin medida empadronada… que supuesto a que la dicha media fanega se ha acrecentado, ellos de propia autoridad y sin temor de Dios ni de sus conciencias … y en daño de los pobres venden a cinco pesos cada fanega y el mismo precio hacen en el maíz, cosa que no se debe permitir…, antes se debe modificar y poner postura, atendiendo a que cuando por el rigor de la guerra que había y que no se sembraba más de una o dos haciendas, no valía el trigo ni tenía más postura que a peso y medio sin más salida; y hoy que todo este dicho reyno está en segura paz y que por ello se han acrecentado muchas labores toman mano a sacallo, siendo así que si por los dichos peligros podía subir, es a propósito que cuando los géneros y cosas se multiplican y acrecentan, bajen los precios, con lo cual se podrá vivir con toda comodidad’

 

Se forman más encomiendas para involucrar más indios en la producción

Para aumentar la producción de la Ciudad se siguieron formando encomiendas para integrar indios a la producción. Los nombres de los elementos geográficos de la Ciudad eran diferentes y al no poder identificar el “Río de la Caldera”, ésta se otorgó a un reinero:

 

‘Encomienda a Juan Alonso Lobo Guerrero de dos caciques, uno llamado Miliaba y el otro Abayomichiaba, ambos de lengua alazapa, ‘que residen en el río de la Caldera’; ‘con sus mujeres e hijos’.

 

Se estimulaban las inversiones

Para atraer capital y ganado se entregaban tierras a ‘inversionistas’ venidos de otras partes del virreinato. Veamos esta Merced otorgada a un vecino de Huichapan, entonces provincia de Puebla, hoy estado de Hidalgo.

 

‘Merced a don Luis de Zúñiga Almaráz, vecino del pueblo de Güichapa, de la Nueva España, de 65 sitios para ganado menor; 14 por la cañada del Güinalá; 26 ‘por el río arriba de la ciudad de Monterrey’, y 15 ‘alrededor del cerro del Topo’; cuatro ‘por cima del Güinalá, dos en la halda del cerro de la Silla’; y ocho caballerías de tierra ‘en la parte que mejor comodidad haya para ello’.

 

Y continuaba la instalación de centros mineros

 

‘Nicolás López, residente en ésta villa, registra una mina en la veta de la Descubridora, en un arroyo, en la ladera de una loma, entre unas encinas y corre su veta al parecer de norte a sur y le pongo por nombre el Angel de la Guarda’.

 

Se construyen los caminos a Guadalupe y a San Pedro

En este registro de minas se observa que se construyó ‘un camino’ que recorría la ribera sur del Río Santa Catarina y conectaba el centro de Monterrey con la Hacienda de la Cruz al Oriente -hoy Guadalupe- y al Poniente San Pedro de los Nogales -hoy San Pedro Garza García-: 

 

Juan Alonso Bazán, vecino de ésta villa, registra una mina "dos leguas de esta villa, poco más o menos, en el camino nuevo que abrieron los carros, como vamos de esta villa a mano izquierda...la hago descubridora y le pongo por nombre Nuestra Señora del Rosario". 

 

 

 

GONZALO FERNANDEZ de CASTRO, Alcalde Primero 1641, Tercer Periodo

 

Cinco años después, en 1641, de nuevo resultó electo Gonzalo Fernández de Castro, como alcalde primero, y Blas María de la Garza-Falcón y Tremiño (su nieto homónimo sería gobernador de Coahuila). En este año la pacificación de los indios sufrió un retroceso; algunas tribus Apite y Quenoyababe, indios que los castellanos llamaban genéricamente Alazapas, se alzaron contra el gobierno ante los constantes abusos de los que eran víctimas.

 

Reparte salomónicamente el alcalde unas yeguas ‘emproblemadas’

Luego de la disputa por la posesión de unas yeguas entre españoles e indígenas, el alcalde Fernández de Castro inició unas negociaciones de paz, ambas partes fueron escuchadas por igual, se llegó a una decisión salomónica con el repartimiento del ganado:

 

‘Averiguación sobre el quebramiento de paz ofrecida por los indios alazapas, de las encomiendas de los capitanes Jusepe de Treviño, Blas de la Garza, Pedro de la Garza y Cristóbal González y que se llevaron una manada de yeguas y caballada del capitán Alonso de Treviño, don Diego Fernández de Castro y Bernabé González. Declaran: Alo(n)sillo, indio apite; Francisco, de la ranchería del Quenoyababa. Ante el capitán González Fernández de Castro, justicia mayor y capitán a guerra’.

 

Continúa con la política de atraer inversión foránea.

Veamos la llegada de otro vecino de Huichapan:

 

“Merced otorgada a Juan de Godoy, vecino del pueblo de Güichapa, de la Nueva España y residente en éste reino, de 70 sitios de estancia y seis de ganado mayor, "desde la junta del río de la Silla y del río de la ciudad, un cuarto de legua el río abajo".”

 

Otra Merced, pero ahora entregada a un vizcaíno:

 

“Merced a Juan de Zavala, vecino y minero en Cerralvo, natural del señorío de la Vizcaya, de cuatro caballerías de tierra en Término de la ciudad de Monterrey, a lindes de Diego de Montemayor y labor del capitán José de Treviño. Hace relación de servicios. Cerralvo, 8 de mayo de 1641.”

 

Muere Fernando Fernández de Castro

Gonzalo Fernández de Castro, retirado de la vida pública y dedicado a la ganadería murió de muerte natural el 1ero de marzo de 1646, es decir, a la edad de sesenta y ocho años.

 

 

DIEGO GONZÁLEZ, Alcalde Segundo 1630

 

Los padres de Diego González fueron fundadores de Saltillo. Él llegó a Monterrey cerca de 1620, y se dedicaba a la ganadería y también a la milicia. Una década después de venirse a vivir a nuestra Ciudad, fue alcalde segundo o del crimen, en 1630 y le tocó juzgar el curioso caso de un vecino que amenazó -no usó- con un arma (no se sabe si de fuego, contundente o punzante) contra un sacerdote:

 

“Causa promovida contra Francisco Báez de Benavides por haber tomado arma para un sacerdote.”

 

 

“CAUDILLO” BERNARDO GARCIA, ALGUACIL MAYOR Y JUEZ DEL CRIMEN 1635

 

Bernardo García Sepúlveda, medio hermano de Martín de Zavala, hijos de la misma madre, Zacatecano. Ostentaba el título de Caudillo desde las guerras contra los indígenas de Zacatecas, y vino con su medio hermano a la ciudad.

 

Ciertamente nunca fue alcalde de la Ciudad, sin embargo, debido a que sus funciones como alguacil mayor y juez del crimen eran las de alcalde segundo, y no tenía voto en el Cabildo, ni responsabilidades administrativas pues el alcalde primero y único era Gonzalo Fernández de Castro. Consideré que debía aparecer en esta serie de Los Alcaldes de Monterrey, pues Bernardo Aplicó con severidad la ley, participó en diversas causas criminales en las que se juzgaba por igual a castellanos que a otras castas.

 

Había denuncias de unos regiomontanos contra otros por maltrato a los indios

Aquí vemos la acusación hecha por el exalcalde Rodrigo Ruiz (1633) que acusaba a un tal Diego de Vértiz de robar y maltratar a una de sus Indias encomendadas:

 

“Bernardo de Vértiz, vecino de esta Villa, sobre estar en prisión Diego de Vértiz, su entenado, por haber sacado y maltratado a Luisa, india, de la casa del Capitán Rodrigo Ruíz, Alcalde Mayor que fue de la ciudad de Monterrey”

 

Un crimen de indios en contra de un mestizo

Veamos la portadilla de un juicio en el que se acusaba a unos indios locales de asesinar a un mestizo:

 

“Causa promovida contra Nicolás, Gaspar y Gregorio, indios chichimecos, por haberle dado muerte a Gaspar, un mestizo.”

 

Daban nombres displicentes a los indios

Como toda su vida los indígenas debían aceptar que sus nombres fueran despectivos, a la hora de dictarles una condena a muerte la recibieron en esos mismos términos:

 

“Causa promovida contra los indios Juanillo, Mamalaque y Juanillo Guguendo, por haber llevado a cabo una muerte. Se les condena a muerte por medio de la horca.”

 

Una de las muchas causas criminales contra el famoso Capitán Colmillo.

Veamos una de las muchas causas criminales contra el famoso Capitán Colmillo un “indio ladino” es decir, que además de hablar su lengua, hablaba castellano; Colmillo también hablaba náhuatl aprendiendo de los tlaxcaltecas traídos por el gobernador Zavala.

 

Los tlaxcaltecas enseñan a que en la Ciudad de México se trataba bien a los indios

Colmillo aprendió de los tlaxcaltecas que en el centro del virreinato los indios no sufrían tantos abusos, tenían sus propios ayuntamientos, tierras y comercio. Así se dio cuenta que los indios de esta región eran tratados como esclavos y se les maltrataba a placer de los castellanos; por lo que inició una gran revuelta organizando a varias tribus que duraría años. Colmillo dejó la vida sedentaria y se puesto “en pie de guerra”:

 

“Causa promovida contra el capitán Colmillo, indio guachichil, por haber aconsejado a los de la nación suatae.”

 

Muere en revuelta de la nación cucuyama el capitán Tomás Guey, oriundo del Saltillo

Dentro de la revuelta de Colmillo, la nación Cucuyama en un asalto a un caserío, cercano a lo que hoy es San Jerónimo, perdió la vida el capitán saltillense Tomas Guey.

 

“Causa promovida contra los indios de la nación cucuyama por haber dado muerte al Capitán Tomás Guey.”

 

 

BLAS MARIA DE LA GARZA FALCÓN Y TREMIÑO, ALCALDE SEGUNDO 1641

 

Blas María de la Garza Falcon y Tremiño dueño de la hacienda de San Francisco, a su vez hijo del capitán Marcos Alonso de la Garza, fundador de Monterrey y de doña Juana de Tremiño y Quintanilla y a su vez abuelo del gobernador de Coahuila.

 

La guerra contra los indios ya había salido de los tribunales para ir a los campos 

de batalla; veamos un juicio contra un cuatrero.

 

En el juicio contra un cuatrero que robó caballos del propio gobernador la sentencia fue leve, solo servir como soldado en el Presidio de Cadereyta, está fue una pena muy común en esos momentos para aportar soldados a la lucha contra los indios:

 

“Causa promovida contra Juan del Puerto por robo de dos caballos propiedad del Gobernador del Nuevo Reyno de León. Se le condena al servicio personal, durante seis meses, en la frontera de Cadereyta, cada y cuando el Justicia Mayor lo necesite.”

Continuará… 

 

 

Fuentes 

 

Alonso de León Relación y Discursos del Descubrimiento, Población y Pacificación del Nuevo Reino de León, temperamento y Calidad de la Tierra” versión digital.

https://www.fondoeditorialnl.gob.mx/pdfs/h

José Eleuterio González, Colección de noticias y documentos para la historia de estado de Nuevo León, UANL versión digital. (1867)

ARCHIVO HISTÓRICO DE MONTERREY 

COLECCIÓN DE ACTAS

1º de enero de 1630

8 de marzo de 1635

22 de marzo de 1635

27 de marzo de 1635

29 de julio de 1636

COLECCIÓN Protocolos 

Volumen 1 expediente 1 folio 119 no 98

COLECCIÓN Civil

VOLUMEN 10, EXPEDIENTE FOLIO 34

VOLUMEN 6 EXPEDIENTE 28 FOLIO 9

VOLUMEN 5, EXPEDIENTE 7

VOLUMEN 4, EXPEDIENTE 28

VOLUMEN 8, EXPEDIENTE 10, FOLIO 12

COLECCIÓN Criminal

VOLUMEN 1, EXPEDIENTE 10

VOLUMEN 1, EXPEDIENTE 13

VOLUMEN 1, EXPEDIENTE 16

VOLUMEN 1, EXPEDIENTE 18

VOLUMEN 1, EXPEDIENTE 20

VOLUMEN 3, EXPEDIENTE 36