29/Feb/2024
Editoriales

Monterrey, cimiento de las comunicaciones mexicanas, Tercera parte

 

El régimen constitucional de 1857, con garantías individuales y juicio de amparo, dio seguridad a empresarios nacionales e internacionales de que sus inversiones no se perderían al renovarse los poderes gubernamentales. Esto transformó a México de ser un país caótico y feudal, a otro de relativa paz y progreso.

 

Con este ambiente  mejorado, a pesar de que los avances científicos llegaron tarde a México, entre los años 1870 y 1910, el país dio un salto tecnológico que lo conectó con el mundo y permitió un desarrollo que hasta entonces era impensable.

 

EL FERROCARRIL 

 

El ferrocarril también llegó tarde a Monterrey, pues en Europa y Estados Unidos desde 1825 comenzaron a tenderse vías férreas, y las locomotoras de vapor eran cada vez más poderosas pues movían grandes cantidades de mercancía y de personas a una gran velocidad, y a precios sumamente económicos.

 

El primer intento de traer el ferrocarril a México fue en 1837, durante la presidencia de Anastacio Bustamante. En teoría se concesionó la ruta de Ciudad de México - Veracruz, pero jamás se concretó. Después -en 1853- hubo otra intentona de los gobernadores de Sonora y Chihuahua, sin embargo Santa Anna lo impidió.

 

Lógicamente, las disputas políticas decimonónicas estorbaban para las inversiones y, a pesar de que constitucionalmente todo estaba en orden, el progreso no llegó antes que la paz. Sin embargo, aprovechando los respiros de los diversos grupos de revoltosos, las líneas ferroviarias se tendieron sobre el trazo de las líneas telegráficas, y en sus trayectos se construyeron puentes y túneles considerados como prodigios tecnológicos para la época.

 

La primera línea ferroviaria que se construyó con inversión inglesa tomó el nombre de  “Ferrocarril Mexicano”, y cubría la ruta Ciudad de México - Veracruz, vía Orizaba, con un ramal de Apizaco a Puebla. El presidente Benito Juárez la inició, y el presidente Sebastián Lerdo de Tejada la inauguró en enero de 1873. Para cuando Lerdo de Tejeda fue derrocado por Porfirio Díaz, la longitud de las líneas férreas llegaba a 679.8 Kilómetros.

 

Retoma Porfirio Díaz el proyecto del Ferrocarril de Lerdo de Tejada

Ya en el poder, el presidente Porfirio Díaz tomó como propios los proyectos ferrocarrileros iniciados por el gobierno de Lerdo de Tejada, concesionados a extranjeros  y a algunos mexicanos. Las líneas iniciadas por Lerdo fueron: Celaya-León, Omestuco-Tulancingo, Zacatecas-Guadalupe, Alvarado-Veracruz, Puebla-Izúcar de Matamoros y Mérida-Peto.

 

En su primer gobierno -de 1876 a 1880- Porfirio Díaz otorgó tres concesiones ferroviarias a inversionistas norteamericanos, con todas las ventajas para la construcción, como facilidades para obtener predios, mano de obra barata e incluso gratuita (de presos condenados a trabajos forzados), exención de impuestos en la importación de material y “equipo rodante”: el Ferrocarril Central, el Ferrocarril Nacional y el Ferrocarril Internacional. Al concluir el primer período de gobierno de Díaz, en 1880, la red de vías férreas de jurisdicción federal contaba con mil 073.5 kilómetros.

 

Termina el presidente Manuel González el Ferrocarril Central

que pasa por Monterrey

En el siguiente cuatrienio encabezado por Manuel González (1880-1884) se terminó el llamado Ferrocarril Central, y uno de sus ramales pasaba por Monterrey en el camino a Nuevo Laredo y de ahí a la Unión Americana.

 

Monterrey entró en los planes ferroviarios el 14 de abril de 1881 cuando iniciaba el tendido de la línea Matamoros-Monterrey; pero la construcción que partió de aquel puerto llegó a Monterrey hasta 1905, cuando ya operaban otras rutas a nuestra Ciudad.

 

Llega, en 1882, el tren a Monterrey

El Ferrocarril llegó a Monterrey por el norte, de Nuevo Laredo. El 8 de marzo de 1882 estaba listo el puente sobre el Río Salado (territorio de Lampazos hoy parte de Anáhuac); luego el 15 de abril llegó a Lampazos; el 30 de mayo a Villaldama, el 5 de agosto  a Salinas Victoria y el 31 de agosto de 1882 a Monterrey. Los trabajos siguieron a Saltillo.

 

En nuestra Ciudad hubo fiesta. Las autoridades de Laredo y Lampazos acudieron a Monterrey con los concesionarios de la línea que eran de Boston para reunirse con sus homólogos locales.

 

Se conectan Monterrey y San Antonio

Monterrey estaba conectado sólo con Nuevo Laredo, pero ello representaba un gran impulso a la industria regiomontana pues quedaba conectada con el gran centro industrial del sudeste estadounidense, San Antonio, Texas.

 

Se conecta Monterrey con el resto del país, en 1887

Fue hasta 1885 cuando se inauguró la vía Monterrey Saltillo, y hasta 1887 se concluyó el tramo San Luis Potosí-Saltillo, que representó la unión de nuestra Ciudad con el resto del país.

 

Llega el coronel Robertson con el Ferrocarril a Tampico  

La vía Monterrey-Tampico se construyó a partir de 1888 con capital del general Jerónimo Treviño y otros regiomontanos. Contaban con el apoyo técnico de una compañía belga, cuyo primer gerente general fue el señor Joseph A. Robertson, personaje polifacético que lo mismo fue de los fundadores de la  Compañía de Fundición de Fierro y Manufacturera de Monterrey, como de la Ladrillera Monterrey, y otros entes productivos trascendentales.

 

En su camino a Tampico la obra alcanzó el 6 de mayo de 1889 a Cadereyta. El 27 de julio a Montemorelos, y el 4 de enero de 1890 a Linares. Llegó a la capital tamaulipeca, Ciudad Victoria,  el 14 de octubre de 1890 para, finalmente, llegar hasta Tampico el 21 de octubre de 1891.

 

Por otra parte desde el 3 de junio de 1889 al Ferrocarril de Monterrey se unieron los de Torreón y Piedras Negras. Esto significa que, a partir de 1889, Monterrey ya estaba conectado con Estados Unidos por Laredo y Piedras Negras; con el Golfo por Tampico y Matamoros y al resto de la República por Saltillo.

 

El tren de pasajeros tenía tres clases

Además del servicio de carga había un servicio de pasajeros en tres clases. La primera que eran carros “Pullman” con dormitorios, la de segunda clase, con pares de bancas separadas por mesas, y la tercera clase que eran solo bancas.

 

En Nuevo León se construyeron más de 20 estaciones que servían tanto para pasajeros como para dar mantenimiento a los trenes de carga. A 200 metros de la estación había tanques de agua y areneros para apagar los posibles incendios de las locomotoras antes de que llegaran a la estación de pasajeros.

 

Las tres Estaciones del Ferrocarril en Monterrey

En Monterrey había tres estaciones. Una de carga, sobre Colón, a la altura de lo que hoy es el Parque Fundidora, que en su derredor se concentraron numerosas viviendas populares de alijadores que trabajaban a destajo en la carga y descarga de los ferrocarriles. También se daban cita carretoneros que transportaban materias primas y mercancías a los pequeños comercios y viceversa, que subían los productos regiomontanos que iban a otras latitudes.

 

La segunda era la Estación del Golfo (hoy Casa de la Cultura), estación internacional que recibía al pasaje que venía de Nuevo Laredo y Piedras Negras. Allí estaba la administración fiscal y la ferroviaria; había amplias salas de espera; y se instalaron en ese bello edificio los primeros baños públicos, por lo que era un lugar muy popular.

 

La tercera Estación era la Nacional que estaba más o menos donde está hoy la estación Cuauhtémoc de Metrorrey. Era utilizada por los ferrocarriles que iban dentro del territorio nacional, pero que no necesitaban revisión fiscal de aduana, y en consecuencia era más populosa.

 

Tanto en la Estación del Golfo como en la Nacional había servicio de carretas y cargadores que llevaban mercancías y pasajeros a diferentes puntos de la ciudad e incluso a los municipios que hoy son metropolitanos.

 

Los concesionarios del servicio de Ferrocarril no pagaban impuestos, sin embargo, prestaban algunos servicios al estado mexicano, como la movilización de armamentos y tropas; y el servicio postal que se volvió mucho más ágil y solo las poblaciones fuera de las vías férreas conservaron las formas tradicionales de diligencias, o postas.

 

EL TELÉFONO

 

El teléfono es un invento complicado desde su origen, pues cuatro inventores peleaban la patente. Se adjudicaban su creación: un sacerdote francés Gauthey, un alemán de apellido Phillips; más Elisha Gray y Alejandro Graham Bell. Finalmente Bell obtuvo la patente en 1876 y rápidamente vendió “franquicias” de su invento por todo el mundo. 

 

Inaugura Porfirio Díaz el servicio telefónico en México

El general Porfirio Díaz, durante su segundo mandato, antes de afianzarse en el poder contrató el servicio telefónico a la Alfred Westrup and Company para prestar el servicio telefónico que inició el 13 de marzo de 1878, con una llamada de la gendarmería de Tlalpan a la Capital de la República. Al principio, el servicio telefónico en México era de exclusivo uso militar y de seguridad.

 

El teléfono era de uso exclusivo para el ejército y las policías

La primera red conectaba las seis Comisarías de policía con la Inspección, después con la oficina del Gobernador de la Ciudad de México y por último con el Ministro de Gobernación.

Como los nuevos equipos requerían personal para manejar la central, la empresa contrató a varios adolescentes por su rapidez para aprender a utilizar los equipos, dándole un aspecto innovador.

 

En la apertura de sesiones del Congreso el 16 de septiembre de 1880, Porfirio Díaz informa que “…con el objeto de facilitar la comunicación de la Secretaria de Guerra con todos los demás cuerpos de la guarnición y demás oficinas y edificios militares se han instalado líneas telefónicas directas en cada uno de los establecimientos del ramo poniéndose el registro central de todas ellas en la propia Secretaria…” 

 

En 1881 durante el gobierno de Manuel González se otorgó a M. L. Greenwood la concesión de una red telefónica en el Distrito federal. El 18 de julio de 1881 empezó a funcionar el servicio operado por la “…la Compañía Telefónica Mexicana, conocida como Mextelco, empresa operada por la Electric Telephone Company.”  

 

Se pone Monterrey a la vanguardia tecnológica en 1882, con ferrocarril y teléfono

En marzo de 1882 ya operaba en Monterrey la red militar que cubría la Quinta y la Casa del general Jerónimo Treviño y los Cuarteles militares de la Ciudad.

 

Inicia en Matamoros la Larga Distancia Internacional

En 1883 el gobierno federal otorgó la concesión a la Compañía Telefónica Mexicana para la introducción de equipo y material telefónico al país, sin el pago de aranceles. Y en ese mismo año las ciudades de Matamoros, Tamaulipas y Brownsville, Texas, conectaron sus redes iniciándose el servicio de Larga Distancia Internacional. 

 

Comienzan en 1884 los servicios telefónicos domiciliarios

El 15 de octubre de 1883, el señor J. J. Ghegan, administrador general de la Compañía Telegráfica y Telefónica del Norte, pidió al gobierno de Nuevo León la concesión del servicio de teléfonos, siendo otorgada por el Gobierno el 1° de noviembre del mismo

año, y ya para septiembre de 1884 había 91 suscripciones en Monterrey.

 

Por todo el país la telefonía se extendía rápidamente entre los sectores más pudientes como filiales extranjeras de bancos , empresas y la elite de poder económico o político. Así que para el año de 1888  en la capital del país se publicó el primer Directorio Telefónico,” … con 800 suscriptores de la Compañía Telefónica Mexicana.”.

 

Tenía Monterrey 256 aparatos telefónicos en 1891

El año de 1891 el número de aparatos en Monterrey era de 256, se habían instalado trescientos kilómetros de líneas, y ya había “larga distancia” con la Villa de Guadalupe, el Topo Chico, el molino de Jesús María, La Leona y La Fama.

 

En 1893 La Compañía Telefónica Mexicana  adquirió a la mayoría de las telefónicas locales, e inició la práctica de contratar a mujeres adolescentes como operadoras.

 

Entre 1896 y 1899 se realizan pruebas por parte del gobierno y las empresas para estudiar  la capacidad de transmisión de los cables y  simultáneamente  por los mismos hilos de enviarán señales de los telefónicos y telegráficos, con resultados exitosos.

 

A partir de 1899 se empezaron a instalar los “conmutadores duales” que trasmitían tanto señales telefónicas como telegráficas, en 1904 empezó a operar el sistema que unía a Durango, Coahuila y Nuevo León, con el resto del país.

Continuará…

 

 

FUENTES

 

DAVID ALBERTO COSSIO, Historia de Nuevo León, Congreso del Estado de Nuevo León.

Genaro Garza García, Memoria del Gobernador, Monterrey 1883

Bernardo Reyes, Memoria del Gobernador 1891, 1895, 1897 y 1904

http://www.inahchihuahua.gob.mx/articulos.pl?id=68

http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lic/capasso_g_ag/capitulo1.pdf