23/Apr/2024
Editoriales

Monterrey y el agua, una relación agridulce, octava y última parte

 

 

Científicos opinan que con el arribo del Siglo XXI, hubo un cambio de época geológica. La del Holoceno caracterizada por: el fin de la época glaciar, la desaparición de los grandes animales (matutes, osos de las cavernas, aves del terror), el calentamiento global y aumento de la desertificación; mutó al Antropoceno, una época de grandes extinciones, de modificación de los patrones climáticos y la evolución del medio ambiente por el hombre, con crecimiento de ciudades, terrenos agrícolas y ganaderos. Bajo esta premisa analizaremos lo sucedido con el agua de Monterrey.

 

La industrialización dejó cosas buenas y algunas malas

La revolución industrial de 1820 en el mundo -y 1880 en nuestra Ciudad- generó riqueza, pero también desechos industriales como residuos de combustibles, aceites, chatarra, metales, plásticos y fertilizantes no naturales, que contaminaron arroyos, ríos y acuíferos regionales.

 

En dos siglos de vida industrial global, y un siglo y medio de desarrollo industrial neolonés, se han vertido a la atmósfera mil 040 veces más gases de invernadero que lo que la naturaleza ha generado sumando los volcanes en erupción, géiseres, incendios naturales y la generada por todos los seres vivos. 

 

Vivimos hoy una temporada de estiaje

Nuevo León recibe un promedio de precipitación pluvial de 600 milímetros. Pero desde 1995, sólo en 8 años se ha rebasado esa cifra, y actualmente las precipitaciones van a la baja: en 2017 llovió 570 mm, en 2019 sólo 470 mm y se calcula que en este año 2022 lloverá menos de 450 mm de agua.

 

Al inicio del milenio -año 2000-, en el Área Metropolitana de Monterrey vivían 3.4 millones de habitantes con una cobertura de agua y drenaje cercana al 100 por ciento de los predios domésticos catastralmente registrados. Y ahora viven más de 5 millones de personas.

 

En consecuencia, el consumo del área metropolitana, que era de 170 millones de metros cúbicos de agua, para el año 2016 se demandaron y consumieron 205 millones de metros cúbicos, y en 2021 se rebasaron los 215 millones de metros cúbicos de agua consumida, reduciéndose las reservas del líquido en los embalse, así como en los pozos someros y profundos.

 

El gobernador Canales moderniza a Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey

Durante el sexenio que gobernaron Fernando Canales Clariond (octubre 1997- enero 2003) y Fernando Barragán (enero-octubre 2003) hubo cambios importantes para modernizar la empresa Agua y Drenaje de Monterrey. En el año 2000 se inició la venta de aguas residuales tratadas a la industria; y con recursos propios se construyó una gran cantidad de drenajes pluviales en el área metropolitana, comenzando por las zonas de alto riesgo. 

 

Canales y Elizondo invierten en drenajes pluviales

Entre 2002 y 2009 se invirtieron más de tres mil millones de pesos en la construcción de 160 kilómetros de ductos de drenaje pluvial en el Área Metropolitana. El Gobierno Federal apoyó con 404.5 millones de pesos, alcanzándose con estas obras una capacidad de captación de 4 mil 700 metros cúbicos de agua por segundo, reduciendo las áreas de riesgo un 93%.

 

En ese mismo sexenio (1997-2003) se realizaron obras de infraestructura hidráulica en los municipios no metropolitanos, principalmente en materia de agua potable, drenaje sanitario y saneamiento.

 

El famoso “Guardadito”

Acaso lo criticable de esa administración es que Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey logró reunir una cantidad conocida como “guardadito” de 3 mil millones de pesos que debieron haberse invertido en obras nuevas y mantenimiento de la red. Pero ese “guardadito” no se logró solo “ahorrándose” obras, sino también con disciplina, pues en todo su gobierno Canales Clariond no incrementó las tarifas.

 

En el año 2004 el gobernador González Parás reorganizó el gobierno creando diversas entidades administrativas con cierta autonomía. Entre ellas el Instituto del Agua, un organismo desconcentrado de Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey, ente que debía apoyar a SADM brindándole asesoría técnica, capacitación y desarrollo de tecnologías en todo el proceso desde exploración, abastecimiento, conducción, saneamiento, recuperación, tratamiento, reúso y distribución del agua.

 

El crecimiento de la mancha urbana

Para el año 2007 el Área Metropolitana de Monterrey, con los municipios que se iban conurbando aumentó la Mancha urbana en casi 25 mil hectáreas con cientos de nuevas colonias que simplemente se conectaron a la red de distribución de agua, generándose diferencias importantes en la presión del líquido en los hogares.

 

La respuesta técnica fue iniciar estudios del “Proyecto Integral de Infraestructura de Agua Potable y Saneamiento”, conocido como Monterrey V, cuyo objetivo era el de ampliar la cobertura de los servicios de agua en la periferia metropolitana.

 

El proyecto Monterrey V consistía en la construcción de: 

 

  • Un segundo Anillo de Transferencia de agua potable para el Área Metropolitana de 73 km de tubería.
  • Una ampliación de 28 km. de la red de agua potable. 
  • 7 tanques de almacenamiento.
  • 6 estaciones de bombeo.
  • Reordenamiento del drenaje sanitario, construyendo 28 km de emisores, colectores y subcolectores. 
  • Incremento en la capacidad de tratamiento del agua -de 9 mil a 13 mil 500 litros por segundo-, ampliando las plantas tratadoras de aguas residuales de: Dulces Nombres -de 5 mil a 7 mil 500 litros por segundo-; Norte -de 2 mil 500 a 3 mil litros por segundo-; Noreste -de mil 250 a 2 mil 500 de litros por segundo-, y Pesquería -de 25 a 125 litros por segundo-. Además, la construcción de dos plantas más: Cadereyta Il, y Zuazua, cada una de 100 litros por segundo de capacidad.

 

El financiamiento de Monterrey V

Todo el proyecto costó 3 mil millones de pesos, mismos que se obtuvieron a través de dos créditos contratados en marzo de 2009: BANOBRAS aportó mil 835.2 millones y Banorte mil 603 millones. Dichos créditos deberán pagarse totalmente entre 2027 y 2033; la buena noticia es que hasta ahora los pagos parciales han sido cubiertos puntualmente.

 

El programa Monterrey V concluyó en 2010 con el gobernador Rodrigo Medina, finalizando así un periodo de cuarenta años de construcción de la necesaria infraestructura hidráulica del Área Metropolitana de Monterrey para enfrentar el crecimiento futuro. 

 

Con Alex regresa la relación agridulce entre Monterrey y el agua 

No se tuvo que esperar mucho tiempo para probar la eficiencia de la infraestructura pluvial, pues en julio de 2010 la relación agridulce entre Monterrey y el agua regresó con el huracán Alex. 

 

Este fenómeno meteorológico consistió en enormes precipitaciones en todo el Noreste de México, especialmente en Nuevo León y Tamaulipas, desde el 30 de junio, hasta el 7 de julio. Se inundaron más de 200 mil kilómetros cuadrados y, según los registros de Agua y Drenaje, este es el ciclón con más agua de lluvia en la historia de Nuevo León. 

 

La lluvia acumulada en 48 horas alcanzó 446 milímetros en la estación La Estanzuela, y a pesar de que se registraron ‘pocas pérdidas humanas’, la magnitud de los daños fue mayor que los causados por el huracán Gilberto en 1988.

 

Gracias a la Presa Rompepicos el ciclón Alex no cobró más vidas humanas

El Alex causó graves daños en la infraestructura urbana y en los servicios urbanos en particular. Gracias a la Presa Rompepicos se evitó una avenida de agua mortífera, pero la corriente constante mostró las debilidades de la infraestructura, tanto en el cauce del Río Santa Catarina, como en los sistemas pluviales y la irresponsable construcción de colonias y comercios sobre cauces y embalses naturales.

 

Los daños en la infraestructura fueron enormes.

El huracán Álex causó 15 muertes y dejó a 57 mil neoloneses damnificados. 160 mil familias se quedaron sin servicio de agua potable, y debieron reponerse más de

54 kilómetros de tuberías. 

 

La reconstrucción de la infraestructura hidráulica inició de inmediato, consistente en: 

  • La rehabilitación de más de 54 km de tubería de agua potable. 
  • Rehabilitación o reconstrucción de 45 km de colectores subcolectores de drenaje sanitario; 
  • Reconstrucción y rehabilitación de siete estaciones de bombeo; 
  • Rehabilitación o reconstrucción de 11 plantas de tratamiento de aguas residuales dañadas total o parcialmente. 

 

En varios sectores citadinos salía agua turbia, así que por 15 días se realizaron más de 10 mil muestras de la calidad del agua, y trabajaron 2 mil 200 empleados en tres turnos, en cientos de obras individuales. El servicio normal de agua se restableció con rapidez; luego de tres días del Ciclón, el 85 % de los usuarios tenían de nuevo servicio de agua potable y drenaje. Al cabo de una semana se había restablecido el servicio en el 95% de las viviendas, y en veintitrés días, el cien por ciento.

 

A raíz del huracán Álex, la Comisión Nacional del Agua realizó obras de desazolve y  encauzamiento en los ríos Santa Catarina y La Silla. Dato curioso es que en el proceso de las reparaciones se encontraron tuberías que tenían más de 100 años, lo que obligó a implementar un programa de sustitución y reparación de tuberías de agua potable, drenaje sanitario y pluvial que se terminó en 2012, y costó 591 millones de pesos. 

 

Además la infraestructura vial fue dañada seriamente, obligando a reconvertir las avenidas Constitución y Morones Prieto, en un gigantesco par vial, con todo el costo que ello representó. Hubo calles en las colonias enclavadas en áreas elevadas, que el agua se llevó el pavimento y en muchas los terraplenes constructivos. 

 

La parte dulce fue que Alex aseguró el abasto de agua por varios años.

Sin embargo, esta es una historia sin fin, así que a partir de 2009, tras una evaluación de los pozos profundos de los acuíferos de Mina empezó a buscarse una nueva fuente de abastecimiento de agua para el área metropolitana.

 

Para buscar nuevas fuentes de abasto se creó el “Comité Interinstitucional para la Evaluación de Nuevas Fuentes de Abastecimiento de Agua para el Area Metropolitana de Monterrey” con expertos del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA); la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA); la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL); el Instituto del Agua del Estado de Nuevo León (IANL), y Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey.

 

Nace el malogrado Proyecto Monterrey VI

De este comité surgió el Proyecto Monterrey VI, una opción para tener una fuente de agua constante con pocos daños al medio ambiente, que consistía en traer agua a la zona metropolitana desde la cuenca del Río Pánuco. El trazo del acueducto partiría de San Luis Potosí, a 20 metros sobre el nivel del mar -Río Tampaón afluente del Pánuco-, cruzando por los estados de Veracruz y Tamaulipas, para verterse en la presa el Cuchillo a 285 metros SNM e interconectarse con el Acueducto Linares- Monterrey, para finalmente llegar a Monterrey, que está a 540 metros sobre el nivel Del Mar (SNM).

 

CONAGUA autorizó la extracción del líquido, pues Nuevo León tiene una concesión vigente sobre esa agua firmada por el ingeniero José Hernández Terán, a la sazón Secretario de Agricultura y Recursos Hidráulicos. Claro que debía adquirir los predios que se afectaran por el trazo del acueducto y para instalar tanques de almacenamiento, así como comprar las plantas de bombeo -pagando el consumo de energía eléctrica, prediales y servicios en general-. Pero, como dijo Alfonso Martínez Domínguez, ‘el agua más cara es la que no hay’.

 

Porque el caudal del Pánuco satisface las necesidades agrícolas y urbanas de las zonas por donde corre, y tiene excedentes que se desperdician tirándose al mar. Desde luego que potabilizar esa agua es caro por sus contenidos de desechos industriales. 

 

Pero desafortunadamente este proyecto Monterrey VI se politizó y fue criticado por los opositores al gobierno de Rodrigo Medina, los medios de comunicación y algunos conocedores del tema que cuestionaban su viabilidad, costos, beneficios y financiamiento. Se dijo que los precios estaban inflados así que se suspendió el inicio de las obras hasta las que ya estaban concursadas. En el año de 2015 terminó el sexenio de Rodrigo Medina y con el murió el proyecto Monterrey VI.

 

Un nuevo proyecto: La Presa Libertad

El gobernador Jaime Rodríguez Calderón (2015 – 2021), inmediatamente desechó el plan Monterrey VI y propuso la construcción de una presa mediana que se llamará “Libertad” ubicada cerca del anterior proyecto fallido de la Presa Terreros, que ya estudiamos en el anterior parte de esta colección de textos.  

 

El 5 de abril de 2019 el Gobierno del Estado recibió la concesión de aguas del Río Pilón para la construcción de la Presa Libertad en los municipios de Montemorelos y Linares. En junio de ese año, el Diario Oficial de la Federación publicó el convenio en donde se especifica que Agua y Drenaje invertiría  el 50% de un total de 772 millones de pesos para los estudios y obras preliminares de la presa; y el gobierno federal, a través de CONAGUA, se comprometió a aportar el otro 50%.

 

Apenas iniciaba la obra cuando fue suspendida

Los trabajos iniciales tomaron tiempo. En septiembre de 2020 inició el vaciado de la cimentación de la cortina, pero en noviembre de ese mismo año se suspendieron los trabajos por falta de estudios de impacto ambiental. Y después por problemas sindicales de los contratistas. Así que en todo el sexenio de Rodríguez Calderón solo se realizaron obras de reparación y mantenimiento en este rubro tan importante.

 

Retoma el gobernador Samuel García el proyecto de la Presa Libertad

El 14 de enero de 2022 el gobernador Samuel García reinició el colado de la cortina de la presa. Pero esta vez la triste realidad superó a los planes gubernamentales pues desde 2017 no hay un buen año de lluvias; el cambio climático se aceleró y desde principios de 2022 se pronosticaba una alarmante situación que no se veía en 20 años.

 

Mientras se escribía esta colección de textos iniciaron los cortes programados de agua dividiendo la metrópoli en siete zonas, y cada una de ellas no tiene agua un día a la semana. Tristemente las presas de la Boca y Cerro Prieto están secas, y el Cuchillo debe enviar agua a Tamaulipas; los pozos profundos están gravemente sobre explotados. Lo peor es que cualquier solución de infraestructura tomaría al menos 3 años en construirse; así que sólo un ciclón nos puede resolver el problema.

 

¿Cuál es la realidad del sistema de abasto de agua?

En resumen, actualmente el Área Metropolitana de Monterrey tiene un sistema de abastecimiento de agua inseguro que depende principalmente de la presencia de ciclones en el Golfo de México los que, conforme se modifica el clima, se hacen cada vez más escasos o por decir lo menos, inconstantes.

 

Desde el  12 y 13 de septiembre de 2013 en que llegó el huracán Ingrid no ha vuelto a haber lluvias suficientes para reponer el consumo. Los pozos profundos de Mina, García y sus alrededores se llenaron en el periodo glaciar de hace 15 mil años y ahora están en una zona semi desértica donde las lluvias no reponen lo extraído, es decir que algún día simplemente se acabarán.

 

Las soluciones ingenieriles de emergencia como la explotación de pozos someros en el área del desaparecido Río Santa Lucía - por el rumbo de la Macroplaza- son rebasadas por la demanda creciente de la Ciudad y sus bajos niveles de captación actuales.  Aunque se acelerara la construcción de la Presa Libertad, con el agua del Río Pilón, considerando las necesidades de la región citrícola, faltarán unos cuatro años para que pueda surtir con toda su capacidad a la Ciudad.

 

Otras alternativas para abastecer de agua a Monterrey

La primera alternativa es el acueducto Pánuco – Monterrey, pero se debe resolver primero un galimatías legal y jurisdiccional para luego, tal vez, dentro de unos cuatro años de construcción poder recibir esa agua en las redes de distribución.

 

La segunda es construir más presas rompepicos con presas derivadoras a lo largo del Río Santa Catarina con mayor capacidad de almacenamiento, que si estarían aguas arriba, por la altimetría de la zona representarían una fuerte inversión para adecuar sus vasos y construir sus cortinas. 

 

Otra alternativa es una planta desalinizadora en el Golfo de México -desde luego pagada por Nuevo León- para entregar la cuota de agua a Tamaulipas, que requeriría también un titipuchal de trámites y dinero para comprar o desarrollar tecnología y las necesarias construcciones para poder disfrutar de toda la capacidad del embalse El Cuchillo, para que el Área Metropolitana no esté totalmente a expensas de las lluvias.

 

Hace falta una campaña de Cultura del agua

Por lo pronto, ante la ausencia de una campaña de la Cultura del Agua, como se hizo en tiempos del gobernador Martínez Domínguez para ahorrar el consumo, la primera medida es aumentar el precio del líquido hasta que duela desperdiciarlo. Hoy en Monterrey el metro cúbico de agua cuesta casi 14 pesos -en promedio-, y en Oslo, Noruega, cuesta 140 pesos. Pero allá no existe el número de pobres que aquí tenemos, y de nuevo entra el aspecto político, pues los votos de los pobres también cuentan. 

 

En París hay varios precios para los diversos tipos de agua. Las aguas grises para la industria son baratas; las aguas verdes para negocios comunes y domicilios tienen un precio medio; el agua potable para restaurantes es cara. Y el agua potable para la población es gratuita, pero sólo está disponible en fuentes públicas con una saca al día en garrafas de 20 litros. El agua de los grifos en San Diego California y en Las Vegas, es prácticamente tóxica; y quien desee beber agua potable debe comprarla embotellada.

 

Disfrutamos de agua potable del primer mundo

Monterrey y su área metropolitana goza de una de las mejores aguas potables del mundo, pero aún la utilizamos para el toilet, para trapear, lavar carros y regar jardines. Urge la implementación de un sistema de clasificación del uso del agua, con el mismo espíritu de codificación de la basura orgánica e inorgánica para poder reciclarla. El agua potable debe utilizarse sólo para beber y cocinar, porque los demás usos son desperdicios imperdonables. 

 

Esto es válido para todo el planeta, aunque hay algunas regiones excepcionales, en lo general el agua es cada vez más escasa en las regiones áridas y semi áridas. Si en las grandes ciudades como la de México, que tienen precipitaciones pluviales mucho mayores, deben traer agua desde tierras lejanas, qué se puede esperar para nuestra metrópoli que sus precipitaciones son magras. 

 

La relación de Monterrey y el agua siempre ha sido agridulce, y lo peor es que la política se involucra en la toma de decisiones. Es difícil distinguir cuando se autorizan o se bloquean obras por razones científicas, y cuándo para apoyar o perjudicar a ciertos personajes o grupos políticos. Por ejemplo, en la cancelación del proyecto Monterrey VI se utilizó el argumento que había sobre precios en los contratos. Esto equivale a que cuando alguien descubre que en su casa hay una rata, decide quemar la casa para matarla. 

Gracias.

 

Fuentes

 

SADM (2010), Informe Responsabilidad Social 2010, Monterrey, N.L., Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey, I.P.D.

SADM (2012), Anuario Estadístico sobre la Operación de Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey, I.P.D. en el Área Metropolitana de Monterrey (AMM), Monterrey, N.L., Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey. "El Agua en Monterrey: de la crisis a la certeza. Un derecho para todos", documento, Monterrey, N.L., Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey, I.P.D. 

SADM (2014b), "Síntesis Ejecutiva. Actualizada al 18 de Septiembre de 2014", documento interno, Monterrey, N.L., Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey, I.P.D. Septiembre.

SADM (2014c), Programa de Innovación y Competitividad 2009-2015 Primer Trimestre 2014, Monterrey, N.L., Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey, I.P.D.

Yanome-Yesaki, M. (2007), El servicio público de agua y drenaje en el Estado de Nuevo León. Una mirada a cien años de su fundación. Actualidad del Servicio Público en México, México. Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM.

Informes de gobierno de: 

Fernando Canales

Natividad González

Rodrigo Medina

Jaime Rodríguez

Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey

INEGI