01/Mar/2024
Editoriales

Las instalaciones militares de Monterrey. Parte 6

Una vez terminada la Intervención Francesa en 1867, se restableció la República y el presidente Juárez se instaló al frente del gobierno republicano. De inmediato hubo una gran purga nacional en contra de conservadores y monárquicos, fusilándose a los militares de rango superior a Coronel y a civiles que directamente habían apoyado al Imperio.

 

En consecuencia, el cuadrante político nacional se redujo a sólo liberales muy moderados, del tipo Ignacio Comonfort hasta liberales radicales, casi marxistas como Melchor Ocampo. Esto derivó en que el presidente Juárez fuera visto como el gran héroe de la Segunda Independencia de México, y su grupo no tuviera competencia real en los comicios democráticos. 

 

El prestigio político de Juárez borró del mapa electoral a Porfirio Díaz

Sin mayores problemas se eligieron los gobiernos civiles de Benito Juárez, que se reeligió en 1867 y luego en 1872. Sin embargo, como murió un año después, quedó de presidente interino Sebastián Lerdo de Tejada, quien después se alzó con la victoria en la elección extraordinaria de ese mismo año, y luego se reeligió en 1876. En todos estos comicios el grupo militar encabezado por Porfirio Díaz era el perdidoso.

 

El proceso de desmilitarización provocó el regreso de los cuartelazos

Durante los gobiernos de Juárez y Lerdo se inició una desmilitarización que redujo la nómina militar, entregó edificios militares a escuelas (como el caso del Colegio Civil de Monterrey), disminuyó el gasto en armas y se opusieron al genocidio de indios bárbaros chichimecas, yaquis, seris y mayas. Debido a ello, los militares y los cazadores de indios estaban molestos y, ante los fracasos electorales, los militares regresaron a sus clásicos cuartelazos.

 

Inicia Porfirio la Revolución de La Noria; una batalla en nuestra Ciudad

Porfirio Díaz, tras su derrota ante Lerdo en 1872, inició la Revolución de la Noria, que en nuestra Ciudad solo provocó una batalla. El ejército federal dirigido por Diodoro Corella que tenía su cuartel en La Ciudadela, instaló cañones y trincheras en el Obispado. Los alzados de la Noria al mando del exgobernador Jerónimo Treviño (antiguo comanchero) y el ex - imperialista Julián Quiroga fueron derrotados en el cerro del Topo Chico por los juaristas el 28 de mayo de 1872.

 

Inicia Porfirio otra Revolución, ahora con el Plan de Tuxtepec. 

Pierde en Icamole y dicen que llora

Por segunda vez -y esta vez para triunfar-, Porfirio Díaz se alzó contra el presidente Sebastián Lerdo de Tejada y su sustituto legal José María Iglesias (presidente de la Suprema Corte de La Nación) mediante el Plan de Tuxtepec. En Nuevo León fueron de nuevo derrotados los porfiristas, ahora en la batalla de Icamole, donde el 20 de mayo de 1876 Julián Quiroga (ahora del lado del gobierno) derrotó a Jerónimo Treviño y a Francisco Naranjo. Se dice que Díaz lloró esa derrota quedándosele el mote de “El Llorón de Icamole”, aunque a nivel nacional haya vencido.

 

Se apodera Porfirio de la Presidencia de la República

Así fue como Porfirio Díaz se apoderó de la Presidencia de 1876 a 1910 (con los interludios de Juan Méndez del  6 de diciembre de 1876 al 16 de febrero de 1877, y Manuel González de 1 de diciembre de 1880 al 30 de noviembre de 1884), e instauró una dictadura militar que fue perfeccionándose con el paso del tiempo.

 

Lo primero que hace es comprar armamento militar moderno

Una de sus primeras acciones fue comprar armamento, pues el armamento del ejército estaba anticuado; una parte era de los tiempos coloniales, otra estaba abandonado -o vendido ilegalmente- por los ejércitos norteamericano y francés. Así que compró en Estados Unidos rifles Remington M-1871. En ese tiempo el mejor armamento lo fabricaban Francia, Bélgica, Suiza y Alemania.

 

Porfirio Díaz fue un formidable adversario de los franceses a quienes venció en la Ciudad de México. Pero como estuvo preso por ellos unos meses de 1865 se volvió un admirador de su organización militar, por lo que al llegar a la presidencia, buscó emular su organización militar.

 

Forma Porfirio Díaz una Guardia Nacional bien remunerada, 

gracias a un impuesto especial

Y como Juárez y Lerdo le habían dejado el ejército maltrecho, Díaz formó una Guardia Nacional, institución que era más una policía nacional centralizada. Esta Guardia Nacional se formó con miembros de estrato social medio y alto. Estaban obligados a integrar la Guardia Nacional “el ciudadano entre 16 y 50 años de edad que contara con un nivel de ingreso anual y que supiera leer y escribir”.

 

Restablece relaciones con Francia e Inglaterra y les compra armas nuevas

En 1880 México restableció relaciones comerciales y diplomáticas con Francia, lo que le permitió a Díaz comprar armas de vanguardia y mandar a sus allegados a estudiar artes militares. En 1884 se restablecieron las relaciones con Inglaterra con lo que se pudo adquirir también vehículos de artillería.

 

En ese año, en 1880, se incrementó el presupuesto del Colegio Militar, con mejores salarios a los cadetes y los más modernos armamentos franceses. Por el contrario, los campesinos y los bandoleros, usaban armas adquiridas de contrabando que eran obsoletas y desechadas en Europa.

 

Sustituye Díaz a Treviño, Naranjo y Garza García, por Bernardo Reyes

Para consolidar su dominio, Díaz sustituyó a los líderes locales por otros que le fueran totalmente leales. En Nuevo León, para mermar la influencia de Jerónimo Treviño, Francisco Naranjo y Genaro Garza García, envió al tapatío Bernardo Reyes como Jefe de Operaciones Militares. Así que, con todo el respaldo de Díaz, Reyes pacificó al estado, tanto de las bandas de ladrones como de las guardias irregulares de Naranjo y Garza García.

 

Revienta Díaz a Garza García para subir a Reyes a gobernador provisional

Aún así, Genaro Garza García fue electo gobernador para el periodo 1885-1887, pero Díaz lo presionó para que renunciara. Esto permitió al Congreso Local nombrar a Reyes como Gobernador Provisional del 12 de diciembre de 1885 hasta la conclusión del periodo, el 4 de octubre de 1887. Ese día le entregó el cargo a Lázaro Garza Ayala, que había sido elegido gobernador.

 

Se convierte Reyes en el líder regional del noreste

Pero desde 1885 Reyes había sido designado Jefe de la Tercera Zona Militar que abarcaba Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, desde donde ejercía el poder real en el Estado de Nuevo León, y dominaba al gobernador coahuilense José María Garza Galán.

 

Construye Reyes el primer campo militar en su casa

Bernardo Reyes se instaló en una casona ubicada en la calle de Bolívar número 7, casi en la esquina de la actual Padre Mier y Cuauhtémoc. La parte izquierda de la casona era la residencia familiar para la numerosa familia del General Reyes (11 hijos) y el resto eran oficinas de la Comandancia Militar. En un terreno adjunto se construyeron barracas para los soldados, caballerizas, un área de artillería y espacio de ejercicios militares.

 

Por primera vez había un campo militar en forma, donde se concentraban las oficinas militares y los cuerpos de las tres armas: infantería, caballería y artillería. Se estableció un escalafón formal, los oficiales debían ser graduados del Colegio Militar y los soldados voluntarios obtendrían un sueldo y sobre todo se organizó una leva de muchachos vagos o delincuentes traídos de otros estados, que dificultaban su deserción.

 

La versatilidad del campo militar

Los cuerpos militares se desagregaban en divisiones y armas. Se les compró  uniformes nuevos según su rango, similares a los europeos, y el cuartel estaba bien ubicado, pues la actual calle Padre Mier era salida para Saltillo y Cuauhtémoc (antes calle del Hospital) hacia el Norte.

 

Este cuartel no tuvo experiencias militares pero sí represivas. Los enemigos del gobierno de Bernardo Reyes eran aprisionados, algunos para escarmentar por un tiempo, y otros para desaparecerlos.

 

El buen gobierno de Reyes

Desde 1889 hasta 1909, Bernardo Reyes se reeligió en el cargo, salvo dos breves interinatos de dos años (1900-1902) que fue nombrado Ministro de Guerra.

 

Ciertamente Reyes fue un gran gobernador porque impulsó la industria y el desarrollo urbano, pero solapó la explotación laboral y redujo a su mínima expresión la democracia.

 

Construyen Díaz y Reyes el gran Cuartel Militar en un predio municipal

En el año de 1891 el Gobierno Federal de Porfirio Díaz, y el local de Bernardo Reyes iniciaron la construcción de un gran Cuartel Militar, que armonizara con los estupendos y nuevos edificios de la Ciudad, como el Palacio de Gobierno, el Banco Mercantil, la Penitenciaria (de la Alameda), y la Estación del Golfo, entre otros.

 

Para este proyecto, el alcalde Lorenzo Sepúlveda ‘generosamente’ apoyó para que el Cabildo de Monterrey donara a la Federación un predio de seis manzanas para un nuevo Cuartel con su Plaza de Armas. Estaba ubicado entre las calles de Juan Álvarez, Arteaga, Juárez (hoy Vallarta) y Reforma. 

 

De las seis manzanas, dos se destinaron a cuarteles, que formaban un rectángulo con las calles de Juárez (hoy Vallarta),Reforma, Porfirio Díaz y Arteaga. Y en las cuatro manzanas restantes, entre Álvarez, Arteaga Porfirio Díaz y Reforma, estaba una Plaza de Armas, es decir, una plancha pavimentada para ejercicios militares. 

 

24 de Agosto de 1891. Presidencia del C. Dr. Sepúlveda (…) sobre cesión de seis manzanas de tierra al Supremo Gobierno de la Nación, para la Construcción de Edificios Militares y Plaza de Armas y que por acuerdo del C. Gobernador, ya se eleva (…) al conocimiento del Sr. Presidente de la República, por conducto de la Secretaría de Guerra y del Cuartel General de esta Zona.” 

 

El Cuartel estaba al fondo de  “una calzada muy larga, llena de árboles”

 

El aspecto exterior del Cuartel es descrito por un soldado coahuilense de leva, quien escribió que el cuartel era:

 

“un caserón negro y pesado; se me figuró que íbamos al casco de alguna hacienda como aquellas de La Laguna. El portón muy grande y abierto de par en par; una luz alumbraba apenas a un soldado que con su arma en el hombro daba vueltas de un lado al otro como si lo tuvieran amarrado y no pudiera separarse de allí”

 

El Cuartel Militar era toda una fortaleza

Tenía barracas para novatos en entrenamiento, y para la tropa de línea. Para oficiales había departamentos, más cocina, comedores, norias, caballerizas, polvorín, armería, y hospital. Patios para ejercicios (aunque la mayoría se realizaban en la plaza para mostrar públicamente el poder militar del régimen) celdas para insubordinados y reos políticos. Sus muros de piedra alcanzaban doce metros y había cuatro Torreones artillados por lado.

 

El abandono del Cuartel viene con la derrota de Díaz

Este cuartel tampoco vio acción militar, pero en 1910 sus soldados fueron movilizados a Ciudad Juárez, donde finalmente los revolucionarios derrotaron al poderoso ejército de Porfirio Díaz. Así que, luego de la caída de Díaz, el enorme edificio fue abandonado por el maderismo, y Huerta no lo reutilizó en su breve gobierno (1913-1914).

 

En 1914 terminaría la organización militar desarrollada por Porfirio Díaz, quedaron en pie sólo los soldados revolucionarios hasta que, en 1924, el general Joaquín Amaro -alias El Indio de la Arracada- estableció las bases del actual Ejército Mexicano.

 

Derrumba el gobernador Cárdenas el Cuartel para ampliar la Calzada Madero

En 1933, el cuartel de Bernardo Reyes fue demolido por órdenes del gobernador Francisco A. Cárdenas, cuando ya era una ruina, para ampliar la calzada Madero hasta alcanzar el Hospital Civil de Gonzalitos y Madero, Hoy Hospital Universitario.

Continuará…

 

FUENTES

https://historiamexicana.colmex.mx/index.php/RHM/article/download/2072/3048/3515

https://elregio.com/Noticia/2c712df3-b9cb-4709-8fb8-3247b875a65a

http://inehrm.gob.mx/recursos/Libros/Bibl_soldado_t_II.pdf

http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080115594/1080115594_MA.PDF

 

ARCHIVO HISTÓRICO DE MONTERREY 

COLECCIÓN ACTAS DE CABILDO 24 de Agosto de 1891