13/Apr/2024
Editoriales

Los Diputados Constituyentes de Monterrey, del año 1917

El héroe militar Porfirio Díaz, convertido en dictador, gobernó el país por largos treinta años. Cierto que en tan larga data se avanzó en distintos rubros, pero no en los aspectos sociales, generándose una gran concentración de riqueza y poder político en una clase linajuda leal al régimen. En tal virtud se crearon tres grupos opositores: el que veladamente quería una renovación generacional -el gabinete promediaba 72 años de edad- sin cambiar de sistema político, liderado por el vicepresidente Ramón Corral y el jefe de las finanzas José Yves Limantour.

   Un segundo grupo opositor pretendía ser electo democráticamente y aspiraban a encabezarlo el gobernador neoleonés Bernardo Reyes, y el empresario coahuilense Francisco I. Madero. El tercer grupo era radical y pretendía establecer un sistema de derechos sociales moderados. Una parte de él apoyaba a Francisco Vázquez Gómez, y otra, la más agresiva, al marxista Ricardo Flores Magón.

 

Inicia la Revolución Mexicana

Los opositores afines a Díaz -Limantour, Corral y Reyes- se sumaron en 1910 a la fórmula Díaz-Corral, mientras los demócratas y los radicales, a la fórmula Madero-Vázquez Gómez. Sin embargo, el presidente Díaz decidió ‘resolver’ previamente la elección apresando al candidato Madero, lo que propició el inicio de la primera parte de la revolución (1910-1911) donde combatieron porfiristas e inconformes; Díaz fue vencido y exiliado.

 

Francisco I. Madero se alza con la victoria

Hubo una elección extraordinaria en la que triunfaron Madero y Pino Suárez. Este último apareció como candidato a vicepresidente en sustitución de Vázquez Gómez, pues su perfil era de marxista moderado y equilibraba mejor la fórmula. Los derrotados fueron los porfiristas Francisco León de la Barra y Fernando Iglesias Calderón. 

 

Con golpe de estado asesinan a Madero y a Pino Suárez

Madero gobernó de 1911 a 1913, pero no pudo consolidar su régimen político, y se levantaron en armas sus ex correligionarios Zapata, Villa y Orozco. Sin embargo, quienes lo derrocaron fueron militares apoyados por algunos empresarios y la embajada norteamericana. A Madero y Pino Suárez los asesinaron en febrero de 1913, por encargo del usurpador Victoriano Huerta.

 

Derrotados los dictadores, sigue la revolución contra las ideas

Esto inició la segunda parte de la revolución, al enfrentarse todos los grupos revolucionarios contra el usurpador Huerta quien renunció el 15 de julio de 1914. Y comenzó la tercera etapa de la revolución, entre convencionistas -Villa, Zapata y otros- de ideología marxista radical, y los constitucionalistas -Carranza, Obregón y otros-. Las primeras dos etapas de la revolución se convocaron contra los dictadores Díaz y Huerta, y la tercera contra las ideas, expresadas con el lenguaje de las armas.

   Hasta ese momento las luchas no producían beneficio alguno al pueblo oprimido, y no fue sino hasta el 15 de Mayo de 1915 que Villa fue vencido en Celaya, y Zapata quedó reducido desde agosto de 1916 a seis municipios del estado de Morelos: Cuernavaca, Cuautla, Jonacatepec, Yautepec, Miahuatlán, y Tetecala, cuando se concretaron los principios revolucionarios de repartición de tierras, límites a los extranjeros para adquirir campos petroleros, legislaciones laborales, etcétera.

 

La Constitución de 1857 sobrevivió a la Revolución Mexicana

La Constitución del ‘57 era muy apreciada por ser obra de los pro-hombres de la Reforma. Sin embargo, 30 años de dictadura la modificaron para permitir la reelección indefinida, explotación de las riquezas nacionales por extranjeros, y la ausencia de derechos laborales y sociales. Pero la división de poderes, la federación, el sistema republicano, democrático y popular eran ‘sagrados’, así que no se construyó una nueva Constitución, sólo se reformó la de 1857, deshaciendo las reformas porfirianas y agregando derechos sociales modernizadores, aunque algunos basados en la ideología radical de Flores Magón.

   Así, el 15 de septiembre de 1916, el primer jefe Venustiano Carranza lanzó un decreto llamando a un Congreso Constituyente, que decía  en el:

  “Artículo 4o.- Habiendo triunfado la causa constitucionalista y estando hechas las elecciones de Ayuntamientos en toda la República, el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, Encargado del Poder Ejecutivo de la Unión, convocará a elecciones para un Congreso Constituyente,  fijando en la convocatoria la fecha y los términos en que habrá de celebrarse y el lugar en que el Congreso habrá de reunirse…” 

 

Se forma el Congreso Constituyente para la Carta Magna de 1917

Se siguió el principio demorientado para formar dicho Congreso Constituyente. El Distrito Federal y cada Estado o Territorio nombraron un diputado propietario y un suplente por cada sesenta mil habitantes o fracción que pase de veinte mil, teniendo en cuenta el censo general de la República de 1910. La población del Estado o Territorio que fuere menor de la cifra, elegirá un diputado propietario y un suplente.

   Para ser diputado constituyente, se necesitaban los mismos requisitos exigidos por la Constitución de 1857, y no podrán ser electos (…) los que hubieren ayudado con las armas o sirviendo empleos públicos a los gobiernos o facciones hostiles a la causa Constitucionalista entre ellos porfiristas, huertistas y los jefes de los ejércitos de Villa, Zapata y de otras facciones. 

   Fueron electos en toda la República: 212 propietarios y 204 suplentes. Algunos ganadores fueron descalificados por su participación en movimientos hostiles, por lo que sólo participaron en el Congreso Constituyente 190 diputados y 28 suplentes.

   Hay varias versiones del número de diputados que asistieron al Constituyente. El número ronda entre 213 y 219, aunque la diferencia pudiera ser porque alguno haya asistido solo una ocasión sin hablar o participar, pero lo cierto es que hubo quórum.

 

Tuvo Nuevo León seis diputados constituyentes

 

A Nuevo León le correspondieron seis diputados electos bajo el sistema uninominal, pues solo era un diputado por distrito, sin circunscripciones, ni diputados plurinominales, y fueron:

 

Distrito I.- Monterrey, Propietario Manuel Amaya

Suplente: Luis Guimbarda 

Distrito II.- Cadereyta,  Propietario Nicéforo Zambrano 

Suplente: Lorenzo Sepúlveda

Distrito III.- Linares, propietario Luis Ilizarriturri 

Suplente: Wenseslao Gómez Garza

Distrito IV.- Salinas Victoria, Propietario Ramón Gámez 

Suplente: Adolfo Cantú Jáuregui

DISTRITO V.- Galeana, Propietario Reynaldo Garza

Suplente: J. Jesús Garza

DISTRITO VI.- Monterrey, Propietario Agustín Garza González

Suplente: Plutarco González

 

¿Quiénes eran los diputados constituyentes electos de Monterrey?

El diputado propietario por el Primer Distrito de Nuevo León, con cabecera en Monterrey, Manuel Amaya, nació en Candela, Coahuila. Su familia era de la nueva burguesía mexicana, propietaria de tierras en Monclova y Candela, y aprendió sus primeras letras en su pueblo natal. 

  Manuel Amaya ya había sido Jefe Político de Monclova, y se identificaba con José María Garza Galán, hombre fuerte de Porfirio Díaz en Coahuila. Cuando Garza Galán dejó el poder en Coahuila, se mudó a Nuevo León donde hacía negocios comerciales dentro del círculo de Bernardo Reyes, a quien apoyó para la elección de 1910. Esto último generaría la desgracia política de Amaya entre la élite porfirista

  Cuando Porfirio Díaz cayó del poder, Amaya se coló entre los maderistas y fue electo diputado federal por Nuevo León para la legislatura 1912-1914 integrándose al grupo de ‘Los Renovadores’ que buscaban eliminar los restos de la dictadura y fortalecer la figura de Madero y un régimen democrático con mayor movilidad política.

 

Se suma el diputado Amaya a Venustiano Carranza

En Febrero de 1913, luego del asesinato del presidente Francisco I. Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez y la usurpación de  Victoriano Huerta; el diputado neolonés Amaya se sumó al grupo de diputados que se negaron a legalizar al gobierno de Huerta, e inmediatamente apoyó el movimiento revolucionario del gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza para derrocar a Huerta.

 

Hace Amaya equipo con Nicéforo Zambrano y es presidente de la 

directiva de Juntas Preparatorias al Constituyente de Querétaro

Manuel Amaya no era hombre de armas y, con el empresario Nicéforo Zambrano, apoyó  económicamente al movimiento carrancista para la compra de armamento.

 

Formó parte del grupo de civiles del constitucionalismo y, derrocado Huerta, fue nombrado por Carranza, jefe de protocolo de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Luego fue electo en 1916 para el Congreso Constituyente presidiendo la mesa directiva de las Juntas Preparatorias, mesa encargada de comprobar la legitimidad y legalidad de los diputados (una especie de colegio electoral); y de preparar todo lo necesario para la celebración del Constituyente a desarrollarse en Querétaro.

 

Llega el diputado Manuel Amaya a las alturas del gobierno constitucionalista

En octubre de 1916 participó con Félix Fulgencio Palavicini, Luis Cabrera, Pascual Ortiz Rubio, Nicéforo Zambrano y el empresario Rafael Sánchez Viesca, en la fundación del periódico El Universal, que adquiriría presencia a nivel nacional. Luego de su participación en el Congreso Constituyente, trabajó activamente en la campaña presidencial de Venustiano Carranza, para las elecciones de 1919.

   Electo Carranza, en su gobierno constitucional Amaya colaboró activamente en los procesos de erigir las primeras instituciones creadas por la Constitución de 1917, y tres lustros después murió en Ciudad de México en mayo de 1932.

 

El diputado suplente por el primer Distrito electoral de Nuevo León, Luis Guimbarda, no tuvo participación en el Congreso Constituyente.

 

 

El diputado propietario por el sexto distrito electoral de Nuevo León con cabecera en Monterrey, fue Agustín Garza González

 

Agustín Garza González nació el 28 de febrero de 1873 en la hacienda de San Isidro, municipio de Pesquería Chica, Nuevo León. Allí aprendió sus primeras letras, y a los 12 años de edad ingresó al Colegio Civil de Monterrey, donde cursó sus estudios preparatorianos y posteriormente los de Medicina, titulándose de médico en 1899, pero desde que estudiaba, Agustín trabajaba en boticas y en el hospital González.

   Su familia era de clase media. Creció en la inconformidad por falta de libertades y las profundas desigualdades económicas del porfiriato. Se unió a los clubes antirreeleccionistas y participó en la marcha del 2 de abril de 1903, misma que culminó en una matanza ordenada por Bernardo Reyes.

 

Nombra Carranza cónsul a Agustín Garza

Se sumó a la campaña maderista de 1909-1910 y en 1913, tras el asesinato de Madero, a la primera etapa de la revolución. Se incorporó a la Junta Revolucionaria de San Antonio, Texas, y Carranza lo nombró cónsul en la ciudad de Brownsville, cargo que ocupó  hasta el triunfo revolucionario sobre el ejército huertista en 1914. A partir de ese momento regresó aMonterrey para ocupar la dirección de la Casa de Salud Bruno Gloria, que daba servicio a jefes y oficiales constitucionalistas.

 

Agustín Garza González, diputado constituyente federal y también estatal

 

En 1915 Carranza le nombró administrador de la Aduana de Nuevo Laredo. Y ocupaba ese puesto cuando, en octubre de 1916, fue electo diputado al Constituyente. Su participación en el Congreso Constituyente Federal sería un gran aprendizaje, aunque pidió licencia antes de que terminaran las labores del Constituyente  de Querétaro, regresó a Nuevo León para dirigir el hospital de sangre Belisario Domínguez. Y a su regreso fue electo para ser parte del Congreso Constituyente Estatal, que promulgó la Constitución de Nuevo León de 1917.

   Luego de participar en el constituyente federal y local continuó en el servicio público, dentro del sector salud. Fue director del hospital Belisario Domínguez de Nuevo Laredo, Tamaulipas; vicepresidente del Consejo Superior de Salubridad de Nuevo León, en 1923; y jefe de los Servicios Sanitarios Coordinados del estado hasta 1935.

   Después de esa fecha se retiró al ejercicio particular de su profesión. Murió el 25 de junio de 1957 en la ciudad de Monterrey.

 

 

Plutarco González fue el diputado Suplente del sexto distrito

electoral de Nuevo León.

Estudió en el Colegio Civil de Monterrey la carrera de abogado. De ideas liberales, se unió al club político antirreeleccionista; vivió en carne propia la sangrienta manifestación en contra de Bernardo Reyes del 2 de abril de 1903.

   Durante el periodo maderista, fue funcionario municipal en el ayuntamiento de Monterrey. Después se dedicó a la práctica privada de su carrera, hasta que fue electo diputado Constituyente suplente, siendo propietario Agustín Garza González.

  Posterior al Congreso de 1917 ocupó diversos cargos administrativos y se dedicó al ejercicio de su profesión. Plutarco González murió el 28 de marzo de 1931.

 

Monterrey estuvo dignamente representado 

en el Congreso Constituyente de Querétaro

Los diputados de Monterrey Amaya, Garza y González llevaron al Constituyente de Querétaro la voz de nuestra Ciudad y fueron constructores de los cimientos de la nación moderna en que se convirtió México bajo el amparo de nuestra aún vigente constitución de 1917.

   Civiles los tres, representaban al grueso de la población, en medio de un congreso dominado por hombres de armas de la revolución. De estos tres ilustrados Amaya, práctico en los negocios; González, abogado; y el médico Garza, representaron a nuestra Ciudad con conocimiento de la realidad de un país que exigía un cambio social y económico.

 

Loor a los diputados constituyentes de Monterrey

En estas breves letras intentamos describir a nuestros representantes populares que, integrados al resto de los constituyentes, fueron la expresión de la soberanía en la construcción de nuestro proyecto de nación.

  Hoy, a 107 años de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, rendimos homenaje a los Constituyentes regiomontanos. También a todos los funcionarios públicos y ciudadanos comunes que, rigiendo nuestras vidas por el estado de derecho, hemos hecho de México, de Nuevo León, y de Monterrey una nación estable con una de las constituciones más longevas de América Latina.