22/Jul/2024
Editoriales

Las cantinas y los lugares non – sanctos de Monterrey, parte 6

 

Continuando con la cronología de nuestro tema, durante las tres décadas siguientes, de 1950 a 1977 -fecha de la llegada de las discotecas a nuestra Ciudad-, se multiplicaron los lugares non sanctos. Explicable, mas no necesariamente justificable por el vertiginoso crecimiento de la población y, aunque en forma zigzagueante, pero finalmente en incremento, la economía viabilizó la apertura de más centros de diversión para adultos.

 

Además los regiomontanos dejaron de celebrar sus grandes acontecimientos en casa. Se puso de moda rentar un salón de eventos para festejar las graduaciones académicas, los quince años de una hija, las bodas y aniversarios de matrimonios en lugares como: el Casino Monterrey, el Club Industrial, el Centro Mercantil de Monterrey, el Club de Leones, los Salones Vasco de Quiroga, el Salón Ferrocarrilero y otros muchos, de acuerdo a las posibilidades económicas de cada familia.

 

El cierre de calles para festejos

Desde luego que en las colonias populares, existía y existe aún la posibilidad (sin permiso oficial) de cerrar alguna calle con poco tráfico para realizar algún festejo, del tipo kermés. Y como estas fiestas no estaban registradas ante las autoridades se consumía (y consume) alcohol sin límites, fomentando el vicio del alcoholismo.

 

Las cantinas de principios del siglo XX que mencionamos en el texto anterior, desaparecieron en esa centuria, sin embargo lograron sobrevivir hasta los años sesenta, tres de ellas con interesantes historias:

 

Las cantinas sobrevivientes durante el siglo XX

EL SALÓN TÍVOLI, ubicado en Escobedo y Matamoros. Abrió sus puertas a principios del Siglo XX, siendo en ocasiones cabaret, en donde se presentaban artistas que cantaban  en inglés. Numerosas anécdotas se desarrollaron en su interior, y una es cuando uno de los parroquianos pensó que el cantante lo estaba insultando -por no entender el inglés- así que, furioso, exigió que el músico callara y se disculpara. Los meseros intervinieron pidiéndole que se calmara, y el ofendido sacó su pistola disparándola sin herir a nadie, pero el lugar se vació y finalmente cerró sus puertas en 1957.

 

LA ANTIGUA VIZCAYA, que se encontraba en Escobedo e Hidalgo, era una cantina con billares, donde además de beber tenía muy buen ambiente, y se jugaba ‘lotería de animales’ -tipo exótico de baraja- con grandes apuestas. Todo iba de maravilla para el negocio hasta que en 1909 entraron unas empistolados a asaltarla, se llevaron el dinero y se retiraron no sin antes echarse unos tragos. Sin embargo, un rato después regresaron los mismos asaltantes para quitarles los zapatos a unos atónitos parroquianos.

 

EL GRAN BELIGERANTE

En la calle de Abasolo, cerca de la actual Casa del Campesino existió una cantina llamada El Gran Beligerante, que era una suerte de ‘oasis de jefes y oficiales militares´. 

En esta cantina eran comunes los tiroteos con prostitutas, músicos y parroquianos muertos, era un lugar fuera de la ley, y no había autoridad que les pusiera en orden, pues era común que hubiera música con cornetas de guerra. Los agentes policíacos se hacían de la vista gorda por temor a los comensales y ‘bebensales’ con uniforme verde.

 

Las nuevas cantinas del siglo XX

Sin embargo a mediados del siglo XX surgió en la Ciudad una nueva generación de bares y cantinas. Para darnos idea, de 1950 a 1977 hubo cerca de 345 solicitudes de aperturas de cantinas, aunque desde luego, no todas se concedieron y algunas abrieron y desaparecieron por falta de clientela. 

 

La violencia de fines de la primera década del siglo XXI impactó a las cantinas

En la siguiente lista se muestran algunos de los bares más representativos que sobrevivieron al menos hasta los primeros tres lustros del siglo XXI. Muchos no resistieron la gran violencia que azotó la Ciudad a partir de 2009, pues dentro y fuera de sus locales hubo secuestros, crímenes y a varios les obligaban a vender drogas cobrándoles piso, mientras la clientela escaseaba por temor al mismo fenómeno. Así, negocios generacionales prefirieron cerrar, y los que con trabajos soportaron el vendaval aún funcionan.

 

 

El Corporativo

Ubicada en Carlos Salazar y Martín de Zavala, era una cantina solo para varones cuya cocina era realmente exótica como criadillas (testículos de toro guisados), tripas de cerdo y res guisadas, chinchulines, tacos de filete de ubre entre otros. Posteriormente se abrió enfrente de su domicilio una Universidad, y ante la escasez de clientela, cerró sus puertas en el año 2006.

 

El Presidente 

Ubicado en Porfirio Díaz y Washington fue una cantina exclusiva para varones que empezó a operar a fines de los años 50 y cerró por las razones ya explicadas, en el año de 2010. Durante largos años fue centro de reunión de funcionarios de la Junta de Conciliación y Arbitraje, así como de abogados litigantes en derecho laboral. Ofrecía platos de buena cocina con guisos regionales entre los que destacaba el asado de puerco.

 

La Castañeda 

Estuvo desde 1956 hasta el año de 2010 en Zaragoza y Ruperto Martínez, en un predio frente a la Universidad Metropolitana de Monterrey. Era una cantina de vecinos y de trabajadores del gobierno federal y de periodistas; ofrecía comidas completas y botanas; operó un breve tiempo antes de su cierre como bar gay para, finalmente cerrar sus puertas.

 

El Victoria 

Es un bar ubicado en Aramberri 505 cercano al Mercado Juárez. Empezó en 1952 como una pequeña cervecería a la que acudían comerciantes y alijadores de este centro de comercio. Al principio era pequeño y se ha expandido con atractivos como música para bailar, pudiendo entrar mujeres. Su cocina es de mediana calidad sirviendo carne asada y frituras. Además tiene pantallas gigantes para transmitir partidos deportivos, y un escenario para presentar grupos de música tropical y Tex-Mex.

 

 

El Mitla 

Es un Bar ubicado en la calle Francisco Antillón (ahora frente a los Condominios Constitución) en un lugar que hasta los años 50 fue camino para cruzar el Río Santa Catarina utilizando un vado, y que conducía hasta el casco de Guadalupe. Al principio era una especie de oasis entre Monterrey y Guadalupe, con una clientela integrada por parroquianos y migrantes. Ahora sigue siendo atendido por meseras y ofrecen comida de mariscos, aunque su especialidad de chicharrón de Catán -especie ahora en veda- ya no se sirve. 

 

 

El Arbolito

Abierta desde 1950, es una pequeña cantina ubicada en Washington y Venustiano Carranza. Durante décadas fue frecuentada por vecinos del sector y de la vecina Colonia María Luisa. Es famosa por su cortadillo, picadillo y otros guisos hechos en jarros de barro. Actualmente sigue en operación y es una de las cantinas que conservan sabor, decoración y estilo de antaño.

 

La Fuente 

Es una cantina ubicada en José María Liceaga 2314, Colonia Pedro Lozano, fundada en 1960. Su clientela proviene principalmente de trabajadores y funcionarios de las empresas ubicadas en la avenida Ruiz Cortines, sirve cocteles de mariscos y pescados.

 

La Chamba 

Este bar ubicado en la Avenida Alfonso Reyes es una cervecería tradicional que sirve botana de frituras. Es frecuentada por trabajadores de las numerosas empresas de la zona y, desde que abrió sus puertas en 1955, sirve cerveza de barril.

 

La Oficina 

Ubicado en Treviño y Platón Sánchez en el centro de Monterrey, abrió sus puertas en 1960. Se trata de una cantina de barrio frecuentada por parroquianos de la zona y de ex vecinos; sirve guisos norteños como picadillo, cortadillo y botanas variadas. 

 

 

El Salón López 

Cantina ubicada desde los años sesenta en Platón Sánchez y Progreso, en los límites de la colonia Moderna, frente a la colonia Cementos. Sirve taquizas de distintos guisos, cuya clientela es básicamente los vecinos y trabajadores de las fábricas cercanas.

 

La Asamblea 

Cantina ubicada en la calle Montes de Oca número 505. Funciona desde sus inicios en 1964 y sigue abierta al público, siendo famosa por sus tacos y tortas que incluso se venden para llevar. Cuando funcionaba la Maestranza, algunos trabajadores aprovechaban sus descansos para comer su 'lonche’ con una cerveza, siendo tan concurrida que cuando la cantina estaba llena se servía en la banqueta

 

Corona

Cantina ubicada en la Colonia Nuevo Repueblo, por la calle 2 de abril número 1517. Es de corte tradicional, admitiendo sólo a hombres; sirve botanas y es de las más frecuentadas entre las colonias Independencia, Ancira y Nuevo Repueblo. Es un punto de reunión para jugar dominó.

 

Generoso

Cantina ubicada desde los años 50 en Félix u Gómez 1318 y la avenida Colón. Inició como cervecería y al paso del tiempo ha incrementado su fama por su cocina. Sus tacos de carne asada, queso flameado y salchicha asada son tan populares que ahora tiene una taquería anexa; además sirven comida de mar. En esta cantina se filmaron algunas escenas de la película “Pistoleros Famosos” de los hermanos Almada en 1981.

 

Jockey Club 

Había existido otra cantina con este nombre. Sin embargo, ésta fue abierta en 1967 sobre la calle Aramberri número 110, como una cervecería para vecinos de la zona. En sus primeros años su mayor atracción eran unas mesas de billar, pero se modernizó con pantallas gigantes para trasmitir eventos deportivos.

 

Piedra Azul 

Abrió sus puertas en 1967 en el cruzamiento de la Avenida Guerrero y las Vías del Ferrocarril. Desde el inicio ha sido una cantina atendida por meseras y era frecuentada por trabajadores de la zona industrial de Hylsa. Posteriormente se transformó en una cantina especializada en Rock and Roll

 

El nuevo aguacate 

Fue fundada en 1960 en Treviño y Xicoténcatl. Es una cantina típica de barrio, frecuentada por vecinos y clientes afectos a su variada cocina de guisos regionales.

 

El yate

Cantina ubicada en Washington y Diego de Montemayor. Abrió sus puertas en 1966, era visitado por funcionarios de gobierno y empleados de la zona. Servía cocteles y cerveza, cerrando en el fatídico año de  2008. Llegó a tener 3 mesas de billar en las que se organizaban torneos.

 

El Nuevo Parral

Propiedad de la familia Correa, ubicada en Leona Vicario entre Morelos y Padre Mier, servía comidas completas para los empleados de la zona comercial Morelos y los turistas gustaban de conocer una cantina tradicional norestense. A principios de este milenio cambió su nombre por el de Los Ojos de Tizoc, y en la puerta tenía un letrero que rezaba “este es un bar buga” es decir exclusivo para heterosexuales.

 

 

PROSTÍBULOS

 

Pese a que había en el país y en Monterrey mayor tolerancia social, el municipio no tenía una categoría de comercio como burdel, congal, prostibulario, o lupanar, sino que se les disimulaba como salón de baile, cantina, cabaret. Sin embargo sí se cobraba una cuota a las mujeres y penalmente se castigaba el lenocinio (teóricamente todos los administradores de esos negocios caían en el delito de lenocinio).

 

Funcionamiento de los prostíbulos o congales

Todos funcionaban más o menos de la siguiente manera: había un salón donde podía tomarse algunas copas, había música y las mujeres -en algunos casos hombres-, se ‘exhibían’ y estaban disponibles para que los clientes les invitaran unas copas o bailar por una cuota; ya seleccionada la pareja se pagaba un pequeño cuarto privado y el ‘servicio’.  

 

La colonia Garza Nieto se convirtió en Zona de Tolerancia

Sin embargo en sus hogares muchas mujeres y hombres seguían trabajando en el oficio más antiguo, y la zona de tolerancia fue desbordándose por la calle de Arteaga cerca de Zaragoza; Reforma, cerca de Venustiano Carranza; y en la Colonia Garza Nieto, hasta que de plano se incluyó esta colonia formándose ‘La Coyotera’ y prácticamente toda la avenida Colón al poniente. Entre 1950 y 1977 florecieron entre otros, los siguientes prostíbulos:

 

En ‘La Coyotera’ estaban: ‘El Burro’, ‘El Huasteco’, ‘La Tía’, ‘El Tampico’, ‘Las Morenas’, ‘Copa Azul’, ‘Blanco y Negro’, y ‘Las Camelias’. Además en muchos hogares había homosexuales y mujeres prostituyéndose, fenómeno que en menor escala subsiste en esa zona de la Ciudad.

 

Al norte de la avenida Colón y del Mercado del Norte, abundaban los burdeles

Sobre la avenida Colón, a la orilla de las vías del ferrocarril (frente a lo que hoy es la estación de autobuses) estuvieron congales famosos como: ‘El Tenampa’, ‘Corona’, ‘Colón’ y el ‘Don Carlos Moreno’; en un barrio obscuro y peligroso. En las colonias al norte de Colón estaban también ‘El Atorón’, ‘La Covacha’ y ‘La India’.

 

Entre los tejabanes que existían al norte del Mercado del Norte, estaban ‘El Rivera’, ‘La Paisana’, ‘El Kalinova’, además en muchos tejabanes ‘atendían’ mujeres por su cuenta.

 

La avenida Bernardo Reyes y el Barrio El Nacional

Por la actual avenida Bernardo Reyes estaba ‘El Siglo XX’, y en el barrio El Nacional estaban: ‘Los Pepes’, ‘El Faro’, ‘La Preciosa’, ‘La Florida’, ‘Salón Peña’, ‘El Taller’, y ‘El Paso’. 

 

 

Lugares non sanctos en otros rumbos de la Ciudad

En otros rumbos de la Ciudad estaban: ‘El Cuatro Vientos’ prostíbulo concurrido por empleados de las industrias de la actual avenida Universidad y soldados del antiguo campo militar, ‘El Manolo's’, y ‘El Alfredo's’. En la Colonia Independencia se ubicaban dos burdeles uno llamado ‘El Tubo’ y otro bien disfrazado llamado ‘Lonchería California’.

 

‘El Patio’ era un cabaret elegante, con espectáculos artísticos de buena categoría

Para un sector económicamente mejor acomodado estaba el cabaret "El Patio", por Zaragoza, cerca del canalón, frente al cine Rex, en donde había variedad de categoría, con presencia de artistas locales y nacionales. Era un lugar relativamente seguro, y las mujeres vestían de forma vistosa como vedettes europeas elegantes.

 

En 1977 con la llegada de las discotecas, la forma de diversión nocturna de la Ciudad cambió para siempre.

Continuará…

 

FUENTES

ARCHIVO DE MONTERREY 

COLECCIÓN CIVIL 1952,1957, 1963, 1966, 1971, 1977

Juan Roberto Zavala y Gerardo M. López, Mesones y Hoteles en la historia de Nuevo León.

CAMACHO PÉREZ, L. F., & RODRIGUEZ CASTILLO, O. A. (2018). LA ZONA DE TOLERANCIA EN MONTERREY EN 1920. HUMANITAS DIGITAL, (43).