01/Mar/2024
Editoriales

Los alcaldes de Monterrey. Octava parte

Durante la segunda mitad del Siglo XVII, veloces y bien equipados barcos ingleses, franceses y neerlandeses, incrementaron su presencia en América del Norte y el Golfo de México. Advertida del peligro, la corona española reaccionó impulsando la colonización de los territorios nórdicos de Nueva España, pues si estaba reclamando soberanía sobre La Florida, y lo que después fue Luisiana y Texas (que alternativamente tenía el nombre de Nuevas Filipinas) enviaría señales de debilidad si perdiera algún territorio.

 

Era incómodo el trato con el rey de España

Colonizó La Florida desde Cuba, y Tejas desde el Nuevo Reino de León. Esto a pesar de que el rey de España, Carlos II ‘El Hechizado’ -último Rey de la dinastía de los Asturias-, era incómodo, digamos, por representar un linaje sumamente endogámico. Tenía evidentes defectos físicos y tal vez mentales, por eso quien gobernaba era la Reina Regente Mariana de Austria, su madre, una inteligente mujer que estaba rodeada de consejeros humanistas.

 

La salvación era la inteligencia y decisión de la reina regente Mariana de Austria

Como todo buen gobernante que se jacte de serlo, ella estaba perfectamente informada de lo que sucedía en todo el imperio español. Y sabiendo de los malos manejos de varias  provincias, y de excesivos abusos contra los indios, ordenó poblar y colonizar los territorios nórdicos.

 

El virrey era el fraile agustino Payo Enríquez de Rivera Manrique, también de corte humanista; el gobernador del Nuevo Reino de León era el criollo nativo de la Ciudad de México, Domingo de Pruneda.

 

Ante la instrucción real de una inmediata población de los territorios nórdicos, se preparó al Nuevo Reino de León para lanzar ipso facto una conquista espiritual y una colonización.

Este proceso sorprendió en el poder al alcalde de la Ciudad, Joseph de Ayala.

 

Joseph de Ayala, Alcalde Primero, 1678

 

El primer día de 1678, de acuerdo al proceso electoral oficial donde votaban los miembros del Cabildo saliente, más los que tenían el cargo honorario de regidor perpetuo, resultó electo alcalde primero Joseph de Ayala y como alcalde segundo Andrés González -quien ya había ocupado ese cargo en 1872-.

 

Ayala era un reinero que explotaba la minería de sal en los manantiales del Topo Chico, además del ganado mayor. Nació cerca de 1618 y murió en 1686, vivía ‘enfrente de las casas que fueron de Martín de Zavala’ (en las actuales calles de Emilio Carranza entre padre Mier y Morelos).

 

‘En la [Ciudad de Nuestra Señora de Mon]terrey del Nuevo Reyno de León, [en] primero día del mes de enero de mil [y seiscien]tos y setenta y ocho años, el cabildo, [justicia] y regimiento desta dicha ciudad, conviene [a saber]; el… voto de alcalde ordinario de primer asiento al capitán Joseph de Ayala, de segundo al capitán Andrés González’

 

Al evidenciarse los abusos de comerciantes, el Cabildo toma cartas en el asunto

Llegaron a la Ciudad tropas expedicionarias rumbo a Tejas (Texas), así como numerosos religiosos franciscanos. También vinieron colonos buscando probar suerte en las tierras vírgenes de Texas. Pero esta gente se dio cuenta que los precios en las tiendas eran superiores a los de otros lugares del virreinato, como Saltillo, por ejemplo, lo que motivó al Cabildo a ordenar que se moderaran los precios especialmente los del chocolate, el azúcar y el jabón.

 

‘En la Ciudad de [Nuestra Señora de Monterrey] en [...] días del mes de julio [de mil seiscientos y setenta y ocho años], el cabildo, [ju]sticia y [regim]iento desta [dicha] ciudad es saber;… decimos que por cuanto nos toca mirar por el bien común de los pobres, pues en tanto se conservan… los mantenimientos y mercancías andan a moderados precios y esto con más razón se debe atender en este reyno que se compone de gente pobre y porque habiendo más tiempo de veinte años que se puso en esta ciudad postura al chocolate a do[ce] reales la libra, con el azúcar, cuyo precio permaneció por muchos años y con ocasión de haber subido el cacao, se ha disimulado de seis [años] a esta parte el que lo han introducido los mercaderes vender a catorce reales, no obstante haber bajado el cacao y asimismo algunos mercaderes no dan más que un pan de jabón por un real y otros no tienen medida de sal y los que la tienen está diminuta. Y hay noticia cierta que en las villas de Saltillo y de Cerralvo dan tal libra de chocolate con azúcar a doce reales,’

 

Además de precios inflados, no se comerciaba con pesos y medidas oficiales

Otro vicio del comercio era que no se respetaban los pesos y medidas. En esta sesión dirigida por el alcalde segundo (no sabemos la razón de la ausencia de Joseph de Ayala); se encargó al alférez Pascual de Montalvo que fabricará nuevos ‘fieles’ es decir, objetos que tenían el peso y la longitud correcta para medir en el comercio; los comerciantes que no utilizaran los nuevos ‘fieles’ serían multados con doce pesos.

 

‘El Cabildo [tachado] [En la Ciudad] de Nuestra Señora [de Mon]terrey del Nuevo [Reyno] de León, en veinte y tres [días] del mes de julio de mil y seiscientos y setenta y o [cho] años, el cabildo, justicia y regimiento desta dicha ciudad es a saber; el capitán Andrés González alcalde ordinario… decimos que por cuanto ha habido queja común de los que han comprado semillas en [esta] jurisdicción, que las medias fanegas están diminutas y que les han faltado al entriego que ellos han hecho a muchas cantidades y que ésto nace de haber muchos años que no se han renovado las dichas medias ni las demás medidas usuales, a lo cual se debe proveer del remedio, por ser en perjuicio del bien común. Por tanto mandamos a todos los labradores desta jurisdicción que dentro de quince días de la publicación deste auto, traigan sus medias a cotejar con el padrón que tiene el alférez Pascual de Montalvo, a quien tenemos nombrado por fiel en esta ciudad y constando estar diminutas, las hagan de nuevo ajustadas al dicho padrón y selladas con el sello que tiene el dicho fiel y lo mismo hagan con los almudes y medios almudes y los mercaderes con las varas de medir y medidas de la sal y otras cualquiera que se hayan acostumbrado, lo cual cumplan pena de doce pesos aplicados por mitad [a] Cámara de Su Majestad y Cofradía del Santísimo Sacramento desta ciudad’.

 

Se realizan obras camineras para conectar el centro del virreinato con el norte

Cumpliendo con la instrucción de la Reina, el virreinato ordenó darle mantenimiento a todo el Camino Real que iba desde México a: San Miguel de Allende, el Jaral, San Luis Potosí, Venegas, Saltillo, Monterrey, Agualeguas y Monclova. Se empezó a construir el tramo que conectaría San Juan Bautista del Río Grande y San Antonio del Béjar. Correspondía a los gobernadores de las provincias que atravesaba esta vía ensanchar los caminos para que pudieran transitar dos convoyes; construir puentes, instalar puertos y fustas (chalanes) para cruzar los ríos. 

 

A los ayuntamientos les correspondió emparejar las calles, activar sus garitas (aduanas internas) para controlar el flujo de personas y mercancías, edificar puentes dentro de la ciudad, plazas para el descanso de los convoyes, hostales, portales para los comerciantes, y y todas las autoridades debían promover la seguridad.

 

En nuestra Ciudad, el alcalde Josep de Ayala emparejó el Camino Real (calle Hidalgo y Morelos por el Barrio Antiguo) y la Calle del Roble (avenida Juárez), ruta para salir al norte. 

 

El término Tejas significaba, para los aborígenes: ‘amigo’

Llegó a la Ciudad el fraile mallorquín Damián de Massanet, uno de los grandes cristianizadores de Tejas y el norte de Coahuila. La colonización de Texas fue muy lenta pues muchas tribus eran extremadamente violentas aunque algunas eran amigables. La palabra ‘amigo’ en el idioma de ciertas tribus era ‘tejas’ que dio el nombre a esa región

 

Andrés González, Alcalde Segundo, 1678

 

Andrés González nació en Tepetitlán, Reino de México (hoy estado de Hidalgo) en 1649. Se dedicaba principalmente a castigar a los comerciantes que no aplicaban los fieles y a los salteadores de los caminos.

 

Diego de Ayala, Alcalde Único designado, 1679

 

La Caja Real de Madrid era lo que ahora es la Secretaria de Finanzas, la Tesorería General, la Auditoría Superior y el Tribunal de Cuentas ( función que ahora ejercen los Congresos de los estados y el de la Unión). Tenía jurisdicción sobre todo el imperio español, y para cubrir todo ese vasto territorio existían numerosas Cajas Reales; el Nuevo Reino de León dependió durante casi toda la época colonial de la de Zacatecas y sólo al final -1820- de la de Saltillo (hasta la independencia, el 27 de septiembre de 1821).

 

Malos manejos obligan a que la Reina  nombre Corregidores en los Ayuntamientos

Desde el inicio de la Era colonial se detectaron irregularidades en el manejo de los dineros públicos. A mediados del Siglo XVII eran evidente que los ayuntamientos, sobre todo en las zonas mineras, cometían las siguientes irregularidades:

 

1 La mayoría de los denuncios de minas se hacían en favor de un reducido número de personas (favoritismo) que eran parientes o los propios miembros de los ayuntamientos.

 

2 El gran número de minas no correspondían con la cantidad recibida como quinto real (impuesto a la corona del 20%).

 

3 A pesar de que la riqueza extraída era grande, las ciudades no mejoraban en su aspecto.

 

Los nombramientos de Corregidores y la subasta de puestos en los ayuntamientos

Ante estos problemas, en 1670 la Caja Real de Madrid recomendó a la reina regente Mariana de Austria que nombrara corregidores en los ayuntamientos de las ciudades mineras.

 

Además propuso que los cargos de los ayuntamientos se subastaran y que el dinero reunido se utilizara como presupuesto de la ciudad o villa de que se tratara.

 

Una vez que el ayuntamiento demostrara que se había aplicado el presupuesto en las funciones municipales, se recaudara correctamente y cuando hubiera excedente, la Caja Real correspondiente podía regresarles lo que habían aportado.

 

Se suponía que los puestos no se vendían ni rentaban, sólo eran 

el financiamiento de los gastos de la Ciudad

Más que la compra o renta del puesto, era una fianza. En los grandes centros mineros como Guanajuato, Zacatecas, Querétaro, San Luis Potosí, Lima, Perú, Río de la Plata; y en las grandes capitales como México, Guatemala, Buenos Aires, o los grandes centros comerciales como Acapulco, Puebla, y Montevideo, no hubo problema e inmediatamente hubo postores para los puestos.

 

Sin embargo, en los lugares más austeros o con menos riqueza minera, como era nuestra Ciudad, para nadie era atractivo gastar una importante cantidad de dinero, trabajar sirviendo al público, y no recibir nada a cambio.

 

Se obliga al gobernador Pruneda a arrendar los puestos del ayuntamiento

En el año de 1679 el gobernador del Nuevo Reino de León, Domingo de Pruneda, fue obligado por el virrey a que diera estricto cumplimiento de la real cédula de 31 de diciembre de 1674 en que se ordenaba "que todos los oficios que estuvieren vacantes ... se arrienden ... entretanto se benefician...” es decir, que para ocupar los puestos en los ayuntamientos, se debía cubrir con su peculio el presupuesto o gastos del ayuntamiento, hasta que la recaudación de impuestos fuera suficiente para el funcionamiento de la ciudad o villa. 

 

Justificaban tan radical medida diciendo que se había tomado porque muchos funcionarios solo cobraban sueldos y no trabajaban, es decir, no realizaban sus funciones; en términos del argot actual, eran una especie de ‘aviadores’.

 

Se queda Monterrey sin ayuntamiento y gobierna la Ciudad el propio gobernador

El gobernador Pruneda esperó hasta septiembre de 1679 para que alguien se ofreciera para ser alcalde. Su espera fue en vano, y envió el informe a la Audiencia de México, que tardó casi un año en responder.

 

A inicios de 1680 seguía sin pretendientes la alcaldía de Monterrey, y tampoco había  respuesta de parte de la Audiencia de México, por lo que el Gobernador Pruneda decidió dejar sin Ayuntamiento a la Ciudad, gobernándola él mismo junto con su teniente Pedro Alfonso del Cagigal y Salinas.

 

Ante la ausencia de aspirantes a alcalde, el gobernador nombra a Diego de Ayala

Pero esa situación era anómala, así que al gobernador Domingo de Pruneda no le quedó más que nombrar alcalde de Monterrey a Diego de Ayala. Por cierto, este Diego era sobrino del alcalde anterior, Joseph de Ayala, sólo que Diego se dedicaba a las armas. Tenía el grado de General y el título de Caudillo, porque participó en acciones militares en Coahuila contra los indios.

 

Se realizan remates de cargos y regidores municipales

Sin embargo, sí recibió algunas ofertas para regidores y otros cargos:

 

‘Autos seguidos sobre el remate del oficio de regidor de primer voto de ésta ciudad, hecho a favor del capitán Nicolás Ochoa de Elejalde, en $150 pesos, en tres pagos. Alega servicios. Ante el gobernador Domingo de Pruneda’.

 

Algunos se vendieron con facilidades de pago, en tres exhibiciones

 

‘Remate del oficio de alférez mayor, a favor del capitán Andrés González, en $160 pesos, a pagar en tres flotas’.

 

Ante la falta de postores, nombra el gobernador Pruneda funcionarios interinos

Pero no había muchos interesados, por lo que nombró interinamente a algunos mientras aparecía algún postor:

 

‘Don Domingo de Pruneda, gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León, nombra regidor de Monterrey al capitán Juan Bautista de Villarreal, que se ha ocupado en muchas ocasiones en oficios reales’, interin que el oficio se remata. Se incorporan al título la real cédula fecha en Madrid a 7 de noviembre de 1678 que transcribe a su vez la de la reina doña Mariana de Austria de 31 de noviembre de 1674, sobre que los oficios que estén vacíos se pongan en arrendamiento o que se ocupen en interin’.

 

‘El gobernador don Domingo de Pruneda nombra regidor de ésta ciudad al capitán Miguel de la Garza Falcón, “quien se ha ocupado en diferentes oficios de república”, ínterin se remata este cargo de acuerdo a las reales cédulas de 31 de diciembre de 1674 y de 7 de noviembre de 1678, cuyos textos se insertan’.

 

… Y los frailes fueron instruidos para convertirse en humanistas

La nueva oleada de frailes que estaban de paso en la Ciudad, mientras recibían instrucciones para ir a Tejas, se les imbuía una visión más humanista y sobre todo antiesclavista, que abría las puertas de las órdenes eclesiásticas, militares y de servicio público a todas las castas. Esto en el convento de religiosas de Santa María de Gracia, que pudo haber estado cerca de donde hoy está el Museo de las Culturas Populares. 

 

Una vecina ‘dona’ un esclavo al convento Santa María de Gracia

‘Doña Jerónima de la Cueva, viuda, vecina de esta Ciudad, hace donación  al convento de religiosas de Santa María de Gracia, de esta Ciudad, de un mulatillo, mi esclavo, nacido en mi casa, llamado Miguel de Gracia, que hoy será de dos o tres años, poco más o menos, para que sirva... en oficio de sacristán de su iglesia y demás menesteres en que le ocuparen’

 

Al principio los naturales no podían casarse

Durante los primeros años de la Ciudad, los indígenas sólo recibían el bautismo para que fueran hijos de Dios, y los Santos Óleos para bien morir. Pero como se les consideraba “muy nuevos en la fe” no se les daba la Primera Comunión o la Confirmación y por tanto no podían casarse. Sin embargo en esta época se autoriza a los frailes para dar los sacramentos completos a los que fueran de ‘segunda Generación’ de cristianos; aquí vemos la certificación del alcalde Diego de Ayala de que se había impartido el sacramento del matrimonio a un grupo de parejas indígenas:

 

‘Certificación de fray Juan de Salas, predicador y guardián del convento de San Andrés y cura doctrinero de los naturales de ésta ciudad y del valle y Real de las Salinas, de un matrimonio colectivo de parejas de indios, mencionando sus nombres y los de sus hijos’.

 

Libera el alcalde Diego de Ayala, uno de sus esclavos

El propio alcalde, Diego de Ayala, dio el ejemplo al liberar a uno de sus esclavos. Generalmente al ser liberados tomaban el apellido de su libertador, si es que no tuvieran ya el nombre de su padrino de bautismo:

 

‘El Capitán Diego de Ayala, vecino de esta Ciudad, otorga carta de libertad a favor de Jerónimo, su esclavo, "mulato, color pardo, cariabultado, que es de edad de treinta y cuatro años, poco más o menos, de cuerpo recto, de mediana estatura’

 

Toma la minería un segundo aire en la Ciudad

En esta época se multiplicaba la minería, aquí vemos el denuncio de una mina, que ya había sido explotada y de nuevo deseaba explotarse; estaba ubicaba en el ‘Cerro de la Parra’ que debe ser alguna de las puntas de la Loma Linda

 

‘Nicolás de Lugo, vecino de ésta villa, denuncia la mina de Jesús Nazareno, que despobló José de Aldabalde, en el cerro de la Parra’

 

Se utilizan los equinos en la minería

Se conoce el caso de una mina localizada en un lugar no identificado actualmente, pero que utilizaba un molino accionado por la fuerza de un equino, para la molienda del mineral bruto y facilitar su ‘lavado’ en los ojos de agua.

 

‘El sargento Juan de Peña, minero en términos de esta ciudad, denuncia el ojo de agua del Rincón de las Cobrizas, para lavar metales y el sitio necesario para fundar molino de fundición de a caballo’.

 

Comienzan las expediciones evangelizadoras partiendo de la Ciudad

En este año de 1679 iniciaron las expediciones evangelizadoras, donde un grupo de frailes iban acompañados de algunos militares, para entablar diálogo con los indios; iban acompañados de “indios ladinos” es decir que hablaban español y lengua indígena para servir de traductores.

 

En bancarrota el Ayuntamiento, pide dinero prestado a Cadereyta

La falta de gobierno y por tanto de recaudación, llevó al gobierno de la Ciudad a la ruina lo que obligó a que los escasos miembros del Cabildo tuvieran que pedir prestado al Cabildo de Cadereyta para las ceremonias de recepción del nuevo gobernador. No sabemos si se realizó el préstamo, pues Cadereyta también pasaba por mal momento:

 

‘El Cabildo de Monterrey pide que el de Cadereyta le preste $200 pesos en reales, para los gastos del recibimiento del nuevo gobernador, don Domingo de Vidagaray’.

 

Con gobernador nuevo (Videgaray), se retoma la costumbre de elegir funcionarios 

Llegó Domingo de Videgaray como gobernador a principios de 1881, con la instrucción de la Audiencia de México, de volver al antiguo método de elección de funcionarios municipales con lo que Junio de 1681 Monterrey de nuevo tendrá su Cabildo electo.

 

En estos años, incluso con complicaciones en la organización del Cabildo, nuestra Ciudad fue pieza clave para la colonización de Tejas.

Continuará…

 

 

Fuentes

https://academia.edu/resource/work/45242913

Los orígenes del sistema fiscal en México: del imperio azteca al imperio español, siglos XVI-XVIII

Los orígenes del sistema fiscal en México: del imperio azteca al imperio español, siglos XVI-XVIII

academia.edu

ARCHIVO HISTÓRICO DE MONTERREY 

COLECCIÓN PROTOCOLOS 

VOLUMEN 11, EXPEDIENTE 1, FOLIO 200 número 75

VOLUMEN  15, EXPEDIENTE 35, FOLIO 4

COLECCIÓN CIVIL 

VOLUMEN 14, EXPEDIENTE 6, FOLIO 26

VOLUMEN 14, EXPEDIENTE 6, FOLIO 3

VOLUMEN 20, EXPEDIENTE 8, FOLIO 2

VOLUMEN 14, EXPEDIENTE 3

VOLUMEN 14, EXPEDIENTE 6, FOLIO 13

VOLUMEN 23b, EXPEDIENTE 12, FOLIO 1H

 

ARCHIVO DE INDIAS

ES.41091.AGI/21//ESCRIBANIA,228A

 

ES.41091.AGI/24//GUADALAJARA,231,L.4,F.108V-109R