01/Mar/2024
Editoriales

Las instalaciones militares de Monterrey, primera parte

Monterrey es una Ciudad con casi 427 años de existencia. En este lapso ha tenido grandes avances y por supuesto, enormes retos que ha debido superar, como es el caso de su seguridad. Para afrontarlo, sus gobernantes han requerido de instalaciones militares, que se han transformado conforme a las necesidades de cada época. Empezaremos esta nueva colección de textos narrando cuáles eran, y en dónde estaban ubicadas las antiguas instalaciones militares.

  

El inicio del Imperio Español

Debemos antes referir que durante su proceso de expansión, los reinos de Castilla y León iban por una parte, expulsando a los árabes de la Península Ibérica, y por la otra conquistando territorios en otros continentes. El primero de ellos fue el de las Islas Canarias en el año de 1504, de ahí luego pasaron a dominar algunas posesiones africanas cercanas como Marruecos, la Guinea Ecuatorial y, a partir de 1542, la recién descubierta América, de donde pasaron a las Filipinas.

 

Así lograron construir uno de los imperios más grandes de la historia universal, que se extendía por 23 millones de kilómetros cuadrados. Tan solo para darnos idea de esto, comparemos el tamaño del Imperio español con la nación más grande de la actualidad, que es Rusia, la cual alcanza apenas los 9 millones de kilómetros cuadrados.

 

Para lograr esta expansión debieron vencer a miles de naciones o pueblos, algunos primitivos como los guaches de las Islas Canarias y otros verdaderamente avanzados como el Imperio Azteca.

 

Para conquistar a todos estos pueblos se requirió de un gran ejército, formado tanto por militares como por aventureros pero, una vez conquistados los territorios, había que asegurarlos mediante una estructura militar formal. El ejército necesario para conservar tan extenso territorio requirió ser de un gran tamaño, con una precisa organización, e instalaciones a la altura del nivel necesario para su defensa.

 

La organización militar del Imperio Español

Los Reyes españoles y sus asesores -el Consejo  de Guerra-, implementaron diferentes formas de organización militar, entre las que destacan:

 

    Para los mares, la Armada Real, integrada por diversos tipos de barcos, algunos para combate, otros para transporte de tropas, y otros más para patrullar las costas pequeñas, es decir, embarcaciones de cabotaje.

    En las fronteras europeas de España, con Francia y Portugal, se encargaba a los marqueses que cuidaran las “marcas”, es decir, la línea fronteriza.

    En las costas se establecían fuertes bien artillados para repeler asaltos marinos. Los más famosos eran el de Sevilla, el de Cádiz, el de San Juan de Ulúa, el de Acapulco, el de Lima, el de Buenos Aires, el de Nutka (Actual Vancouver), el de Monterey en la California, el de Santa Isabel en la Guinea Ecuatorial, y el de Manila.

    En los territorios interiores, ciudadelas, polvorines y maestranzas en ciudades como Madrid, México, y Guatemala, se construyeron Presidios.

 

¿Qué era un Presidio?

La etimología latina de “Presidio” es præsidium que significa guarnición militar. No debe confundirse con “prisión” que viene del latín y prehensio, que significa capturar, coger o asir. El Presidio era una fortificación defensiva para evitar que los indígenas bárbaros penetraran a las regiones ya colonizadas, como ciudades o tierras agrícolas y ganaderas.

 

En los presidios se acuartelaban las tropas, y generalmente eran también centros de población. Los presidios incluían viviendas de los soldados y sus familias, capillas, norias, graneros y otros usos en construcciones de piedra con pocas puertas y ventanas al exterior; y en los espacios abiertos circundantes había huertos y corrales. 

 

En los presidios vivían los frailes, familias de indios, conversos e hispanos, que trataban de probar suerte en tierras remotas, cultivando, cazando o criando ganado; e incluso comerciando.

 

Ubicación de los Presidios más importantes

América tenía dos fronteras terrestres que lindaban con tierras vacantes e inexploradas. En Sudamérica, al sur del virreinato del Río de la Plata y de la Capitanía de Chile, habitaban los mapuches, tribus bárbaras y belicosas. Y en Norteamérica, al norte del Nuevo Santander (hoy Tamaulipas), el Nuevo Reino de León y la Nueva Vizcaya (hoy Coahuila y Chihuahua) había un centenar de tribus genéricamente llamadas chichimecas. En ambas fronteras la estrategia de defensa se basaba en una serie de Presidios.

 

El mando militar de las provincias lo tenía el gobernador, que se auxiliaba de un teniente del gobernador y un alférez real. Así era en la provincia del Nuevo Reino de León, como lo podemos ver en este fragmento de otorgamiento de mercedes:

 

“En la ciudad de Nuestra Señora de Monterrey a veinte días del mes de Septiembre de 1596... El dicho Gobernador Capitán General Diego de Montemayor…”

 

El Presidio de Monterrey

Monterrey era asolado recurrentemente por indios bárbaros. Originalmente los propios vecinos dirigían la defensa, pero ya para 1600 Monterrey tenía su presidio, lo que se advierte en el siguiente documento que Diego de Montemayor envía:

 

seis soldados de presidio; cantidad de vacas, bueyes, rejas (de arado), ropa...” para ayuda de los vecinos del rumbo de la Huasteca (tamaulipeca) posiblemente algún punto al sur de Monterrey como la Boquilla, la Pastora o el Río Canoas.

 

Seguramente el Presidio de Monterrey tenía su asiento en las Casas Reales (actual Museo Metropolitano de Monterrey) que, como despacho del gobernador era comandancia, armería, y sus corrales estaban en lo que hoy es la plaza Hidalgo, y los soldados vivían en sus casas en la propia Ciudad.

 

La jurisdicción del Presidio de Monterrey

El presidio de Monterrey se ocupaba principalmente de la seguridad de la Comarca de Monterrey que, como cabecera del reino, también apoyaba los asuntos de toda la provincia del Nuevo Reino de León enviando expediciones incluso hasta extraterritoriales.

 

El gobernador del Nuevo Reino de León, como comandante de las milicias de todo el reino, tuvo entre la fundación y el año de 1700 el mando militar de los presidios de San Gregorio de Cerralvo y de San Juan Bautista de Cadereyta.

 

PRESIDIO DE SAN GREGORIO DE CERRALVO

 

En el Real de Minas de San Gregorio de Cerralvo, fundado en 1628, sus alcaldes mayores eran capitanes de guerra del presidio que, además de la tropa, contaban con una  compañía volante. El Presidio resguardaba la jurisdicción correspondiente a Cerralvo, mientras que la compañía volante salía, incluso, fuera del territorio del Nuevo Reino de León.

 

Funciones de una Compañía Volante

La compañía volante era un grupo integrado por militares de línea y vecinos que formaban un regimiento de caballería ligera, es decir que realizaba incursiones cortas y rápidas, para sorprender a los indios; usaban armadura de cuero o capas gruesas de algodón, llevaban, lanza, espada y daga; además de escudo y casco de cuero.

 

Salían a patrullar al alba y regresaban al atardecer, no llevaban equipo pesado o carretas. 

 

Mientras que las tropas presidiales vigilaban los movimientos de los indios y les hacían la guerra cuando los tenían cerca, usaban cañones y arcabuces.

 

Nombramiento  de Capitán de un Presidio

Veamos el nombramiento de Capitán del Presidio de Cerralvo a Jacinto García de Sepúlveda otorgado por el gobernador Martín de Zavala:

 

“(1652) Título de capitán del presidio de la villa de Cerralvo hecho a favor del capitán Jacinto García de Sepúlveda. Ante el gobernador Martín de Zavala. Monterrey, 30 de Noviembre de 1652”.

 

Quería retirarse el alguacil de Cerralvo

El segundo al mando de los presidios era el Alférez quien era también el contador y administrador del presidio. Aquí vemos una solicitud de retiro de un alguacil de Cerralvo que sirvió durante veinte años, doce de ellos en ese lugar:

 

“(1664) Diligencias sobre la solicitud del alférez Agustín de Saldívar, para retirarse como soldado del presidio de Cerralvo por falta de salud. Le fué concedido, sustituyéndole Melchor de los Reyes. Señala 20 años de servicios; 12 en Cerralvo, donde sentó plaza el 4 de diciembre de 1662. Alega méritos de sus antepasados en la pacificación y conquista de éste reino. Ante el Ayuntamiento de Monterrey, gobernando por muerte de don Martín de Zavala”.

 

Las carencias del presidio de Cerralvo

En este documento de finales del Siglo XVII, se advierten las carencias que padecía el Presidio de Cerralvo, por lo que piden al gobernador Fernández de la Ventoza les adelante un año de sus salarios.

 

Se debe considerar que el término ‘que lo es vivo’ quiere decir que ‘está en servicio activo’:

 

“(1692)El Capitán don Agustín de Ortega "que lo es vivo", el Alférez Francisco Báez de Benavides, Diego García, Gaspar de Treviño, Bernardo de Benavides, Juan de Benavides, Juan de la Riva, Diego Sáenz, Francisco Vela, Juan García, Nicolás García, Marcos de los Reyes y José de Salinas, soldados de presidio, otorgan poder al Capitán don Gaspar de Larrañaga, ensayador de la real caja de la ciudad de Zacatecas, y al Capitán Francisco Páez, vecino de dicha Ciudad, para que cobren adelantado el sueldo del año de 1693, que son 6,125 pesos en plata, 725 del Capitán y 450 de cada soldado. Lo piden porque "... a causa de las muchas operaciones que se han ofrecido en esta frontera contra los indios de su contorno, estando siempre en guerra viva, con las armas en las manos, están faltos de caballos, armas, vestuario y otros pertrechos, y para poder proseguir en el real servicio necesitan proveerse de todo lo necesario..." Ante el Capitán Juan Bautista Ruiz, Alcalde Mayor, también otorgante. Testigos el Alférez Juan Ruiz y el Alférez Antonio García. De asistencia Juan Bautista Chapa. Villa de Cerralvo, 20 de noviembre de 1692. Se agrega la certificación de firmas por el Gobernador Fernández de la Ventoza.”

 

 

SAN JUAN BAUTISTA DE CADEREYTA

 

San Juan Bautista de Cadereyta, es un pueblo fundado en 1637 junto a la villa del mismo nombre. 

 

Nombramiento de Alonso de León

Tal vez el más famoso de los capitanes del presidio de Cadereyta, es Alonso (Pérez) de León militar y cronista que nos ha legado las primeras narraciones de la vida de nuestro estado y de la región noreste:

 

“(1652) Título de capitán del presidio de la villa de Cadereyta, hecho a favor del capitán Alonso de León. Monterrey, 22 de diciembre de 1652.”

 

Intentona de colonizar Tamaulipas

Aquí tenemos uno de los primeros intentos fallidos por adentrarse y colonizar la indómita tierra de los fieros Tamaulipas. La expedición se dirigía a lo que hoy es Matamoros, el “Río Palmas”, antiguo nombre del Río Bravo, donde se advierte claramente que las tropas de los presidios podían salir de la jurisdicción del Nuevo Reino de León:

 

“(1853) Orden dada al capitán Alonso de León, justicia mayor y capitán a guerra del presidio de la villa de Cadereyta, para que haga jornada al puerto y río de palmas y para que se junte con la gente del puerto de Tampico, provincia de la Guasteca en el lugar convenido. Se asientan las instrucciones para fundar población intermedia entre Monterrey y aquel puerto. Ante el gobernador Martín de Zavala. Villa de Cerralvo, 22 de noviembre de 1653.”

 

En aquel tiempo “Emburraban” yeguas

Abro paréntesis para comentar una curiosidad que nada tiene qué ver con las instalaciones militares, pero la encontré casualmente en la investigación: un soldado de Cadereyta pidió permiso al gobernador Juan Pérez Merino de registrar un fierro para marcar ganado, y también para “emburrar” a unas yeguas, es decir, juntar sus yeguas con burros, para procrear mulas, pues no todas las castas tenían permitido poseer equinos.

 

“(1693) Antonio Guerra, soldado del presidio de la villa de Cadereyta, registra el hierro (dibujado al margen) para señalar sus caballos y yeguas y pide licencia para emburrar una o dos manadas de yeguas. Ante el gobernador don Juan Pérez Merino.”

 

La estructura de las defensas comenzaría a cambiar a partir de 1700 con la llegada a la corona española de la dinastía de los Borbones, que modernizaron al imperio español y desde luego, al Nuevo Reino de León.

Continuará…

 

 

FUENTE

ALONSO DE LEÓN, Relación y Discursos del Descubrimiento, Población y Pacificación del Nuevo Reino de León, temperamento y Calidad de la Tierra.

ARCHIVO HISTÓRICO DE MONTERREY

PRINCIPAL

Volumen 5, expediente 1

PROTOCOLOS

Volumen 5, expediente 1, folio 41 No. 108.

Civil

Volumen 21, expediente 7 folio 9; 

Volumen10, expediente 15;   

Volumen 8, expediente 29,  folio 42.