01/Mar/2024
Editoriales

Las instalaciones militares de Monterrey. Cuarta parte

Durante el periodo en que España y México ejercieron soberanía sobre Tejas, la falta de seguridad mantenía semi poblado ese territorio, pues las tribus feroces atacaban a los colonos que se defendían débilmente aunque había brigadas que las combatían. Sin embargo, al culminar la guerra de invasión -en 1848- Estados Unidos de América se apropió de esos territorios y potenció el incipiente proceso genocida de las brigadas obligando a que las tribus texanas migraran al sur del Río Bravo. 

 

Los indios expulsados de Texas atacaban los pueblos neoloneses

Así que miles de indios recién llegados atacaban a las poblaciones neoleonesas, sumándose a las tribus endémicas de la región. Lo más lógico era que llegaran refuerzos militares del Centro del país, pero el ejército federal estaba siempre combatiendo los innumerables golpes de estado, cuartelazos y revueltas. Por ello y ante la falta de recursos locales para mantener a una milicia cívica, los propios vecinos se organizaron para combatir a los indios salvajes.

 

Como la invasión norteamericana desapareció la Comandancia General de los Estados Internos de Oriente, hubo de crearse el Ejército del Norte, cuyos primeros comandantes fueron Mariano Arista, Pedro de Ampudia, y Rómulo Díaz de la Vega. Sin embargo, los problemas no habían terminado con la rendición frente a los norteamericanos, por lo que esa posición militar estuvo vacante y con interinatos hasta 1853 cuando la dictadura de Santa Anna colocó a Onofre Díaz a la cabeza.

 

De los “comancheros” salieron grandes militares

De Nuevo León, fueron sus pueblos norteños los más afectados por los ataques indígenas, forzando a que en Lampazos surgieran entre sus habitantes los grandes “comancheros” Francisco Naranjo, Santiago Vidaurri, Juan Zuazua, y otros.

 

La Casa de las Águilas era Cuartel Maestre

Como de 1848 a 1850 el estado de Nuevo León no tenía tropas formales, el gobierno del estado debía sostener los gastos del ejército federal. Veamos al gobernador Parás ordenando al alcalde de Monterrey pagar las pasturas de la caballería del “cuartel Maestre” de la Federación ubicado en la Casa de las Águilas (Morelos entre Dr. Coss y Diego de Montemayor) que fuera también cuartel Maestre de los norteamericanos:

 

“(1848) Oficio del Gobierno del Estado de Nuevo León al Sr. Alcalde 1º de esta capital, informando que el Cuartel Maestre solicita al Gobierno le envíe 500 ó 600 fanegas de maíz el cual ha de pagarse a razón de 3 pesos cada una; y que será este de esta jurisdicción de donde se enviará este pedido. Firma y rúbrica: José María Parás y Santiago Vidaurri.”

 

 

En La Ciudadela se concentraba gran parte de las fuerzas federales, pero en realidad era sólo una caballeriza, por lo que los militares vivían en alguna casa propia o de huéspedes. 

 

El cuartel del Hospital Nuevo estuvo muy descuidado

También estaba en pésimo estado el Cuartel de Hospital Nuevo (hoy Centro Cultural Colegio Civil), los militares que llegaban a la ciudad no encontraban alojamiento oficial y recurrían a los mesones en los que se hospedaban, pasando la cuenta de sus viáticos al ayuntamiento de Monterrey, que no tenía presupuesto para ello. A eso se debe que el alcalde José María De la Garza y Garza gestionó ante el gobernador el decreto siguiente: 

 

“(1849) Decreto num.56 del Gobierno de Nuevo León al Alcalde 1o de Monterrey. Las casas que sean destinadas a mesones ú hospedajes públicos, no podrán ocuparse para cuarteles o alojamientos militares. Rúbrica de José María Parás, Gobernador y Santiago Vidaurri, Secretario.”

 

Impulsa el presidente Herrera la construcción de instalaciones militares

El presidente de la república José Joaquín de Herrera (tercer mandato 1848-1851) temiendo una nueva invasión intentó reorganizar al ejército nacional, que sirviera a la vez en la lucha contra indios y salteadores. Y para ello propuso la construcción de cuarteles, fuertes y fortines en todo el país, además de la profesionalización de los soldados y prohibió el reclutamiento forzoso.

 

Desde luego que esto se reflejó en Nuevo León y se ordenó al alcalde de Monterrey que suspendiera todo gasto imprescindible para la adquisición y construcción de un cuartel para la Guardia Nacional:

 

“(1849) Para dar el debido cumplimiento a la circular No. 21 del Gobierno del Estado de 10 del corriente, que dispone que los Ayuntamientos a la brevedad procedan a la creación de cuarteles para la guardia nacional es indispensable suspender todo otro gasto que no sea el preciso para alumbrado del cuartel según ordena dicha circular.”

 

El cuartel de la calle Hidalgo

No hay suficiente información, pero el Ayuntamiento se hizo de un terreno -al parecer vacante-, propiedad de un Tomás Guerrero, ubicado en el camino Real (calle Hidalgo) y el Río Santa Catarina, cerca de la actual iglesia de San Luis Gonzaga, convirtiéndolo en cuartel:

 

“(1849) La casa de Tomas Guerrero seria tomada como cuartel mientras la tropa encontraba otro lugar. firma”

 

El caos político nacional lleva a la Dictadura de López de Santa Anna

A nivel nacional se celebraba una ‘cena de negros’ entre 1849 y 1852. En el ínterin se pronunciaron diez planes revolucionarios, se sucedieron cuatro presidentes de la República y finalmente el Plan del Hospicio en Guadalajara, el 20 de octubre se 1852 estableció una dictadura que, en lo medular decía:

 

“Art. 1° -La Nación Mexicana es una sola e indivisible, y constituida bajo el sistema federal, popular representativo.

 

Art. 2o.--Cesan en el ejercicio de sus funciones, y por voluntad de la Nación, todos los poderes públicos que hayan desmerecido o desmerezcan la confianza pública.

 

Art. 3o.-Se organizará un poder ejecutivo depositado en una persona, la que, mientras se nombra el presidente interino, restablecerá el orden y la justicia en la República, afianzará las instituciones, garantizará la independencia, y de pronto atenderá a la seguridad de los Estados fronterizos.

 

Art. 10. -Toda corporación o individuo que se opongan al presente plan, o que preste auxilio a los poderes que él desconoce, son responsables con su persona y bienes, y serán tratados como enemigos de la independencia y unidad de la República.

 

Art. 11.-En atención a que los eminentes servicios que el Excmo. señor general don Antonio López de Santa Anna ha prestado al país en todas épocas, lo hacen digno de la gratitud nacional, a que en los grandes conflictos de la República ha sido siempre el primero que se ha prestado a salvarla, y a que S. E, ha salido voluntariamente del territorio mexicano; luego que se haya organizado el gobierno de que habla el artículo 3o. de este plan, el Ejecutivo provisional invitará a dicho señor general para que vuelva a la República cuando lo estime conveniente.”

 

Como murió Lucas Alamán, a quien Santa Anna respetaba,

 se quedó con todo el poder

El cerebro intelectual de este Plan del Hospicio era el conservador y patriota guanajuatense Lucas Alamán, pero como falleció el 2 de junio de 1853 la nación quedó en las caprichosas manos del mismísimo dictador Antonio López de Santa Anna.

 

El Ayuntamiento de Monterrey apoya Plan del Hospicio en favor de Santa Anna

Y como se esperaba, el Ayuntamiento de Monterrey se pronunció el 20 de enero de 1854 a favor del movimiento del Hospicio:

 

“En la Ciudad de Monterrey a las siete de la noche del día 20 de Enero de 1853. Reunidos en sus casas consutoriales el Ayuntamiento de esta capital se dió lectura á la invitación y pronunciamiento hecha la noche de ayer para las tropas que guarnecen esta capital en La Ciudadela bajo la presidencia del Señor Jasinto Coronel de Artillería Don Onofre Días por el cual se secunda el que se hizo en la ciudad de Guadalajara el día 20 de Octubre del año anterior y el de los Fresnos por el Señor coronel Don Valentín Cruz en ocho de Diciembre del mismo año: los cuales vistos y meditados con bastante detenimiento por lo que debí dar ello mismo, este Ayuntamiento convencido de que esta de la voz de la Nación, adopta el referido pronunciamiento en los terrenos contenidos en la siguiente proporción. Única. El Ayuntamiento de esta Ciudad se adhiere al Plan proclamado en la ciudadela por el Señor Teniente coronel de Artilleria Don Onofre Diaz con la sola adición al artículo 5o. de dicho Plan que el cargo del primer mandatario del Estado en el caso de negativa del Ciudadano Señor Presidente de Tribunal Supremo de Justicia del mismo recaiga en la primera autoridad local de esta capital (ilegible) se hace el nombramiento conforme á nuestras leyes constitucionales. Con lo que se concluyó esta acta que firmaron los miembros  que componen la espresada corporación. Firmas”

 

Desaparece Santa Anna los poderes estatales y prepara 

el regreso de Pedro Ampudia

 

El Congreso del estado fue desconocido y disuelto; Agapito García Dávila, gobernador constitucional fue depuesto y sustituido por el presidente del tribunal Juan Nepomuceno de la Garza y Evia, solo para que el primer semestre de 1854 Santa Anna enviara a Pedro de Ampudia, por segunda vez gobernador del Departamento de Nuevo León.

 

Divide Santa Anna a Monterrey en ocho cuarteles

Para mejor dominio de la nación, Santa Anna dividió el país en “cuarteles” que no eran estructuras militares sino sus divisiones municipales que servían para fines electorales, censales, de sanidad y sus excéntricas medidas fiscales. Aquí Pedro de Ampudia recibió la orden de dividir Monterrey en ocho cuarteles:

 

“(1853)Del Gobierno del Estado de Nuevo León a el Alcalde 1° de Monterrey. Decreto del Presidente de la República, Antonio Lopez de Santa-Anna [sic]. En el que se informa del establecimiento de ocho prefectos para los ocho cuarteles mayores en que está dividida esta Capital. En el mismo se explican las atribuciones que ellos tendrán. Rúbrica del Gobernador Pedro de Ampudia y del secretario Santiago Vidaurri.”

 

Surgen los “Indios piratas”, y se prohíbe el cabello largo

Los asaltos de los indígenas e incluso las incursiones a la Ciudad no cesaban, y como siempre ha habido en la Ciudad algunos malhoras aparecieron algunos “imitadores de indios” que cometían fechorías disfrazados de nativos, por lo que el gobierno del Departamento prohibió el cabello largo:

 

“(1954) Circular del Sr. Francisco Margáin, oficial mayor, sobre que el Gobernador dispone que V.S. cuide de que en el Distrito de su mano ninguna persona porte en los sucesivo el pelo de más de cinco pulgadas de longitud debido a que hay muchos malos mexicanos que cometen sus piraterías disfrazados de indios bárbaros y que a ésto contribuye ese uso incivil que se ha introducido de cargar el pelo excesivamente largo. Dirigida al Sr. Alcalde 1o. de esta Capital.”

 

Mientras el gobierno de “Su Alteza Serenísima” gastaba en excentricidades y lujos de una ridícula Corte en Ciudad de México, se sostenía al ejército cobrando altos impuestos.

 

“(1954) MINUTAS DE OFICIOS CON EL GOBIERNO DEL NUM. 83 AL 161 EN EL MES DE FEBRERO 1- Sobre distribución de la contribución para la guerra de los indios, el Gobierno se dispone se derrame entre los individuos que puedan satisfacerla con excepción de los ministrales. Firma Pedro Ampudia…”

 

Santa Anna pretendía consolidar una dictadura militar, utilizando los recursos de los Departamentos y Ayuntamientos en la construcción y rehabilitación de las fortalezas militares, desde luego, cargándole el costo a los contribuyentes. Obviamente que el ejecutor de estas obras en Nuevo León fue Pedro de Ampudia, quien las construyó, dejando varias inconclusas:

 

FORTÍN AL NORTE DEL OBISPADO

 

Entre el Cerro del Obispado y el Cerro de las Mitras, para cubrir el antiguo camino al Topo Chico -en lo que hoy es la colonia Mitras-, se construyó un edificio cuadrado de piedra, con adarves (plataforma elevada sobre las murallas de castillos, fuertes y otras estructuras militares, donde se colocan cañones o se dispara a los agresores) de madera, contando con dormitorios, armería, noria, cocina y establo.

 

FORTÍN AL NOROESTE DE LA CIUDAD

 

Cercano a lo que hoy es M. M del Llano y Tapia, se intentó construir un fortín cuadrado, pero solo logró construir una “L” de piedra con adarve de madera, que no llegó a ser más que un espiadero. Alcanzó a construirse un foso que acabó siendo abrevadero para ganado.

 

FORTÍN AL NORTE DE LA CIUDAD

 

Entre el fortín del noreste y La Ciudadela (Tapia y Villagómez) se intentó construir otro fortín, pero no pasó de ser sólo un proyecto.

 

LA CIUDADELA

 

La inconclusa Nueva Catedral que había servido de Ciudadela (Recinto de fortificación permanente en el interior de una plaza, que sirve para dominarla o de último refugio a su guarnición) en la Batalla de Monterrey y en la Invasión Norteamericana, que seguía aprovechándose para esos menesteres, se restauró y colocó una gola (puerta), en el adarve de piedra ocho cañones, un foso, se agregaron torreones, se mejoraron los establos y se construyó un polvorín. Ya tenía armería, dormitorios, calabozos y cocina.

 

 

LA MURALLA

 

En lo que hoy es Platón Sánchez y M. M. del Llano se intentó construir un fortín cuadrangular; que quedó solo en una muralla con adarve de tierra, y no fue más que un espiadero. En torno a esta estructura se formó el Barrio de la Muralla, actualmente Barrio de la Luz.

 

LAS TENERÍAS 

 

Este edificio que alguna vez se había pretendido fuera hexagonal, se modificó para que tomara forma de estrella de ocho picos, se construyeron solo dos metros de los muros (que debieron ser cuatro).

 

FORTÍN DEL DIABLO

 

Aunque estaba en los planes de Ampudia, no se realizaron grandes obras al viejo fortín; acaso se desmontó y rehabilitó el foso.

 

FORTÍN DE GUADALUPE 

 

En el lado sur del Río Santa Catarina en lo que hoy son los límites de Monterrey y Guadalupe, se construyó un fortín cuadrangular de 20 metros de lado y muros de piedra de 4 metros, con adarve de madera. Además cuatro serpentines (cañones de pequeño calibre), tenía la gola hacia el oeste, un foso y al interior había dormitorios, armería, polvorín, establo, noria. Este fue uno de los más completos que se construyeron.

 

FLECHA DE LA PURÍSIMA

 

Al sur de la Plaza de los Arrieros (actual Plaza de la Purísima) se instaló una serie de fosos y trincheras que daban hacia el Río Santa Catarina, en una suerte de trincheras. 

 

EL FUERTE DEL PUENTE NACIONAL 

 

En lo que hoy es el cruzamiento de la avenida Hidalgo y la calle 20 de Noviembre existió el Puente Nacional (antes Puente Real) que en el extremo sur se construyó una parte del que debió ser un fortín cuadrado. 

 

El Inicio del ocaso de López de Santa Anna

Estas fueron las  estructuras militares que se construyeron en la Ciudad por la dictadura de Santa Anna. Como sabemos, en 1854 estalló la revolución de Ayutla, y para evitar que los exiliados durante la dictadura volvieran, un soberbio Santa Anna exigió pasaportes para ingresar al país.

 

“(1954) Decreto del Sr. Antonio López de Santa - Anna sobre que durante el estado en que se halla la frontera de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, por la sublevación que ha tenido lugar en algunos puntos del primer Departamento de los citados, y por las incursiones de los indios bárbaros, no se permitirá a ninguna persona el paso al otro lado del Río - Bravo sin el correspondiente pasaporte de la autoridad militar conforme a las leyes de la Nación. Dirigido al Sr. Pedro de Ampudia quien posteriormente lo envió al Sr. Alcalde 1o. de esta Capital.”

 

Arrebata Vidaurri a Santa Anna la jefatura de los militares en Nuevo León

Santa Anna creyó que los militares le apoyarían incondicionalmente pero no fue así. Al menos no en el estado de Nuevo León, que apoyaron a Santiago Vidaurri, comandante de la fuerza contra los indios en la frontera. El lampacense, luego de ponderar la situación política, se inclinó para el lado de los revolucionarios de Ayutla, por lo que el santannista Onofre Díaz partió de Monterrey sin defender la plaza, rumbo al centro de la República, quedando Santiago Vidaurri de gobernador.

 

Los cuarteles fueron adecuados para cárceles

Como dato adicional, los cuarteles también servían de cárcel. Veamos cómo cuatro mujeres fueron trasladadas del cuartel de las Águilas, a las “arrecojidas”, un convento de religiosas:

 

“(1856) CONDENAS DE REOS 1856… 20- El Gobernador dispone que cuatro indias que se hayan en el cuartel de las águilas; pasen a las arrecojidas…”

 

El gobernador Vidaurri revive las instalaciones militares

de Santa Anna - Ampudia

Santiago Vidaurri, previendo enfrentamientos militares con el presidente Comonfort derivados del uso de los impuestos de las aduanas, se preparó con reclutamientos masivos de voluntarios y forzados. Además revivió todas las instalaciones militares construidas por Ampudia, incluso en La Ciudadela se instaló un aposento para el gobernador

 

(1857) Circular. del estado de Nuevo León y Coahuila. Con frecuencia escucha el gobernador noticias de las autoridades de los pueblos fronterizos sobre las carnicerías, robos y depredaciones de todo género que cometen los indios bárbaros contra los ciudadanos de aquellos pueblos. El gobernador manifiesta que no dispone que ese pueblo y los demás que no sufran aquella plaga remitan a la tesorería del estado para cuando sea necesario alistar y poner en marcha algunas fuerzas, lo comunica al alcalde 1° para su inteligencia. Rúbrica de Jesús Garza Gzz.

 

Claro que el hábil gobernador Vidaurri tomaba como excusa para el reclutamiento forzado, el combate a los indios, aunque estaba previendo enfrentamientos contra el gobierno de la República.  

 

Sin embargo, el abuso de la leva obligatoria fue una de las causas por las que Vidaurri pasó de ser un gran líder regional a un gobernante mal visto, pues muchos jóvenes hubieron de migrar al centro de la República o a Estados Unidos para evadir el reclutamiento forzoso.

 

Continuará… con las instalaciones militares en dos grandes gestas nacionales: la Guerra de Reforma y la Invasión Francesa.

 

 

FUENTES

ARCHIVO HISTÓRICO DE MONTERREY 

COLECCIÓN Impresos II 

Volumen 9, expediente 1, folio 113

Volumen 16 expediente, 1, folio 42

Volumen 94 expediente, folio 2

Volumen 27 expediente, 2, folio 39

Volumen 9 expediente, 2, folio 70

Volumen 13 expediente, 5, folio 50

 

COLECCIÓN Misceláneo 

Volumen 26 expediente, 15, folio 14

Volumen 24 expediente, 14, folio 1

Ramón Alcaraz, José María Iglesias, Manuel Payno, Guillermo Prieto et altre, Apuntes para La historia de La Guerra entre México y los Estados Unidos, CONACULTA.

Juan de Dios Arias, Vicente Riva Palacio, Julio Zárate et altre, México a través de los Siglos, Editorial Cumbre.

 

Real Academia de la Lengua Española