13/Apr/2024
Editoriales

Los alcaldes de Monterrey. Cuadragésima segunda parte

Para el año de 1848 nuestro México ya era un país derrotado militar y políticamente, mientras Estados Unidos de América se erigía como el gran conquistador y vencedor. Acaso le  faltaba para formalizar la ‘compra’ de los territorios nórdicos mexicanos, la firma de un tratado que se llevaría a cabo en la Villa de Guadalupe Hidalgo, dentro del Distrito Federal.

   Aunque la tragedia nacional era enorme, en nuestra Ciudad, gobernada por los invasores desde 1846, el ambiente era distinto. La población se había habituado al trato despectivo de los soldados gringos y su único consuelo era que algunos guerrilleros no cesaban de atacarlos sin mayores consecuencias, pero ridiculizando a las tropas que custodiaban el estado, mientras el grueso de sus efectivos se habían ido a invadir la Ciudad de México.

   En esa tesitura, hubo elecciones municipales y como presidente del Cabildo de Monterrey resultó electo José María De la Garza y Garza.

 

José María De la Garza y Garza, alcalde primero de Monterrey, del 1º de enero al 31 de diciembre de 1848.

 

En Monterrey se decía que México ofrecía al invasor los territorios al Norte de una línea  que mantuviera a San Antonio del Béjar, Monterey, y Alta California dentro del territorio nacional. Pero los insaciables estadounidenses querían más y circulaban rumores de que todo México sería absorbido por Estados Unidos de América. También corría la especie de que la frontera sería el Norte del estado de San Luis Potosí.

 

Los soldados norteamericanos arrebataban de todo a los reineros, 

incluso robaban a su propio ejército

Mientras eso se decidía, los soldados y mercenarios norteamericanos se habían envalentonado, y empezaron a acumular en calidad de botín de guerra todo tipo de objetos de los mexicanos vencidos. Incluso robaban hasta a su propio ejército; aquí vemos que en enero de 1848 se denunciaba el robo de un yunque propiedad del ejército norteamericano:

  “(19 de enero) A CAUSA DEL ROBO DE TRES YUNQUES DE LA MAESTRANZA AMERICANA, EL ENCARGADO DEL JUZGADO 1º CONSTITUCIONAL DE MONTERREY PREVIENE A LOS JUECES DE GUADALUPE, LABORES, ANCÓN, SAN JERÓNIMO, SAN PEDRO, ESTANCIA DE LOS TIJERINAS Y DE LA 1ERA., 2DA., 3ERA. Y 4TA. SECCIÓN, QUE SI "HALLADOS QUE SEAN, SÍ ES EN PODER DE AMERICANO, ME LO PRESENTARAN CON TODO Y PRESO; PERO SÍ FUERE AMERICANO, ME DARA CTA. (cuenta)”

 

… Y resultó que el ladrón había sido un soldado de los llamados Ranger de Texas.

 

El alcalde De la Garza, como sus antecesores, reclamaba 

los impuestos que los invasores se adjudicaban.

Desde septiembre de 1846 los alcaldes de Monterrey reclamaron con gallardía al ejército invasor que entregara la recaudación de los impuestos nacionales y estatales. Sin embargo, el gobernador militar norteamericano John E. Wool, informó que todo lo recaudado quedaría en manos de los norteamericanos, es decir, lo tomó todo como botín de guerra:

   “(11 de enero) POR ORDEN DEL BRIGADIER GENERAL WOOL, IRVIN MC DOWELL, JEFE DEL EJÉRCITO DE OCUPACIÓN AMERICANA EN MONTERREY, INFORMA QUE TODAS LAS RENTAS ANTERIORMENTE AUTORIZADAS E IMPUESTAS POR LAS LEYES MEXICANAS, CIUDADES O VILLAS, SERÁN COLECTADAS PARA BENEFICIO DE LOS ESTADOS UNIDOS”

 

Avisa su regreso el gobernador Parás, pero Wool lo acepta solo como visitante

Para fines de enero, una vez derrotado el país, casi habían cesado las acciones bélicas, dándose las condiciones para que el recién electo gobernador José María Parás regresara a Monterrey. Así lo hizo saber al alcalde José María De la Garza y Garza, y al propio gobernador norteamericano Wool, quien aceptó que Parás “visitara” la ciudad, más no a entregarle su administración:

   “(28 de enero) JOSÉ MARÍA PARÁS HACE SABER AL JEFE DE LA FUERZAS AMERICANAS EN MONTERREY, QUE EL CONGRESO SE HA SERVIDO NOMBRARLO GOBERNADOR DE NUEVO LEÓN, EN SUSTITUCIÓN DE FRANCISCO DE P. MORALES. POR TAL MOTIVO, SOLICITA SE LE BRINDEN LAS GARANTÍAS NECESARIAS PARA TRASLADAR LA CAPITAL ADMINISTRATIVA Y TERRITORIAL A LA CIUDAD DE MONTERREY. EN TRASLADO DIRIGIDO ANTE EL ALCALDE CONSTITUCIONAL DE MONTERREY; SE ANEXA LA CONTESTACIÓN DADA POR EL GENERAL EN JEFE DE LAS FUERZAS AMERICANAS EN MONTERREY, JONH E. WOOL, EN LA CUAL LE EXPONE CON AGRADO QUE LE GUSTARÍA LA VISITA DEL GOBERNADOR PARÁS A LA CIUDAD DE MONTERREY. EN TRASLADO DADO POR EL GOBERNADOR JOSÉ MARÍA PARÁS AL ALCALDE DE MONTERREY.”

 

La firma del Tratado Guadalupe Hidalgo

Finalmente, el 2 de febrero de 1848, se firmó el Tratado conocido como Guadalupe Hidalgo estableciéndose que México cedería más de la mitad de su territorio. La línea sería el Río Bravo y luego una línea sobre el paralelo 32° (lo que hoy son los estados norteamericanos de California, Arizona, Nuevo México, Texas, Nevada, Utah y partes de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma) y los Estados Unidos de América pagarían una indemnización de 15 millones de dólares por los daños causados durante la guerra. Desde luego que nunca se terminó de pagar ese dinero y menos llegó a manos de los particulares afectados.

 

Cuatro días después de firmado el infame tratado, llegó a Monterrey 

la comunicación oficial:

 

“(6 de febrero) EL MINISTERIO DE RELACIONES INTERIORES EXTERIORES, COMUNICA AL GOBERNADOR DEL ESTADO QUE EL DOS DE FEBRERO SE FIRMÓ UN TRATADO DE PAZ ENTRE MÉGICO (SIC) Y LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, QUE PONDRÁ FIN A LA GUERRA ENTRE AMBAS NACIONES. EL REFERIDO TRATADO TENDRÁ QUE SER PUESTO A DELIBERACIÓN DEL CONGRESO NACIONAL, Y ESPERA EL APOYO DE LOS MEXICANOS PARA LOGRAR LA UNIDAD Y PAZ QUE EL PAÍS NECESITA EN ESTOS MOMENTOS DIFÍCILES”

 

Queda el Estado, según el Tratado Guadalupe Hidalgo, al sur de la frontera norte 

Monterrey y todo el estado de Nuevo León quedaron comprendidos dentro del territorio mexicano, lo que dio cierta tranquilidad a los reineros. Mientras, las autoridades militares y los soldados norteamericanos esperaban la ratificación del Tratado tanto por el senado norteamericano como por el Congreso de la Unión Mexicana, para desalojar la Ciudad y recibir las tierras y otros “premios” en los territorios robados. 

 

Se molestan Urrea y Montero con la firma del Tratado, y Santa Anna los persigue

Pero lo entregado en el Tratado desató la ira de los mexicanos que deseaban seguir peleando, entre ellos José de Urrea y Cayetano Montero, quienes sostuvieron hasta el año 1850 en nuestra tierra un ejército de 400 hombres. Debemos reconocer a Joaquín Murrieta “El Patrio” que destacó entre quienes hostilizaban a los norteamericanos. Paradójicamente contra estos patriotas Santa Anna y el ejército mexicano desataron una fiereza nunca mostrada contra los invasores.

 

Habilita el acalde De la Garza y Garza una oficina al tesorero estatal

Ya firmado el Tratado de Guadalupe Hidalgo, inició la transmisión de la administración militar a las autoridades mexicanas. Leandro Aguilar, quien había sido tesorero del estado volvió a ocupar el cargo en la Ciudad aún ocupada, pero no tenía oficina, ni materiales para trabajar. Así que el alcalde José María De la Garza y Garza, le asignó un espacio en el Palacio Municipal, con su arca (caja fuerte), escribano, papelería, tintas y sellos:

 

“(3 de marzo) LEANDRO AGUILAR LE COMUNICA AL ALCALDE DE MONTERREY QUE EL JEFE DE LA FUERZA EXTRANJERA QUE OCUPA LA CIUDAD DE MONTERREY, LE HA INDICADO QUE TOME LA ADMINISTRACIÓN DE RENTAS, POR LO CUAL REQUIERE DE SU AYUDA PARA RECIBIR DICHA OFICINA”

 

Recibe Monterrey a migrantes tejanos que no deseaban ser Norteamericanos, 

como la familia Zaragoza Seguin

Por otra parte, la Ciudad recibió una oleada de mexicanos que habían perdido su patria y no deseaban ser estadounidenses, entre los que destacó la familia del ilustre héroe Ignacio Zaragoza que dejó su natal Bahía del Espíritu Santo en Texas para radicar entre nosotros.

 

Entra en funciones el tesorero municipal y renace la soberanía neoleonesa

Una vez que el alcalde José María De la Garza y Garza tuvo lista la oficina del tesorero municipal, éste entró en funciones el 24 de marzo con lo que se puede decir que renacía la soberanía neoleonesa:

 

 “(24 de marzo) EL ENCARGADO DEL JUZGADO 1º DE MONTERREY, NOTIFICA AL GOBERNADOR DEL ESTADO QUE, "EL ADMOR. (ADMINISTRADOR) DE RENTAS AMERICANO ACABA DE DECIRME VERBALMENTE QUE POR EL ARMISTICIO CELEBRADO ENTRE LOS GOBNOS. (GOBIERNOS) MEJICANO Y AMERICANO, DEBE ENTREGAR HOY MISMO LA ADMÓN.". POR TAL CAUSA, SOLICITA QUE LEANDRO AGUILAR, QUIEN ANTERIORMENTE ERA EL ADMINISTRADOR, SEA EL ENCARGADO DE RECIBIR LA OFICINA“

 

La primera tarea fue “desdolarizar” la economía reinera

El alcalde de Monterrey José María De la Garza y Garza se dio a la tarea de iniciar un programa para sacar de circulación la moneda norteamericana. Los vecinos que tenían en poder moneda estadounidense debían entregarla en el juzgado (ubicado en el palacio municipal) donde se les pagaría el valor del metal en pesos mexicanos y se prohibió que se utilizara en el comercio.

  “(6 de junio) EN AVISO AL PÚBLICO, SE COMUNICA QUE PARA EVITAR INCONVENIENTES QUE ESTÁN OCURRIENDO EN LOS COMERCIOS DE LA CIUDAD, POR CAUSA DE LA MONEDA AMERICANA DE DIEZ Y CINCO CENTAVOS, SE PIDE A TODOS LOS VECINOS QUE TENGAN EN MUCHA O POCA CANTIDAD DE LAS MENCIONADAS MONEDAS, SE PRESENTEN ANTE EL JUZGADO A LAS NUEVE DEL DÍA. EN CONTESTACIÓN, EL JUZGADO 1º DE MONTERREY ORDENA, POR DECRETO DEL ALCALDE, QUE LA MONEDA NORTEAMERICANA YA NO CIRCULE EN LA CIUDAD”

 

Se ratifica el Tratado y se ordena el desalojo de la Ciudad

Por fin el 18 de junio los norteamericanos recibieron la orden de desalojar Monterrey, pues el Tratado se había ratificado. Sin embargo, la salida no fue instantánea sino que requirió de cierta preparación, tiempo que los soldados norteamericanos aprovecharon para saquear, de nuevo, cuanto pudieron. Ante tales abusos, el alcalde José María De la Garza y Garza se dio a la tarea de reconstruir las fuerzas de seguridad de la Ciudad, para vigilar que los norteamericanos no incrementaran su botín:

 

“(24 de junio) REGLAMENTO ESTABLECIDO POR UNA COMISIÓN DEL AYUNTAMIENTO DE MONTERREY, EN EL CUAL PRECISAN EL SERVICIO DE RONDAS EN LA CIUDAD, ESTABLECIDAS PARA LA SEGURIDAD DEL VECINDARIO”

 

Devuelve el ejército norteamericano las armas mexicanas decomisadas

Para armar a los cuerpos de seguridad reineros, fue de mucha ayuda que el ejército norteamericano devolviera el armamento decomisado, tanto durante la Batalla de Monterrey de septiembre de 1846, como el que se les quitó durante la ocupación a los guerrilleros patriotas. Los norteamericanos no regresaron las armas por buena voluntad, sino porqué eran vejestorios obsoletos, que tenían poco valor monetario:

  “(26 de junio) JUAN CHÁVEZ Y CLEMENTE PEÑILLA, REMITEN ANTE EL ALCALDE DE MONTERREY, UNA LISTA CON LOS APUNTES DEL ARMAMENTO, CARTUCHOS, PÓLVORA Y DEMÁS COSAS QUE ENTREGARON LOS NORTEAMERICANOS. CON COPIA ENVIADA ANTE EL GOBERNADOR JOSÉ MARÍA PARÁS; AGREGADO OFICIO DIRIGIDO AL GOBERNADOR DE NUEVO LEÓN, EN EL CUAL CONSTA LA LISTA DE LO ENCONTRADO EN EL DEPÓSITO QUE HABÍA EN LA CASA DEL OBISPADO, LA CUAL ENTREGÓ EL OFICIAL AMERICANO ENCARGADO DE SU CUSTODIA”

 

El saqueo norteamericano de la Capilla de San Caralampio

En estas fechas fue cuando se dio el criminal saqueo a la Capilla de San Caralampio, Protector de Monterrey ante las epidemias, que estaba sobre la calle Guerrero cerca de la Basílica del Roble. La Capilla desapareció, pero afortunadamente se rescataron algunas obras de arte y artículos sagrados,

 

El gobernador Parás pide al alcalde De la Garza que dirija el Ejército estatal.

El ejército norteamericano iniciaba su lenta retirada y José María Parás ya era gobernador. Pero ante los años de ausencia de las autoridades estatales formales, Parás debía apoyarse en el alcalde, figura que había estado activa de forma constante, por lo que pide a José María De la Garza y Garza que se hiciera cargo de la Milicia Cívica (ejército estatal) y custodiara la Ciudadela o Nueva Catedral, ubicada en lo que hoy es el cruzamiento de las calles Juárez y Tapia. Esto era lógico, pues el Ayuntamiento pagaba los sueldos y equipaba a la guardia:

  “(28 de junio) EXPEDIENTE QUE CONTIENE LOS DOCUMENTOS RELATIVOS AL ESTABLECIMIENTO DE LA GUARDIA NACIONAL DURANTE 1848: OFICIO ENVIADO POR EL GOBERNADOR DE NUEVO LEÓN, JOSÉ MARÍA PARÁS, AL ALCALDE DE MONTERREY, EN DONDE LE COMUNICA LA NECESIDAD DE CUSTODIAR LA CIUDADELA CON UNA FUERZA SUFICIENTE, MIENTRAS SE ORGANIZA LA GUARDIA NACIONAL, POR LO QUE LE SOLICITA AL CORONEL DEL BATALLÓN DE AUXILIARES QUE INMEDIATAMENTE ALISTE DOS COMPAÑÍAS DEL MISMO BATALLÓN, CON LA DOTACIÓN DE OFICIALES Y TROPAS, POR LO QUE SOLICITA SE LE FACILITE LAS ARMAS Y MUNICIONES NECESARIAS.”

 

Cobra el alcalde De la Garza a Wool los impuestos que recaudó indebidamente

Antes de que Wool abandonara la ciudad, el Cabildo de Monterrey siguió cobrándole a los norteamericanos la reparación de los daños y la devolución de los impuestos indebidamente cobrados por los invasores:

  “(1º de julio) DOCUMENTOS QUE CONTIENEN LAS LISTAS, CUENTAS Y AGRAVIOS COMETIDOS POR LOS NORTEAMERICANOS DURANTE SU ESTANCIA EN LA CIUDAD DE MONTERREY Y ALGUNOS ASUNTOS SOBRE ALCABALAS: OFICIO QUE CERTIFICA EL ENVÍO AL GENERAL WOOL DE TRES ORDENES REFERENTES AL RAMO DE ALCABALAS Y DISPOSICIÓN ADUANALES.”

 

Ya de salida las tropas norteamericanas eran atacadas por los guerrilleros patriotas

A mediados de año, conforme salían las caravanas de soldados norteamericanos, en los caminos eran hostilizados por los guerrilleros que no se resignaban a la pérdida territorial. Veamos la petición que le hicieron al alcalde que inste (por medio de bandos colocados en árboles, puentes, postes) para que Cayetano Montero se entregara voluntariamente:

  “(24 de julio) JUAN S. AMADOR, COMANDANTE GENERAL DE SAN LUIS POTOSÍ, COMUNICA AL ALCALDE DE MONTERREY LA DENUNCIA HECHA CONTRA EL CORONEL CAYETANO MONTERO, POR EL DELITO DE SEDICIÓN. POR TAL MOTIVO, PIDE QUE SE PRESENTE ANTE LA AUTORIDAD MILITAR REFERIDA”

 

Yéndose los soldados invasores, otros, que venían de paso, robaban lo que podían

Aquí vemos los recibos del armamento que el alcalde entregó a los tres cuerpos de ronda (turno) para el patrullaje de la ciudad, pues aumentaban los saqueos, no sólo de los soldados que habían estado en el destacamento de Monterrey, sino de los que habiendo estado en otras partes de la república, en su evacuación pasaban por Monterrey:

  “(26 de julio) NICOLÁS MEDINA CERTIFICA QUE RECIBIÓ DEL ALCALDE DE MONTERREY SEIS FUSILES, CON SUS CORRESPONDIENTES PIEDRAS Y DIEZ PARADAS DE CARTUCHOS PARA EL SERVICIO DE LA RONDA; FRANCISCO PÉREZ CERCIORA QUE RECIBIÓ DEL ALCALDE DE MONTERREY CINCO FUSILES CON BAYONETA, CON SUS RESPECTIVAS PIEDRAS Y TRES PARADAS DE CARTUCHOS; PABLO URDIALES PARTICIPA QUE RECIBIÓ CINCO FUSILES DE MANOS DEL ALCALDE DE MONTERREY, PARA LA RONDA PRIMERA.”

 

Era tanto el pillaje de los forasteros, que el alcalde ordena detener 

a todos los desconocidos

Como “a río revuelto ganancia de pescadores” a los saqueos de los soldados norteamericanos, se sumaron desertores del ejército mexicano y algunos bandidos, por lo que el alcalde de Monterrey José María De la Garza y Garza pidió a los jueces de paz (jueces auxiliares o de barandilla) y cuarteleros (jefes de las policíacos al mando los cuarteles o secciones de la ciudad y la comarca) a que se detuviera a todo desconocido:

  “28 de julio: PREVIENE A LOS JUECES DE PAZ Y A LOS CUARTELEROS DE QUE REMITA A TODO DESCONOCIDO, SEA EXTRANJERO O MEXICANO, Y SE INDAGUE SU PROCEDENCIA”

 

Inicia el alcalde De la Garza y Garza la reconstrucción de la Ciudad

En cuanto fue posible, el alcalde José María De la Garza y Garza inició la reparación de la ciudad que incluía tanto daños a los caminos, remoción de trincheras y barricadas, como la reparación de los edificios públicos que habían recibido impactos de cañones:

  “28 de julio MANUSCRITO EL CUAL MANIFIESTA QUE EL ALCALDE DE MONTERREY FACILITARÁ AL COMISARIO (ilegible), LA CANTIDAD DE DIEZ A QUINCE TRABAJADORES MEXICANOS, CUANTO ANTES LE SEA POSIBLE, Y HAN DE QUEDAR EN EL TIEMPO QUE SE LES NECESITE”

 

Llegan al estado indios nómadas que huían de los norteamericanos

Otro problema que se incrementó fue la cantidad de indios nómadas, quienes sabían que si se quedaban en las tierras robadas por Estados Unidos de Norteamérica, serían masacrados (el genocidio de indios americanos en manos de los norteamericanos es uno de los más grandes en toda la historia de la humanidad). 

 

La guerra contra los indios nómadas

Pero cuando llegaron esas tribus a tierras mexicanas, entraron en conflicto con otros clanes de indios, así como con propietarios de tierras y de ganado. Desafortunadamente tampoco los reineros de aquella época comprendieron su valor humano y cultural, por lo que, continuando con las prácticas estadounidenses también fueron erradicados: 

   “9 de septiembre ANTONIO M. JÁUREGUI, COMANDANTE GENERAL DEL ESTADO DE NUEVO LEÓN, INFORMA AL ALCALDE DE MONTERREY QUE DOS PARTIDAS DE SOLDADOS, DE 30 HOMBRES CADA UNA, HA SALIDO A COMBATIR LAS BANDAS DE INDIOS QUE ACECHAN EL ESTADO.”

 

Intenta el alcalde De la Garza cobrar al gobierno federal los daños de la invasión

El alcalde José María de la Garza y Garza, no sin mostrar cierta inocencia, envió al gobierno del presidente José Joaquín de Herrera la lista de daños que habían sufrido en sus propiedades los particulares durante la ocupación. Esto con el fin de que con fondos de los 15 millones de dólares del pago de Estados Unidos se resarcieran los daños. Pero el presidente Herrera no recibió tal indemnización, ni el gobierno federal tenía recursos para ello:

  “(3 de octubre) CARPETA QUE CONTIENE LAS LISTAS DE LOS DAÑOS QUE SUFRIERON EN SUS BIENES ALGUNOS CIUDADANOS RESIDENTES EN ESTA CIUDAD DE MONTERREY, A CONSECUENCIA DE LA GUERRA QUE SE TUVO CON LAS FUERZAS AMERICANAS DURANTE LOS AÑOS DE 1846 A 1848”

 

Finalmente, hubo muchos soldados norteamericanos que se volvieron reineros

Para mediados de octubre ya eran escasos los soldados norteamericanos que pasaban por Monterrey buscando la salida del país, sin embargo muchos se quedaron entre nosotros a ejercer diversos oficios en la ciudad, como herreros, relojeros, operadores de máquinas de vapor, hidráulicas y de tracción animal.

  Los más cultos trabajaron de maestros de inglés y de pintura; algunos emprendieron comercios e industrias; aunque también hubo muchos “malentretenidos” que se dedicaron al juego, los fraudes y hasta de asaltantes. Finalmente nuestra noble sociedad metabolizó a estos militares y sus descendientes son ahora tan regiomontanos como cualquiera. 

 

Se reinstala el Ejército del Norte y llega de Jefe Antonio María Jáuregui

Ya sin presencia militar norteamericana, el gobierno nacional de José Joaquín de Herrera envió los cuerpos militares que correspondían al Ejército del Norte, con su jefe Antonio María Jauregui. Era uno de los comandantes en la Batalla de Padierna, celebrada el 19 de agosto de 1847 en las inmediaciones de la Ciudad de México y culminó en la madrugada del 20 de agosto. Jáuregui fue uno de los pocos oficiales que no actuaron con negligencia y menos traicioneramente. Al perder esta batalla se abrió la puerta del ejército invasor a la Capital y por ende, la derrota total de nuestra nación.

 

El Convento de San Andrés, hoy edificio del Círculo Mercantil,

fue el cuartel de las tropas

Jauregui pidió al alcalde que le facilitara cuarteles para sus cuerpos militares. No se le entregó lo que hoy es el Colegio Civil, porque los norteamericanos lo habían saqueado, dejándolo sin puertas, ventanas, ni herrerías en los corrales. En su lugar se les asignó el Convento de San Andrés, en lo que hoy es Escobedo y Ocampo.

  “(2 de noviembre) EL COMANDANTE GENERAL DEL ESTADO DE NUEVO LEÓN, ANTONIO M. JÁUREGUI, COMUNICA AL ALCALDE DE MONTERREY, QUE UNA VEZ QUE LLEGUE A ESTA CIUDAD DOS CUERPOS PARA SU GUARNICIÓN, LE HA DE MERECER PROPORCIONAR CASAS PARA SU ALOJAMIENTO”

  La ocupación fue difícil para los reineros encima de soportar abusos a la patria y a los   personales, los norteamericanos mal pagaban, cuando no robaban las cosechas o las piezas de ganado, invadían predios para hacer sus desmanes o bien simplemente por diversión dañaban la propiedad. Hubo cientos de solicitudes pidiendo al Ayuntamiento la dispensa de contribuciones. Como muestra, veamos una solicitud de reparación de daños:

  (10 de diciembre) “OFICIO SUSCRITO POR LUIS ÁLVAREZ, EN DONDE SUPLICA AL MUY ILUSTRE AYUNTAMIENTO DE QUE TENGA LA BONDAD DE CONSIDERARLO PERDIDO "UN JACALITO QUE CON BASTANTE TRABAJO PERSONAL PUDO ADQUIRIR EN LOS HAÑOS PASADOS; Y QUE LA OCUPACIÓN AMERICANA LO HIZO PERDER TODO LO MAS; POR CULLAS RAZONES EN EL QUE DEBE PAGAR LO QUE TIENE DE EVACUADA ESTA PLAZA POR LOS MENCIONADOS AMERICANOS”

  La ocupación de los militares mexicanos del convento de San Andrés impedía a los frailes realizar sus actividades religiosas. Ellos tenían dinero para reparar las instalaciones del Convento, por lo que pidieron al gobernador Parás que reubicara a los militares para poder reparar el convento y seguir dando atención a la comunidad, Parás pidió al alcalde que reubicara a los militares a quienes envió al edificio que hoy conocemos como Centro Cultural Colegio Civil y a la Ciudadela, aunque sus condiciones fueran muy precarias.

   “(28 de diciembre) OFICIO ENTREGADO POR JOSÉ MARÍA PARÁS, GOBERNADOR DE NUEVO LEÓN, AL AYUNTAMIENTO DE MONTERREY, EN DONDE LE COMENTA QUE EL GUARDIÁN DEL CONVENTO DE ESTA CAPITAL, TIENE EN SU PODER UNA LIMOSNA DESTINADA A LA REPARACIÓN DEL MENCIONADO EDIFICIO, EL CUAL SUFRIÓ DETERIORO DURANTE EL TIEMPO DE LA OCUPACIÓN NORTEAMERICANA. SIN EMBARGO, SE ENCUENTRAN ALOJADOS EN EL DOS CUERPOS DEL EJÉRCITO QUE IMPIDEN EL ARREGLO, POR LO QUE LE SOLICITA QUE LE BUSQUE DONDE ACUARTELAR DICHA TROPA.”

 

Evaluación de la actuación de los alcaldes de Monterrey durante

 la invasión norteamericana

Esta actuación cierra un trienio de cuatro alcaldes: Julio Gutiérrez (20 de septiembre-31 de diciembre de 1846), Jesús Dávila y Prieto (1º de enero al 29 de mayo de 1847), Santiago García (29 de mayo al 31 de diciembre de 1847) y José María De la Garza y Garza (1848). Todos actuaron con supremo heroísmo enfrentando directamente al invasor, poniendo en peligro sus propias vidas, al denunciar sus abusos y reclamar el resarcimiento de daños.

  Este es sin duda, el periodo más trágico de nuestra historia, donde nuestra Ciudad fue vencida y humillada, pero logró sobrevivir gracias a la tenacidad y heroicidad de sus cabildos y de sus valientes habitantes.

 

Los abusos no quedaron sin ser denunciados y reclamada su indemnización

 

Mientras los poderes estatales se vieron incapacitados para cumplir sus encargos constitucionales y patrióticos ante la emergencia nacional y también varios funcionarios electos para el Cabildo rehuyeron de sus obligaciones, una casta de héroes mantuvieron la mexicanidad.

   En particular el alcalde José María De la Garza y Garza defendió, en la medida de sus posibilidades a los reineros de los abusos de los norteamericanos triunfantes, que daban rienda a sus pasiones y codicia; la ciudad no salió ilesa, pero los daños fueron minimizados por el valor de este y otros alcaldes.

 

 

 

FUENTES

ARCHIVO HISTÓRICO DE MONTERREY

COLECCIÓN GUERRA MEXICO EEUU

VOLUMEN 2 EXPEDIENTE 1 FOLIO 41

VOLUMEN 2 EXPEDIENTE 1 FOLIO  44

VOLUMEN 2 EXPEDIENTE 1 FOLIO 47

VOLUMEN 2 EXPEDIENTE 1 FOLIO 48

VOLUMEN 1 EXPEDIENTE 1 FOLIO 49

VOLUMEN 1 EXPEDIENTE 1 FOLIO 50

VOLUMEN 1 EXPEDIENTE 1 FOLIO 52

VOLUMEN 3 EXPEDIENTE 4 FOLIO 1

VOLUMEN 3 EXPEDIENTE 4 FOLIO 2

VOLUMEN 3 EXPEDIENTE 4 FOLIO 3

VOLUMEN 1 EXPEDIENTE 4 FOLIO 36

VOLUMEN 1 EXPEDIENTE 7 FOLIO 12

VOLUMEN 2 EXPEDIENTE 7 FOLIO 5

 

https://elregio.com/Noticia/79af6cf4-2247-4c49-9f3b-3ee372d56775